Bruselas acelerará la validación de las vacunas contra las nuevas cepas

La Comisión anuncia otro contrato con Moderna de 300 millones de dosis contra la covid

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La estrategia de vacunación europea se encuentra en un momento especialmente delicado. Mientras el ritmo de inyecciones no llega a la velocidad de crucero debido a los problemas en la producción, nuevas cepas altamente contagiosas amenazan la efectividad de los antídotos ya aprobados.

Tras las críticas recibidas por su gestión, la presidente de la Comisión Europea, Úrsula von de Leyen, quiere hacer de la necesidad virtud. Por eso, compareció ayer en rueda de prensa para presentar un plan a largo plazo que pretende hacer frente a nuevas mutaciones del virus. A su vez, las estructuras ya creadas pueden convertirse en un embrión de una futura agencia europea a imagen y semejanza de la estadounidense Desarrollo e Investigación Biomédica Avanzada (Barda). Por eso, la estrategia presentada ayer ha sido bautizada como Incubadora HERA.

Entre sus propuestas, Bruselas quiere agilizar las validaciones que realiza la Agencia Europea del Medicamento (EMA), ante las criticas de que el organismo europeo es mucho más lento que las autoridades sanitarias de otras partes del planeta, como Reino Unido o EE UU. La Comisión Europea sigue defendiendo que el proceso comunitario es mucho más seguro, pero quiere acortar los plazos para responder a las nuevas cepas cuando se trata tan sólo de analizar ciertas variantes en las vacunas ya aprobadas. De esta forma, los laboratorios tendrán que informar de un menor número de datos para las nuevas versiones de las vacunas y además el proceso de certificación de las plantas de producción también será más rápido. Aunque todavía Bruselas no ha dado detalles sobre cuánto durará este nuevo procedimiento, la Comisión Europea trabaja en un aval de urgencia cuya responsabilidad sería asumida también por los Estados miembros de manera compartida.

La Comisión Europea no oculta que sus mayores esperanzas, a la hora de adaptarse a las nuevas mutaciones del virus reside en las vacunas desarrolladas a través de la tecnología del ARN mensajero, las de Pfizer y Moderna. De hecho, ayer mismo el Ejecutivo comunitario anunció la firma de un nuevo contrato con Moderna para adquirir 300 millones de dosis adicionales y también se formalizó el convenio con Pfizer anunciado el 8 de enero para la compra también de otras 300 dosis adicionales.

En total, la UE se ha asegurado el suministro de 2.600 millones de dosis. Las autoridades europeas han avalado hasta el momento la comercialización de tres antídotos: los antes citados y la vacuna de AstraZeneca desarrollada en colaboración con la Universidad de Oxford. Aunque este último antídoto es más barato y fácil de conservar, muchos países dudan de su eficacia en mayores de 55 años –lo que ha obligado a replantear los grupos prioritarios en la estrategia de vacunación– y persiten los problemas de suministro. Janssen ha solicitado el aval de la EMA y se espera una decisión el mes que viene.

Bruselas ha pedido en las últimas semanas a los Estados miembros que aumenten su análisis de la secuenciación del genoma en, al menos, un 5 por ciento de las pruebas positivas para detectar de manera rápida las nuevas cepas del virus. Ante la falta de progresos, la Comisión Europea ha puesto a disposición de los países europeos 75 millones de euros para la realización de este tipo de test especializados.

Además, Bruselas destinará otros 150 millones de euros para fomentar la investigación sobre las mutaciones y poner en marcha una red de ensayos clínicos sobre coronavirus. De momento, 16 Estados miembros han mostrado su interés en adherirse a la iniciativa así como otros cinco países asociados entre los que se encuentran Israel y Suiza.Recopilar informaciónPara hacer frente a los problemas de producción tan acuciantes en las últimas semanas –véase el caaso de España–, la Comisión Europea propone no solamente la ampliación de los contratos vigentes como los encargos adicionales a Pfizer/BionTech y Moderna sino también propiciar un mecanismo de licencias voluntaria para facilitar la transferencia de tecnología.

El objetivo es repetir el mismo modelo seguido por el laboratorio Sanofi que, ante la imposibilidad de alumbrar su propio antídoto, está colaborando con la multinacional Pfizer para aumentar la capacidad de producción en sus plantas. De esta forma, la Comisión Europea intenta amparar un modelo intermedio que no pone en cuestión la propiedad intelectual de las patentes, a pesar de que esta posibilidad ha sido planteada por los grupos de izquierda que integran el hemiciclo europeo.

La vacuna rusa Sputnik V como un «arma geopolítica»

Ursula Von der Leyen aprovechó la ruedade prensa para lanzar algunos interrogantes sobre la vacuna rusa Sputnik V. Tras confirmar que las autoridades sanitarias de aquel país no habían solicitado autorización a la EMA, la política alemana apuntó a que Rusia utiliza su antídoto como «arma geopolítica ya que nos preguntamos por qué teóricamente sigue ofreciendo millones y millones de dosis mientras que ni siquiera está vacunando a un número suficiente de sus ciudadanos», deslizó Von der Leyen. Hasta ahora, Hungría es el único país europeo interesado en la vacuna rusa,pero deberá asumir posibles consecuencias negativas por su cuenta y riesgo ya que el antídoto no ha sido autorizado en la UE.