Mascarillas de grafeno contra el coronavirus

Un estudio de una universidad de Hong Kong consigue insertar filtro de este material que no deja pasar las gotas del Covid-19 y son reciclables

Es el último en llegar, pero uno de los más esperados, el grafeno se acaba de apuntar para aportar su granito de arena a la pandemia. El material ya es una constante en todas las nuevas teconologías gracias a su versatilidad y algunas de sus cualidades vienen que ni pintadas para luchar contra la propagación del coronavirus. La revista ACS Nano publica un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Hong Kong (PolyU) en el que detallan cómo las capacidades hidrofóbicas y fototérmicas del grafeno podrían aplicarse a las mascarillas contra el coronavirus.

Guijun Li, del departamento de ingeniería industrial y de sistemas de PolyU ha dirigido una serie de experimentos que consiguieron un proceso de fabricación por láser que permite depositar capas de la lámina de carbono en máscaras de TNT (textil no tejido) de las que venden actualmente en portales o farmacias. Para conseguirlo utilizaron una técnica denominada transferencia directa inducida por láser de modo dual (LIFT), que utiliza un rayo láser pulsado con una duración de 10ns. Es lo suficientemente alto el impulso de los fotones como para transferir grafeno, pero sin aumentar la temperatura porque eso las quemaría si la temperatura alcanza los 130 grados. El sistema se puede automatizar e incorporar a cadenas de producción ya existentes abaratando y mejorando su fabricación.

Gracias a estas láminas, las mascarillas se han convertido en superhidrofóbicas, esto es que los líquidos no se adhieren a su superficie, lo que resulta útil ya que el coronavirs se transmite por gotas expulsadas al toser, estornudar e incluso al hablar. Es una mejora notable, ya que aunque las mascarillas de TNT no dejan pasar estas pequeñas gotas contagiadas, se quedan en la superficie del tejido y hay que esterilizarlas después de cada uso, lo que es complicado y no asegura resultados, o desecharlas directamente. Esto además genera una cantidad de desechos de los que hay que deshacerse incinerándolas, aumentando así las emisiones de carbono. El estudio y declaraciones del doctor Li, identifican esta propiedad del grafeno como autolimpiante, “como una hoja de loto”, de tal manera que las gotas de los líquidos caen limpiamente de la superficie de la máscara sin que lleguen a adherirse.

A este beneficio hay que añadir que el grafeno tiene cualidades fototérmicas, lo que permitiría esterilizarlas con tan solo exponerlas a la luz del sol durante aproximadamente un minuto, con lo que la superficie alcanzaría fácilmente los 80 grados, “haciendo que las máscaras sean reutilizables después de la esterilización solar”. Por si esto fuera poco, las mascarillas tendrían otro uso inusitado: “El medio ambiente también puede beneficiarse del reciclaje directo de estas máscaras, que pueden usarse para desalinizar el agua de mar. Esta máscara recubierta de grafeno se puede reciclar directamente para su uso en la desalinización impulsada por energía solar con un excelente rendimiento de rechazo de sal para uso a largo plazo".

El equipo de investigadores han probado el éxito de las mascarillas de grafeno contra la bacteria E. coli y se encaminan a probarlo con el nuevo coronavirus.