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«La gente es pesimista ante el futuro porque no hay coches voladores»

Kelly y Zach Weinersmith, autores de ‘Un ascensor al espacio’

Caricaturas con las que les gusta retratarse a los autores Zach y Kelly Weinersmith. / Zach Weinersmith
Caricaturas con las que les gusta retratarse a los autores Zach y Kelly Weinersmith. / Zach Weinersmithlarazon

Con una sola gota de sangre, es probable que dentro de unos años un ordenador nos ofrezca un diagnóstico acertado y seleccione el tratamiento ideal para cada paciente gracias a los biomarcadores de nuestro organismo. Los expertos confían en que la medicina de precisión detecte enfermedades incluso antes de que estas presenten síntomas graves.

Por ahora no nos queda más que esperar, pero para los científicos estadounidenses Kelly y Zach Weinesmith posiblemente la espera no sea tan larga.

En su libro Un ascensor al espacio (Blackie Books, octubre de 2018), este matrimonio de escritora y dibujante –ambos con formación científica– recoge de manera muy rigurosa y detallada un puñado de innovaciones que ahora parecen sacados de la ciencia ficción, pero que podrían formar parte de nuestras vidas en un futuro no muy lejano.

Es difícil pensar en algo que no existe o que aún no ha sucedido. ¿Cómo habéis llegado a todas esas innovaciones?

Zach Weinersmith: Bueno, ayuda que seamos un poco frikis... Los dos leemos mucho, así que estábamos algo familiarizados con tecnologías extrañas. Una vez que tuvimos la idea de escribir este libro, empezamos a leer muchos libros de texto, manuales técnicos y papers. También hablamos con muchos científicos e ingenieros. Lo importante es darse cuenta de que todas las cosas de las que hablamos, incluso las que son realmente extrañas, obedecen a las leyes de la física. Una vez que entiendes lo básico, tienes que pensar qué tipo de materiales necesitas, qué tecnología hay que desarrollar y cuánto costará. Tratamos de entender esas cosas porque son importantes e interesantes.

Todos estos inventos están documentados con referencias a investigaciones. ¡Hay 23 páginas de referencia bibliográficas en la edición española! ¿Cómo habéis lidiado con tantos papers en un libro de divulgación?

Kelly Weinersmith: ¡Para nosotros ha sido divertido! Es cierto que algunos libros técnicos pueden ser bastante aburridos, ¡pero las ideas son increíbles! Siempre nos ha gustado sentarnos juntos, tomar té y charlar por las noches. Así que durante dos años hemos leído todos estos libros extraños y los hemos comentado. Ha sido realmente muy agradable.

También queríamos hacer un libro especial. Lamentablemente, muchos libros de ciencia popular no hacen mucha investigación primaria. El resultado es que muchos autores leen los mismos libros y cuentan las mismas historias. Queríamos contarle a la gente cosas de las que nunca había oído hablar antes, y eso requiere mucha lectura.

De todas innovaciones que mencionáis, ¿cuál querríais ver con vuestros propios ojos?

Zach: ¡Los ascensores espaciales! Imagina que asciendes lentamente a través de la atmósfera hasta estar rodeada por estrellas y oscuridad. Imagina poder navegar por el sistema solar como un turista. Cambiaría todo sobre la vida humana.

¿Se ha adelantado a vosotros alguna de las innovaciones de las que teníais previsto hablar?

Kelly: Las tecnologías de las que hablamos en los capítulos relativos al espacio y a la realidad aumentada han avanzado muy rápido durante la redacción del libro. Una de ellas es la de los cohetes reutilizables. La idea es hacer cohetes como aviones. Los cohetes anticuados se destruyen después de enviar su carga al espacio, y esta es una de las principales razones por las que los lanzamientos siempre han sido muy costosos. Mientras escribíamos el libro, la empresa SpaceX hizo aterrizar la primera etapa de su cohete, e incluso restauró y relanzó uno de ellos. ¡Ahora están trabajando para recuperar todo el cohete! Tecnologías como esta podrían reducir el coste del viaje espacial en un 90 %.

Zach: En cuanto a la realidad aumentada, Pokemon Go también apareció mientras escribíamos el libro. ¡Esto hizo que escribir el capítulo fuera mucho más fácil! Antes de que saliera este juego, dedicamos mucho espacio a explicar la realidad aumentada. Pero después de que surgiera el juego, presupusimos que la mayoría de la gente estaba al menos vagamente familiarizada con esta tecnología.

En vuestra opinión, ¿cuál cambiará realmente el mundo?

Zach: Las interfaces cerebro-ordenador parecen ser muy importantes en el futuro. Si podemos aumentar la capacidad de las personas para trabajar o pensar, habrá una fuerte motivación económica para hacerlo realidad. Esto podría ser muy bueno o muy malo, dependiendo de cómo la humanidad lo maneje. ¡Por supuesto, tendremos que ver cómo nos sentimos todos al conectar nuestros cerebros a los ordenadores!

