La mafia rusa en España, en el punto de mira

La Fiscalía Anticorrupción ha elaborado una lista con 50 nombres del crimen organizado ruso. Llegaron para invertir en el sector inmobiliario y «lavar» sus ilícitas fortunas

De izquierda a derecha y arriba a abajo: Alexander Bastrykin, Alexey Shirokov, Zakhar Knyazevich Kalashov y Viktor Kanaikine
De izquierda a derecha y arriba a abajo: Alexander Bastrykin, Alexey Shirokov, Zakhar Knyazevich Kalashov y Viktor Kanaikine

Alisa sigue levantándose en torno a las once de la mañana y, tras recibir en el gimnasio privado de su finca una sesión de entrenamiento con su personal trainer, desayuna ligero para ir a recoger a los niños a un colegio internacional cerca de Mijas costa. La invasión de Rusia a Ucrania hace ya más de un mes apenas ha modificado las rutinas de esta mujer que no alcanza la treintena y que ostenta el poderoso cargo de ser la esposa de un destacado miembro de la mafia rusa afincado, como tantos otros compatriotas, en la Costa del Sol malagueña. «Durante los primeros diez días puede que sí estuvieran algo más agazapados y se les veía menos por las zonas de ocio que frecuentan pero date cuenta que aquí apenas tienen que interactuar con nadie que no sea compatriota: van a clubs solo para rusos, tiendas de alimentación eslava donde hacen la compra sus empleadas del hogar y boutiques exclusivas donde veneran, como es normal, sus tarjetas de crédito». Lo cuenta un agente especializado en crimen organizado de bandas del Este que investiga los movimientos de esta gente en España. Aunque la «rusofobia» ha llegado a algunos rincones de España tras el inicio de esta cruenta guerra y algunos vándalos han pintado esvásticas (y la «Z» del ejército ruso) en Casa Rusia de Marbella o han realizado amenazas a empleados de restaurantes rusos, quienes siguen sus pasos prácticamente no han notado cambios en su comportamiento.

Influyentes “ladrones de ley”

Se trata de los más influyentes «vor v zakone»: «ladrón de ley», el rango más alto dentro del crimen organizado de la antigua URSS. Para llegar ahí los más puristas exigen una serie de requisitos como haber sido condenado en varias ocasiones, no ser homosexual ni tener deudas con el juego. «Principalmente están asentados en la costa de Cataluña –sobre todo Gerona y Barcelona–, Alicante y Málaga, aunque también hay algo en Baleares y Canarias porque se dan las mismas condiciones: buen tiempo y posibilidad de inversión», explican desde la Jefatura de Información de la Guardia Civil. El responsable de indagar en estos grupos que surgieron de la antigua URSS asegura que a esta gente «los paquetes de sanciones económicas no les han afectado porque no utilizan el circuito legal y, si es así, es a nombre de testaferros».

Y es que el «producto estrella» de esta mafia es el blanqueo de capitales con sus delitos fiscales aparejados. «Lavan dinero de actividades ilícitas no cometidas en España y probablemente no en Europa aunque también haya bandas dedicadas al tráfico de drogas o de armas». Para ello, diseñan entramados empresariales muy complejos registrados en paraísos fiscales como islas Caimán o Panamá. «Sus yates no van a estar a su nombre, no tienen bandera española y la dificultad de atribución es uno de los escollos para llegar hasta ellos», sostiene el agente, mientras explica como funcionan: «Son gente de traje y corbata. Intentan penetrar en la sociedad y actuar desde dentro: compran un club de fútbol a nivel local, invierten en un municipio... así van entrando poco a poco». Coincide con el guardia civil otra fuente cercana a estos «ladrones de ley»: «Aquí lo que vienen es a invertir: compran 40.000 hectáreas para hacer una promoción inmobiliaria y si alguien no les vende o pone trabas para conseguir permisos es cuando vienen los problemas y emplean métodos poco ortodoxos».

Objetivo: corromper el sistema

Su técnica, aseguran, es corromper todas las instituciones necesarias para conseguir sus fines: «Compran a concejales de urbanismo si necesitan células de habitabilidad, a policías, a fiscales, a inspectores de Hacienda... a quien haga falta porque les sobra el dinero y mucha gente les teme», apunta este experto.

Era lo que hacían en Altea y gran parte de la Costa Blanca –donde está el principal «gueto» ruso junto con Costa del Sol– antes de que estallara la «operación Testudo» en diciembre de 2020, que supuso la detención de 22 personas relacionadas con la mafia rusa y también a quienes habían corrompido como responsables del PP de la zona. Los agentes bautizaron así a la operación (testudo es un tipo de tortuga) en referencia a lo lento que avanzaba la investigación, que comenzó en 2013, y que estuvo paralizada casi dos años por la complejidad que supone desentrañar los sofisticados sistemas de blanqueo de estas mafias. Verdadera ingeniería financiera diseñada por expertos (también arrestaron a abogados y hackers que manejaban criptomoneda).

