Una estrategia europea para rebajar los fármacos

El Parlamento de la UE apuesta por los genéricos para abaratar precios y frenar también los peligrosos desabastecimientos

Dolors Montserrat, eurodiputada del Partido Popular
Dolors Montserrat, eurodiputada del Partido Popular FOTO: PP PP

Seis meses de trabajo de los grupos políticos del Parlamento europeo, bajo la coordinación de Dolors Montserrat, eurodiputada del Partido Popular, dan hoy cura a una enfermedad endémica en la salud de la Unión Europea: la carestía y escasez de los medicamentos. Veinte años después de la primera, una nueva Estrategia Farmacéutica Europea nace frente a los intentos de último momento de los extremistas de derecha y de izquierda. Y a pesar de que los objetivos que persigue no son nada radicales. Como el hecho de que los medicamentos lleguen antes a los enfermos, que éstos tengan poder de decisión en las políticas europeas de salud y que haya más compras conjuntas para abaratar los precios. «El mundo ha cambiado, por ello, debemos actualizar las leyes y el sistema de incentivos», señaló Montserrat.

Mil días para un medicamento

También el impulso para realizar una política determinante en favor de los genéricos que logre dos aspiraciones clave: abaratar el coste de las medicinas y que su disponibilidad sea mayor, ya que algunos enfermos tardan mil días en recibir un preparado para alguna de las enfermedades poco comunes. En palabras de la eurodiputada «no se puede tolerar que en Europa haya una brecha de acceso de entre nueve y 1.000 días en algunos tratamientos y que, en los últimos 20 años, la escasez de medicamentos se haya multiplicado por 20. Más de 30 millones de pacientes nos piden una respuesta». Asimismo, la UE se decanta por la unión de la investigación pública y privada con una menor burocracia –el cáncer de los organismos comunitarios–, dando más relevancia a las pymes. Pero el poder del Parlamento es limitado.

Si hay una nueva pandemia solicitarán a las farmacéuticas que cedan sus patentes, pero no son poder ejecutivo, que corresponde a la Comisión.

De todas formas, el hándicap principal no es disponer de la licencia o de la patente, sino la capacidad del producir las vacunas. En fármacos, intentarán influir a través de la potenciación de la fabricación de genéricos. Aunque la transparencia de sus precios no es una cuestión que interese de forma especial a España y a otros países del sur de Europa: pagamos menos que naciones del norte ya que ellas pueden desembolsar más por el mismo producto, como bien saben los fabricantes.

El Espacio Europeo del Big Data aparece en la Estrategia como fórmula para controlar al evolución de las enfermedades, aunque no supondrá la creación de una tarjeta única europea ni un calendario vacunal unificado. Servirá para estudiarlas, pero la Europa política no dispone de fuerza suficiente para imponer un control del historial sanitario de los europeos, cuestión polémica.

En paralelo, el Parlamento avanza en su Plan Europeo para Vencer el Cáncer, que cada año mata a 1.200.000 habitantes de la UE.

Cambios de criterio

Dolors Montserrat, como exministra de Sanidad española, lamentó ayer que España fuera uno de los países más afectados de la pandemia. «Yo intenté en los primeros momentos convencer de que se debía hacer acopio de material sanitario, recabar y analizar los datos que se iban recogiendo y de que se debían evitar reuniones multitudinarias. Pero convocaron la manifestación del 8 de marzo».

No es nada optimista sobre la situación actual por cómo actúa el Gobierno de Pedro Sánchez. «Hay cambios de criterio continuos, no se crea la necesaria Agencia de Salud Pública. No nos hemos preparado para las distintas olas, ni se han estudiado las necesidades que han generado las distintas oleadas epidémicas».