Estudio

Los «smartphones» son reservorios de alérgenos

Una investigación aconseja limpiar el móvil a menudo a los que sufren alergias o asma para protegerse de los patógenos

Imagen de un artista callejero que muestra a la Gioconda con mascarilla y móvil
Imagen de un artista callejero que muestra a la Gioconda con mascarilla y móvilAndreu DalmauAgencia EFE

En nuestro país, una de cada cuatro personas presenta algún tipo de alergia, según el INE, y, a nivel mundial, la cifra alcanza el 30%. Al mismo tiempo, cerca del 96% de la población tiene un móvil. La pregunta lógica es: ¿hay alguna relación entre las alergias y los «smartphones»? Parece que sí.

Al menos esa es la conclusión a la que llegó la estudiante Hana Ruran con un proyecto de ciencias que se presentó en la Reunión Científica Anual del Colegio Estadounidense de Alergias, Asma e Inmunología. La conclusión fue que los móviles a menudo están cargados de alérgenos, bacterias y hongos de perros y gatos.

«Siempre tengo mi teléfono conmigo –explica Ruran–. Lo uso constantemente. Al mismo tiempo tengo muchas alergias y quería saber si había alguna relación».

Para evaluar esto, la investigadora creó modelos de teléfonos que tenían un tamaño y una superficie similares a los de uno real y se recolectaron muestras de 15 voluntarios para medir los niveles de alérgenos, endotoxinas y beta-glucanos o BDGs. Los beta-glucanos son moléculas que se presentan como celulosa en las plantas, el salvado de los granos de cereales como la cebada y avena, algunos hongos, setas y bacterias. Y se caracterizan por su capacidad para modular el sistema inmunitario. De ahí la relación con las alergias o el asma.

Los teléfonos mostraron niveles elevados y variables de BDGs y endotoxinas, y se encontraron alérgenos provenientes de gatos y perros en aquellos que tenían mascotas en el hogar.

«Los BDGs se encuentran en las paredes de las células fúngicas y se han detectado en muchos entornos y superficies que causan síntomas irritantes y crónicos en las vías respiratorias –añade Ruran–, lo que les convierte en un marcador constante para estudiar el moho problemático. Las endotoxinas, por su parte, son un potente agente inflamatorio y un marcador de exposición a bacterias gram negativas (responsables de enfermedades)».

Cómo eliminarlos

El segundo paso fue evaluar productos para eliminar los alérgenos, las bacterias y los hongos del teléfono. Ruran descubrió que ciertas sustancias químicas funcionaban mejor, dependiendo de si la persona estaba limpiando su teléfono en busca de un alérgeno, un hongo o una bacteria.

Por ejemplo, para reducir los alérgenos de perros y gatos, la combinación de benzoato de bencilo/ácido tánico funcionó mejor. Las toallitas con alcohol isopropílico funcionaron, pero no tan bien. Lo que no daba resultados era limpiar con un paño seco. «La combinación de clorhexidina y cetilpiridinio fue la más efectiva para reducir la presencia de BDGs y las endotoxinas», señala Peter Thorne, profesor del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Iowa y coautor del estudio.

«Nuestros resultados demuestran la exposición a alérgenos inhalantes y moléculas que desencadenan reacciones inmunitarias innatas de una fuente que la mayoría de la gente no ha considerado. Si tiene alergias o asma, es posible que desee pensar en limpiar su teléfono inteligente con más frecuencia para minimizar la exposición a estos».

Pero no solo se trata de limpiar el teléfono. La funda también actúa como reservorio de estas sustancias y, debido a los materiales utilizados, es más fácil que moléculas que causan alergias se acumulen en ella.

«Lo importante es recordar que los alérgenos pueden adherirse a nuestro cabello, a nuestra ropa, etc., por lo que tiene sentido que también lo hagan a nuestro teléfono o a la funda que usamos para protegerlo», concluye Ruran.

En estos casos, las recomendaciones no solo tienen que ver con una limpieza frecuente de ambos. También con llevar a cabo ciertas prácticas habituales en personas que sufren de alergias. Muchas se quitan la ropa al llegar a casa, y se duchan. Hay que hacer lo mismo con el móvil, que usamos permanentemente. Limpiarlo bien –por la mañana y por la noche– y no frotarse los ojos o la nariz inmediatamente después de usarlo son algunas recomendaciones clave.

Pese a estas advertencias, tanto Ruran como Thorne destacan que no es algo de lo que debamos preocuparnos. Los móviles pueden incrementar ciertas alergias, pero no serán los responsables de que aparezcan. Estas medidas simplemente pueden mejorar los síntomas típicos, y aliviarnos.

También hay que tener en cuenta que el estudio se presentó en un congreso médico, pero aún no ha sido revisado por pares en una publicación científica, por lo que estas conclusiones se consideran preliminares.