El Festival de Eurovisión de los filósofos

«European Philosophical Song Contest» cambia las canciones del certamen por manifiestos filosóficos

Después de años de penurias por los escenarios de media Europa, puede que España haya encontrado la fórmula con la que no salir derrotada una y otra vez desde que Salomé cantase su «Vivo cantando». Cincuenta años después de aquello, el Festival de la Canción cambia su propuesta de forma radical, y lo que fueron gorgoritos (y algún que otro gallo) se convertirán en alegatos filosóficos con los que reflexionar sobre la naturaleza de nuestro pensamiento y demás temas existencialistas. Toca rescatar el orgullo patrio de los Ortega, Unamuno, Zambrano y compañía para demostrar que en eso de la canción eurovisiva, evidentemente, perdimos el tren hace mucho tiempo, pero que si de pensar se trata somos los merecedores de esos doce puntazos. Esta es la bizarrez que se propone en «European Philosofical Song Contest», un montaje que, dentro del Festival de Otoño, llega a la Sala Verde de los Teatros del Canal para darle una vuelta de tuerca al formato. Con la dinámica ya conocida, ocho países se enfrentan a golpe de palabrería sobre un escenario desde el que deberán convencer a un jurado compuesto por pensadores, profesores universitarios y científicos reales. El virtuosismo y la puesta en escena poco tienen que decir en este nuevo festival (que sí conserva su clásica melodía de cabecera), en el que lo que de verdad tiene peso son los argumentos, que, eso sí, cantados, deberán demostrar la fuerza del mensaje. Como representante de España, el filósofo Santiago Alba Rico ha compuesto –que no interpreta– el «Romance del ser o no ser», un tema existencialista que compite contra otros centrados en el medio ambiente o la propia naturaleza humana, como ocurre con «Canción caníbal». Todos con su correspondiente firma filosófica. Tras las actuaciones, un debate en directo entre los eruditos, al que también se invitará al público, conducirá al ganador de cada noche (hoy y mañana). De esta forma, Massimo Furlan y Claire de Ribaupierre reintroducen el pensamiento y la reflexión en el corazón del entretenimiento mediante un espectáculo con mucho aroma televisivo que pretende recrear un curioso certamen con el que enfatizar la necesidad de recuperar la filosofía para la cultura popular. Contrapunto a un populismo, presentan, que nos separa. Una cosa está clara, peor no quedaremos porque es imposible.