En vuestro libro partís de la idea de que todas estas cuestiones puedan surgir en un bar. Esto me hizo mucha gracia al leerlo, soy un poco escéptica, lo siento. ¿De verdad creéis que estas futuras innovaciones están o podrían estar en la mente de las personas?

Kelly: Estas tecnologías probablemente no estén en la mente de la mayoría de las personas en el día a día. Esa es una de las principales razones por las que queríamos escribir este libro. Además, para muchas de las tecnologías hay algunas grandes desventajas, y sería mejor que las sociedades tuvieran algo de tiempo para pensar en cómo mitigar estos inconvenientes antes de implementarlas.

En cuanto a los bares, en la actualidad hay uno para frikis en Nueva York, gestionado por un amigo nuestro... ¡Así que al menos alguno hay donde la gente probablemente hable de cómo se imprimen órganos en 3D!

¿Cuál es la innovación que más necesita la gente? Yo apostaría justamente por la bioimpresión...

Kelly: ¡Es difícil elegir solo una! Muchas de estas tecnologías tienen el potencial de mejorar drásticamente nuestra calidad de vida. Las inmunoterapias están demostrando ser un arma potente contra algunos tipos de cáncer, la bioimpresión podría salvar las vidas de las cerca de 8.000 personas que mueren cada año en EE UU a la espera de un trasplante de órganos, las interfaces cerebro-ordenador podrían devolverle la movilidad a los amputados y a las personas con parálisis de las extremidades, y el poder de fusión podría mitigar los impactos del cambio climático global provocado por el ser humano.

¿Habéis pensado en que tal vez algún día este libro no ofrezca nada nuevo?

Kelly: Sería fantástico que nuestro libro se quedara obsoleto porque todas estas tecnologías se hayan hecho realidad.

Durante la historia de la humanidad, se han inventado cosas sin esperarlas. Estoy segura de que esto continuará sucediendo, pero ¿no creéis que ahora la creatividad está más guiada?

Zach: Tienes toda la razón. Las diferentes épocas de la historia han requerido diferentes formas de pensar. La física del siglo XX era mucho más atrevida que la del siglo XIX y generó mucha innovación. Parte de la razón por la que escribimos este libro fue para alentar a las personas a ser más audaces en el siglo XXI. Creemos que la gente es pesimista sobre el futuro porque no tiene una base lunar o coches voladores. ¡Pero hay muchas cosas asombrosas que ocurren todo el tiempo! Realmente, hay revoluciones científicas sucediendo en todas partes, pero no se habla mucho de ellas en televisión. Y, como la tecnología es impredecible, nunca se sabe qué provocará un gran cambio. Por ejemplo, uno de tus lectores podría desarrollar una máquina que creara nanotubos de carbono muy largos. Pues esto podría ser lo que nos permitiera construir un ascensor espacial y fundar una colonia gigante en Marte.

He disfrutado mucho con las tiras cómicas intercaladas en el texto. Creo que añaden mucha información, además de ser muy ingeniosas. ¡Felicidades! ¿Cómo fue el proceso de trabajo para combinar ambas cosas?

Zach: ¡Gracias! En cada una de las tecnologías decidimos profundizar un poco más, por lo que al final los lectores iban a lidiar con información bastante complicada. A través de las viñetas conseguimos hacer que la información fuera accesible. Esperábamos también que las bromas y los cómics aligeraran el material y ayudaran al lector a seguir adelante con la lectura.

En cuanto a la creación de los cómics en sí, por lo general, escribimos todos los capítulos sin imágenes. Luego, volvimos a leerlos y encontramos las partes donde sentíamos que se podían usar las viñetas, ya sea porque se podía hacer una broma o porque los conceptos científicos eran un poco difíciles. Creemos que si puedes reírte de algo, te relajas más fácilmente. Y, si estás más relajado, no te asusta la ciencia.

Esta no ha sido la primera vez que habéis colaborado. ¿Cuál es la parte más difícil de trabajar juntos? ¿Y la mejor?

Kelly: Casi siempre trabajamos juntos en algún proyecto, pero este ha sido definitivamente el más ambicioso. Cada uno de nosotros hemos preferido trabajar en partes diferentes del libro, lo que ha facilitado todo el proceso. Por ejemplo, a Zach le gusta más escribir y dibujar, mientras que a mí me gusta más investigar y entrevistar a científicos. Trabajar en el libro a veces ha sido complicado porque ambos tenemos trabajos a tiempo completo y nuestros hijos a los que cuidar. Así que a veces ha sido algo estresante, pero al menos los dos sabíamos por lo que estaba pasando el otro...