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Reducir el pecho para aumentar la autoestima

La mamoplastia de reducción de senos se ha convertido en la tercera operación plástica más demandada en España.

  • Reducir el pecho para aumentar la autoestima

Tiempo de lectura 4 min.

18 de agosto de 2019. 04:57h

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Jorge Herrero.  18/8/2019

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Y.M. era una estudiante de universidad de primer curso como otra cualquiera, aunque era una joven bastante guapa y jovial, siempre se escondía bajo ropa holgada y tapada, pues ocultaba un secreto con el que llevaba años cargando, tenía los pechos demasiado grandes. Ese complejo le había afectado tanto durante su adolescencia que, a duras penas era capaz de enfundarse un bikini e irse con sus amigas a la piscina y había traído de cabeza a su madre a la hora de comprar ropa. «Mi made solía acompañarme de compras y cuando me gustaba una camiseta me la compraba en todos los colores que había porque era muy complicado que me gustara una prenda» explicaba Y.M., «y no solo con la ropa, llegó un momento en el que no era capaz de irme a bañar con mis amigas de la inseguridad que tenía, aunque ellas me conocían de toda la vida, era superior a mí», añadió. Cuando comenzó a sufrir problemas de espalda no lo dudó más y en cuanto terminó el primer curso de universidad, comenzó a buscar una clínica para atajar el problema. «Desde pequeña he sufrido muchos complejos con este tema, es algo que siempre he tenido en mente por la poca confianza que tenía de niña y cuando empecé a tener problemas de salud llego un momento en que dije, hasta aquí, y hablando con mis padres decidimos comenzar el proceso», comentaba a LA RAZÓN Y.M.. A la hora de elegir clínica, las españolas no se la juegan y suelen fiarse más de las clínicas reconocidas, «al final siempre te suenan las cuatro clínicas más sonadas de Madrid y son de las que me informé. La Clínica Bruselas fue la que más facilidades y seguridad me ofrecieron, en sus manos me sentía tranquila».

Miles de mujeres en España sufren de problemas de salud por este tipo de problema, por ello, la reducción de pechos se ha convertido en la tercera cirugía estética más frecuente en nuestro país. Su demanda ha subido cuatro puntos desde 2014 y es una de las operaciones con más relevancia sobre la salud y la estética femenina. «Yo estaba segurísima de hacerlo, los que tenían más miedo eras mis padres y la gente de mi alrededor. Mi problema fue dar el primer paso, pero una vez lo dí, fue todo seguido» relataba Y.M.. Según la cirujana de la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica (AECEP) , Ana Torres, esta cirugía se solicita sobre todo por motivos de salud, «los dolores de espalda provocados por el peso de los senos pueden ser insoportables», explica la experta. «El pecho» –continúa Torres– «puede experimentar un crecimiento anormal en dos periodos clave en la vida de la mujer, la adolescencia y la menopausia. Bajo influjo hormonal, el tejido mamario puede crecer de manera desproporcionada y causar la llamada hipertrofia mamaria o, en casos extremos, la gigantomastia. En este último caso, puede deberse también a la herencia genética».

La cirugía de reducción de mamas requiere una buena valoración preoperatoria para decidir qué tipo de técnica es más conveniente. «Fui a una primera consulta para que conociese la clínica, me informaron del tipo de cirugía que me harían y en que consistía, días después me hicieron un estudio aconsejándome lo que mejor me vendría. Fue todo muy rápido», confiesa Y.M..

La cirugía de reducción de pecho es cada vez más común entre las mujeres, «hay mucha más gente de la que nos creemos que ha pasado o quiere pasar por este proceso. Cada vez hay más gente que por problemas de salud o simplemente porque le molesta al realizar sus actividades cotidianas, que decide llevarlo a cabo», explica Y.M. Este tipo de intervención no supone ningún riesgo para la paciente y es de relativa sencillez, «es una operación en la que en el mismo día te vas para casa», confesaba Y.M., al mismo tiempo que contaba como fueron los días posteriores de la operación, «a las dos semanas ya realizaba actividades donde no se necesitaba hacer un gran esfuerzo, nadie supo que me había operado y nadie me preguntó por ello. La cicatriz me dio un poco más de guerra porque me realicé la operación en pleno verano, pero al mes ya estaba perfectamente recuperada».

Ahora, 12 años después, Y.M. es una mujer segura de sí misma que ha dejado atrás a esa niña llena de complejos e inseguridades: «Fue una locura, cuando vi el cambio no pensaba que fuera yo, fue un cambio muy grande, además como te debes poner sujetadores que te oprimen un poco o reductores me parecía que estaba hasta plana. Pero gracias a los consejos de los especialistas me dejaron un tamaño acorde a mi cuerpo del que estoy muy contenta», finalizó.

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