Opinión

De Goyas a manifas

"Lo de los Goya sí que no evoluciona, sigue siendo un festival político-hortera"

Una imagen de las estatuillas de los Premios Goya
Una imagen de las estatuillas de los Premios GoyaAcademia de cineLa Razón

Este fin de semana que dejamos atrás se vio protagonizado para algunos por los premios Goya y por una manifa de los médicos de atención primaria, que no son más que los restantes del MIR que no han podido superar el examen. En realidad a nadie se nos oculta que es una movilización de la ultraizquierda contra Ayuso, porque ninguno de nosotros se cree que todos los que salieron a la calle con pancartas ejerzan el oficio de la medicina. Es el pataleo aterrorizado de los que ven perder sus dominios el próximo mes de mayo en las elecciones regionales y municipales porque la medicina pública sigue siendo ejemplar, si bien muchos facultativos prefieren irse a otro país donde realmente se sientan valorados y pagados como corresponde a quien cuida de nuestras vidas, o bien cambiarse a la privada, donde quizá su nivel económico mejore también siendo que quienes ejercen de funcionario en hospitales públicos viven con menos estrés, con un horario determinado y con más comodidad que los que luchan por evolucionar dentro de su profesión.

Lo de los Goya sí que no evoluciona, sigue siendo un festival político-hortera en el que la categoría y la elegancia brillan por su ausencia. De hecho Carlos Saura, un grande del cine español, prefirió irse de este mundo el día anterior para no tener que asistir a la gala, y perdonen el chiste macabro que de seguro él estará celebrando desde donde se halle. No suelo ver cine español por la connotación política que desprende y por no ver en los títulos que estoy siendo espectadora de un film que, en parte, he pagado yo sin que nadie me haya pedido opinión. Cuando las películas de este país se hayan producido sin subvenciones oficiales empezaremos a hablar. En un acto donde las críticas, aunque de soslayo, sean para Ayuso –es moda meterse con ella–, y no para el «sí es sí» no cabe la loa al séptimo arte porque el arte, por antonomasia, ha de ser libre para no dar asco ni a unos ni a otros.