Despido

Despedido el jefe de cabina de easyJet por convertir el altavoz del avión en un monólogo sexual

Ross Barr alegó discriminación por ser heterosexual tras ser cesado por comentarios inapropiados y bromas subidas de tono durante los vuelos

Avión de EasyJet
Ross Barr alegó discriminación por ser heterosexual tras ser cesado por comentarios inapropiados y bromas subidas de tono durante los vueloslaSexta.com

Ross Barr, jefe de cabina de la aerolínea easyJet, ha sido despedido por conducta grave tras protagonizar una serie de comentarios sexuales hacia sus compañeras de trabajo y utilizar el sistema de altavoces del avión para realizar rutinas de comedia con contenido inapropiado. El incidente ha generado polémica dentro del sector aéreo, especialmente por la defensa que el propio Barr ha esgrimido: asegura que fue víctima de discriminación por ser heterosexual.

El historial de comportamiento de Barr ya había encendido las alarmas en 2022, cuando recibió una última advertencia tras varias quejas de pasajeros y miembros de la tripulación. Sin embargo, en los dos años siguientes, las denuncias continuaron acumulándose, hasta que easyJet decidió prescindir de sus servicios.

Entre los comentarios que provocaron su despido figuran frases como “hermosas damas” dirigidas a su equipo por el altavoz, y otras mucho más explícitas como “Oh, acabo de rozar tus pechos” o “No estoy haciendo nada… solo estoy mirando tu trasero”. También se refirió a una compañera como su “colega mucho más atractiva” y, en otra ocasión, bromeó sobre el tamaño de una maleta diciendo: “¿Tienes problemas para meterla? Seguro que nunca has tenido ese problema”.

Uno de sus compañeros declaró que Barr pasó “todo el turno” haciendo comentarios sexuales, y que incluso se justificó diciendo: “Solo dije que sus pechos crecerían si se embarazaba, ¿y sabes qué? Así fue”.

Barr defendió su actitud como una “broma coqueta” y afirmó que si los mismos comentarios hubieran sido realizados por un compañero homosexual no habrían sido motivo de despido. Sin embargo, la jueza laboral Muriel Robinson rechazó su apelación, subrayando que no era la primera vez que se enfrentaba a acusaciones similares y que no existía evidencia de trato discriminatorio por sus características personales.