Coronavirus y la teoría de la conspiración: Rusia culpa a Trump y a la lucha por Huawei

EEUU denuncia la propagación de «fake news» desde Moscú con las que se apunta a que fue Washington quien propagó el virus para hundir la economía de China

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Las guerras de hoy entre Estados Unidos y Rusia han pasado a librarse en campos de batalla virtuales de 280 caracteres desde que la amenaza nuclear pasara el testigo al mundo de internet. El último rifirrafe entre las dos superpotencias viene por culpa del coronavirus, que, además de dejar más de 2.300 muertos y 80.000 infectados en todo el planeta, ha puesto en jaque a los servicios de inteligencia de ambos países.

¿El motivo? Los rumores iniciados en Moscú sobre un posible motivo de esta pandemia, que podría haberse maquinado en laboratorios de Estados Unidos. Desde el gobierno estadounidense han denunciado que miles de cuentas en redes sociales provenientes de Rusia estarían propagando una epidemia mayor que la que está asolando China, la de la desinformación.

«La intención de Rusia es sembrar la discordia y socavar las instituciones y alianzas de EE UU desde dentro, incluso a través de campañas encubiertas y coercitivas de influencia maligna», afirmó el subsecretario de Estado interino de la Oficina de Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Philip Reeker, quién apostilló que «al difundir la desinformación sobre el coronavirus, los agentes malignos rusos vuelven a elegir amenazar la seguridad pública». Esta teoría se apoya en el trabajo realizado durante las últimas semanas por funcionarios del Departamento de Estado especializados en combatir las «fakes news» rusas que recalcaron que esta teoría se está expandiendo a través de miles de cuentas falsas.

La teoría puesta en circulación se basa en que el coronavirus se habría creado en laboratorios estadounidenses «para librar una guerra económica con China», sabedores de que en la batalla comercial con el gigante asiático no tienen todas las de ganar. Además, estos mensajes acusan explícitamente al cofundador de Microsoft, Bill Gates, cuya fundación ha invertido miles de millones de dólares en programas internacionales de salud. En medio de esta guerra comercial con China estaría presente también, según las teorías, el enfrentamiento tecnológico protagonizado por Huawei.

Toda Norteamerica apuntan a los medios de comunicación rusos financiados por el Kremlin, señalando que fue a partir del 20 de enero cuando estos sacaron su artillería pesada publicando artículos y reportajes sobre la causa de la epidemia, especialmente, RT y Sputnik, muy afines a las teorías oficiales de Moscú.

La respuesta rusa no se ha hecho esperar y ha sido la portavoz de su Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, quien ha respondido a las acusaciones calificándolas de «deliberadamente falsas».

Enriquecerse con la infección

Nada más empezar la crisis del coronavirus, el diario ruso Moskovsky Konsomolets, uno de los de más tirada en todo el país, publicó una entrevista con Igor Nikulin, experto en armas químicas y biológicas, en la que se mostraba sorprendido por la manera en la que el virus se estaba propagando solo en ciertas zonas de Asia y que esa mutación era más propia de un ataque con armas químicas, afirmando que EE UU posee 400 laboratorios especializados en armas biológicas fuera de sus fronteras, todo ello apoyado y financiado por el mismísimo Pentágono.

Sostenía que Wuhan reunía todas las características para ser el blanco perfecto al tratarse de una ciudad con un gran núcleo de población y con un sistema sanitario y de defensa débil. El resto de medios nacionales no tardaron en dar eco a la polémica entrevista, originando numerosos debates y tertulias en el país.

Sean ciertas o no estas teorías, en Rusia a la gente no le parece muy descabellada la idea de que esta pandemia haya sido causada por los Estados Unidos. Personas anónimas con miedos del pasado y sospechas en voz baja, gente que sigue sin fiarse del amigo americano hasta que llegó Vladimir Zhirinovsky, líder de LDPR, y dijo lo que pensaba sobre el asunto sin miramientos y en voz alta el pasado día 25 de enero: «¿Esto qué es en realidad, un nuevo tipo de gripe o una provocación de quién? De EE UU. La economía.

Los estadounidenses temen no poder superar a China, o al menos estar a la par», dijo en un encuentro con estudiantes y profesores de la Universidad. Según el político de ultraderecha, estos ataques a modo de virus no son nuevos, y recuerda la gripe aviar y la crisis de «las vacas locas». «Dentro de un mes, todo terminará. Esto fue una provocación. Se fabricarán nuevas medicinas y alguien se hará multimillonario», apostilló.