Agentes del cuerpo especial de intervención de la Guardia Civil, guardan pruebas recogidas en una vivienda, situada en la urbanización sol de Mallorca, Calvia, del presunto cabecilla de un clan de la mafia rusa.
Agentes del cuerpo especial de intervención de la Guardia Civil, guardan pruebas recogidas en una vivienda, situada en la urbanización sol de Mallorca, Calvia, del presunto cabecilla de un clan de la mafia rusa. FOTO: MONTSERRAT T DIEZ EFE

«Clan Kutaiskaya» y «Poldoskaya»

En esa ocasión la trama blanqueaba el dinero de, al menos, dos organizaciones: el «Clan Kutaiskaya», (de la ciudad de Kutaisi, Georgia) , dedicada a las extorsiones, asesinatos por encargo o quienes tienen el control de los robos con fuerza en domicilio en Europa y también otra organización llamada «Poldoskaya», más de «guante blanco» y relacionada con los oligarcas rusos, según un experto, porque viene de los antiguos cargos políticos de las URSS, cuando las empresas públicas pasaron a manos privadas de los famosos oligarcas.

El cabecilla de la trama con sede en «Altea Hills», una urbanización de lujo donde decían que hasta tenía una villa el propio Vladimir Putin, era un chico criado en España pero con «alma rusa», según decía él mismo, que se llama Alexey Shirokov. Él era, según los investigadores, la gran piedra angular del entramado, la persona que contactaba a las organizaciones criminales rusas con los empresarios que invertían el dinero en empresas «legales» creadas ad hoc para canalizar las inversiones de capital ruso y lavar así el dinero procedente de actividades ilícitas. «Así funciona la mafia rusa en España: siguen moviendo hilos desde aquí del tráfico de armas y de trata principalmente pero sobre todo vienen a lavar el dinero», apuntaba entonces el agente.

Los 50 nombres de la lista de Fiscalía

Precisamente Shirokov, de apenas 40 años, es uno de los nombres que aparecen en la lista que la Fiscalía Anticorrupción aportó la semana pasada a la Fiscalía General del Estado con información relativa a unos 50 oligarcas y mafiosos rusos que han figurado en los procedimientos vinculados a casos de corrupción o de organización criminal en los últimos años en España. Fuentes fiscales aseguraron a Europa Press que solo en esta Fiscalía especializada se habían contabilizado hasta la semana pasada a casi 50 personas físicas y una decena de personas jurídicas. No todas tienen, según precisaron, la condición de investigadas.

El departamento dirigido por Alejandro Luzón se ha dedicado desde principios de marzo a recopilar datos de los ciudadanos de nacionalidad rusa sobre los que posee información de actividades presuntamente delictivas, incluso de aquellos que no han estado formalmente investigados. Fuentes fiscales confirmaron que entre los nombres figura Zakhar Knyazevich Kalashov, considerado uno de los capos mafiosos más peligrosos y correosos a nivel mundial. Se convirtió en el principal objetivo de la Policía Nacional cuando intentó capturar a la rama de la mafia georgiana asentada en España en la denominada «operación Avispa», que en 2005 se saldó con una treintena de detenidos en Barcelona, Alicante y Málaga. Kalashov, pese a los esfuerzos de las autoridades, logró eludir el arresto en el marco de aquella operación. El final de la escapada para él llegó un año después cuando en mayo de 2006 encontraron su rastro en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). Estuvo detenido en España hasta 2014, cuando fue entregado a Rusia. Pese a su origen georgiano, Kalashov dice sentirse ruso, una característica general de los integrantes de la mafia georgiana, que además tienen sus principales actividades en Moscú o San Petersburgo, por lo que en este caso decir Kalashov es decir mafia rusa, señalaron entonces los investigadores.

El entorno de Putin

Anticorrupción ha recabado también datos vinculados al ex primer fiscal general adjunto de Rusia Alexander Bastrykin y del también exfiscal Igor Borisovich Soboleski. Contra este último, Anticorrupción llegó a pedir en 2015 una orden de detención internacional por su presunta vinculación con una red investigada en el marco de la «operación Troika», de la que finalmente fueron absueltos por la Audiencia Nacional. También constan Gennadios Vasilevich Petrov, Alexander Ivanovich Malyshev y Olga Solovyeva, vinculados a la mafia rusa, para quienes Anticorrupción llegó a solicitar en 2015 penas de prisión por delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales. El Ministerio Público consideró que los investigados integraban una estructura que habría blanqueado dinero procedente de la comisión de asesinatos, palizas por encargo, contrabando o tráfico de estupefacientes.

Las fuentes consultadas también confirmaron que se ha aportado información sobre el magnate Mikhail Fridman, quien ha recordado en las últimas semanas que es ucraniano y es conocido en España por su participación en la red de supermercados DIA y por el procedimiento relativo al presunto fraude en la liquidación del Grupo Zed.