¿Qué ocurre si hacemos respirar el SARS-CoV-2 a 34 voluntarios? Las revelaciones del polémico ensayo

Reino Unido llevó a cabo un estudio en el que los participantes se expusieron deliberadamente al coronavirus para comprender mejor cómo afecta al organismo humano. Estos son los resultados

Esta imagen de microscopio coloreada muestra una célula moribunda (verde) infectada con el virus SARS-CoV-2 (azul), aislada de un paciente
Esta imagen de microscopio coloreada muestra una célula moribunda (verde) infectada con el virus SARS-CoV-2 (azul), aislada de un paciente FOTO: NIAID IRF NIAID IRF

Hace más de año, las autoridades sanitarias del Reino Unido autorizaron un polémico ensayo clínico clínico con 34 voluntarios sanos, de 18 a 30 años, a los que se expondría al virus SARS-CoV-2, el causante de la Covid-19 para valorar sus efectos y comprender mejor cómo afecta al organismo humano.

El objetivo final de la investigación sería apoyar al desarrollo de potenciales vacunas y tratamientos contra la enfermedad. Esta semana, a través de un estudio que aún no ha sido de pares, se han dado a conocer los resultados preliminares del trabajo.

La investigación, elaborada por el llamado programa The Human Challenge (Estudios de Desafío Humano)-donde colaboran varias instituciones, como el Imperial College de Londres- hace un seguimiento del “modus operandi” completo del coronavirus en cuerpos jóvenes y sanos.

Se trata del primer estudio en todo el mundo que lleva a cabo una labor de monitorización detallada durante todo el curso de la infección, desde el momento de la exposición al virus hasta que se elimina.

Los científicos descubrieron que la exposición a una sola gota nasal es suficiente para infectarse con Covid-19. Además, encontraron que los síntomas se manifiestan muy rápidamente, en un plazo medio de dos días después del contacto con el virus, y que la infección alcanza su pico a los cinco días del momento del contagio. Comprobaron, además, que los test de antígenos son un indicador fiable para detectar la presencia del virus.

El ensayo clínico utilizó la versión del virus original del SARS-CoV-2, anterior a la aparición de las variantes Alfa, Delta y Ómicron. Los 36 jóvenes participantes, hombres y mujeres, no habían tenido la infección ni habían recibido las vacunas contra la Covid-19.

Los voluntarios fueron controlados durante dos semanas en una unidad especializada del hospital Royal Free de Londres. Así, los científicos pudieron ver lo que ocurre desde que el coronavirus entra por nariz hasta que el sistema inmunitario se enfrenta a él.

Cada uno de los participantes del ensayo recibió una dosis idéntica del virus, equivalente a la cantidad de una sola gota expulsada por la nariz de una persona durante el punto máximo de su infección. Solo la mitad de ellos se infectaron.

Los que sí desarrollaron la infección comenzaron a mostrar síntomas a los dos días de recibir la pequeña dosis (10 microgramos) del virus. Los niveles de infección viral aparecieron primero en la garganta y casi inmediatamente después en la nariz.

Los niveles alcanzaron su punto máximo después de cinco días, momento en el cual la nariz era el principal lugar de infección, lo que llevó a los científicos a destacar la importancia de usar mascarillas que cubran tanto la boca como la nariz.

Ningún participante sufrió cuadros graves de la enfermedad. 16 voluntarios experimentaron síntomas leves y moderados. Los más comunes fueron rinitis, congestión, estornudos, dolor de garganta, dolor de cabeza, cansancio y tos. Trece infectados declararon haber perdido temporalmente el sentido del olfato, pero lo recuperaron dentro de un plazo de 90 días, salvo tres de ellos que siguen mejorando.

“Nuestro estudio revela algunos conocimientos clínicos muy interesantes, particularmente en torno al corto periodo de incubación del virus, la extremadamente alta secreción viral de la nariz, así como la utilidad de los test de antígenos, que tienen implicaciones potenciales para la salud pública”, comentó el investigador principal del ensayo, el profesor Christopher Chiu, del Imperial College de Londres.

El hisopado de la nariz y la garganta hace más probable la detección de infecciones durante los primeros días. “Aunque en el primer o segundo día estas pruebas pueden ser menos sensibles, si las usas correcta y repetidamente, y se actúa en consecuencia, tendrán un gran impacto en la interrupción de la propagación viral”, destacó el doctor Chiu.

Andrew Catchpole, científico del estudio, dijo que aunque el estudio se centró en la cepa Sars-Cov-2 original y existen diferencias en la transmisibilidad entre esta y las otras variantes, “fundamentalmente se trata de la misma enfermedad y los mismos factores que serán responsables de proteger contra ella”, explicó

“Con una cepa más nueva podría haber diferencias en cuanto al grado de la respuesta, pero en última instancia esperamos que nuestro estudio sea fundamentalmente representativo de este tipo de infección”, concluyó Catchpole.