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«AnalitycalGate»: ¿El fin de Facebook?

El escándalo ha puesto el foco en el verdadero papel de las redes sociales: utilizan nuestros datos personales, nos suministran información e influyen en la opinión pública.

  • «AnalitycalGate»: ¿El fin de Facebook?

Tiempo de lectura 4 min.

20 de marzo de 2018. 07:29h

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20/3/2018

Esta historia de telenovelado comenzó este fin de semana, cuando Facebook anunció que prohibía a la consultoría Cambridge Analytica seguir en su red social debido a filtraciones de datos personales de los usuarios. Un culebrón que tardará meses en resolverse

La trama

En 2014, un profesor de la Universidad de Cambridge desarrolló la aplicación «Thisisyourdigitallife» (esta es tu vida digital, en castellano) para conocer mejor a los usuarios de Facebook. Su algoritmo permite recabar, en base a los «likes» de sus usuarios, información personal como su género, orientación sexual, problemas de infancia, raza y hasta su nivel intelectual. Su éxito predictivo es enorme.

Esta «app» llamó la atención de firmas de estudios de mercado que decidieron utilizarla para sus propios beneficios. Una de ellas es Cambridge Analytica. En plena batalla electoral entre Clinton y Trump, esta empresa convocó a voluntarios (votantes estadounidenses) para realizar una encuesta con la aplicación como guía. En total participaron 320.000 voluntarios, a los que se pagó entre 1,5 y 4 euros.

La encuesta se llevó a cabo entrando con el perfil de Facebook, por lo que la «app» obtuvo los datos de los participantes, y también de sus amigos, un promedio de 160 por persona. En total adquirió los de 50 millones de usuarios de esta red social. El problema es que estos datos tenían fecha de caducidad y no podían compartirse. Así que alguien o algo decidió filtrarlos.

Los personajes

–Aleksandr Kogan: creador de la aplicación y profesor de Cambridge con lazos con universidades rusas (algo no extraño entre científicos). Lo que sí es extraño es que recibiese dinero de Moscú para la investigación.

–Alex Stamos: jefe de seguridad de Facebook. Asegura que Kogan mintió a los voluntarios sobre los fines de la encuesta.

–Robert Mercer: creador de Cambridge Analytica y uno de los mayores apoyos financieros de Trump en su camino a la Casa Blanca.

–Steve Bannon: asesor de Trump en aquellos tiempos y director de Cambridge Analytica en la misma época. La firma también trabajó con el equipo que ganó la campaña del Brexit.

–Comisión Británica de Información: investiga a Cambridge Analytica y a Facebook por sus posibles implicaciones en la campaña de Trump y en el referéndum del Brexit.

–Facebook: señala que Kogan «consiguió acceso de modo legítimo a la información, pero luego no mantuvo las reglas porque pasó su información a terceros». También afirma que eliminó la aplicación en 2015 y solicitó a todos aquellos que tuvieran copias de la información obtenida que la destruyeran. Pero a Christopher Wylie (empleado de Cambridge Analytica) no le llegó la carta hasta finales de 2016.

–Cambridge Analytica: señala que hubo una filtración de los datos desde la red social y la responsabiliza de ello

–Christopher Wylie: disparó la alarma sobre los hechos y realizó declaraciones a «The Guardian y «The New York Times», quienes publicaron la historia.

Las consecuencias

Haya sido una filtración, un descuido intencionado o una sucesión de catastróficas desdichas, la realidad es que lo sucedido en este «AnalyticaGate», es un reflejo de la importancia que tiene para los «hackers» las redes sociales como núcleo de información y centro de influencia de opinión. Para comprender cómo nos puede afectar esto en el futuro, hemos hablado con Raj Samani, director de seguridad de McAfee y una de las voces más respetadas en el planeta en cuanto a ciberseguridad. Desde Londres, Samani lanza la primera advertencia: «El hecho de que las plataformas de medios sociales no incorporen ninguna medida importante más allá de las cuentas de inhabilitación de ''bots'', está teniendo un impacto real en nuestra capacidad de confiar en lo que leemos. A menos que se tomen medidas más contundentes, las redes sociales se convertirán rápidamente en una ''cámara de eco'', perpetuada por agendas personales y políticas y controlada por los que no tienen interés en vernos triunfar».

«La cámara de eco» a la que se refiere Samani, es una metáfora de una determinada situación en la que las ideas o la información se amplifican al repetirse en un sistema cerrado (la cámara), que censura opiniones ajenas. Y en este contexto, las redes sociales pueden convertirse en las cámaras de eco perfectas.

En ellas hay más de nosotros de lo que creemos, como quedó demostrado gracias al algoritmo de «Thisisyourdigitallife». A nivel global, seguimos confiando más en las fuentes de noticia tradicionales que en las redes sociales: un 50% contra un 36%, según cifras del estudio Confianza en los Medios de 2017, publicado en el Eurobarómetro. Pero si estas cifras las dividimos por edad, un estudio de Reuters afirma que el 84% de los jóvenes entre 18 y 24 años y el 62% de aquellos entre 25 y 34, tienen a las redes sociales como su principal fuente de información.

Así, las redes sociales se han convertido en un objeto de codicia, mucho más sencillo de influir que los periódicos y con una capacidad de repercusión mucho mayor. «Deberíamos considerar la necesidad de unas prácticas de ciberseguridad como base para cada conexión y esta necesidad debe pasar necesariamente por la tecnología», concluye el director de seguridad de McAfee.

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