Juan Caño: “Me parece mentira que un juez trate de silenciar a un periodista”

Es periodista y nuevo presidente de la Asociación de Prensa de Madrid (APM). La libertad de expresión y el auxilio del oficio son los principales temas por los que ha prometido luchar durante su nuevo cargo

El periodismo es un oficio de vocación. Es cuarto poder y portavoz del ciudadano. A través de la prensa, un país puede optar por la transparencia. Pero también por aprender a valorar la importancia que tiene la libertad de expresarse. Así entiende Juan Caño a su propia profesión: es periodista y acaba de tomar posesión del cargo de presidente en la Asociación de Prensa de Madrid (APM), donde se compromete a poner en valor a un oficio cuyos principios y pilares parecen estar en peligro.

–¿Cuáles son sus principales metas en el cargo?

–La preocupación por los dos extremos de los asociados. Es decir, los más jóvenes y los más mayores. Con respecto a los primeros, queremos incentivar al máximo su incorporación. Hay jóvenes que piensan que la APM no les ofrece suficientes cosas. No hemos publicitado adecuadamente la cantidad de cursos y servicios que ofrecemos, pero vamos a intensificar la cantidad y, sobre todo, vamos a impulsar cursos online para aquellos que no pueden acudir. Además, vamos a hacer trimestralmente una oferta para que se conozcan con antelación.

–¿Cuáles son esos cursos?

–Vamos a seguir enseñando inglés, que es una asignatura pendiente de todos los periodistas. La APM lleva haciéndolo desde su fundación en 1895. Es parte de la tradición de la asociación y la vamos a retomar.

–Algunas universidades apenas impulsan el inglés.

–Es absurdo que, sobre todo, en la facultad de Periodismo, se haya dado la espalda a un utensilio tan fundamental como es el inglés.

–¿Existe falta de motivación?

–Hay una falta de solidaridad. La APM lleva en su ADN el auxilio a aquellos periodistas necesitados. Los dos artículos iniciales de los estatutos de la APM que, desde luego, me comprometo de forma contundente a proteger, son la defensa de la libertad de expresión y de información, y la defensa por la dignidad del periodista. Hemos visto casos sangrantes: están aún impugnados doce compañeros por la cuestión de secreto de sumario de los CDR, que comparecen ante el juez el viernes. Espero que no se produzca una situación tan lamentable como ver entrar en los juzgados a los periodistas, que son aquellos que tienen por oficio y por vocación el informar sobre lo que pasa. Lo que han contado es veraz, pertinente, de interés público y figura en el artículo 20 de la Constitución española. Me parece mentira que un juez trate de silenciar al periodista en lugar de a quien ha filtrado los textos.

–¿Dónde nace este problema?

–Se está produciendo una paulatina merma de los derechos fundamentales. El derecho a la información es como una luz en nuestra casa. Si se apaga, nos deja a oscuras y tenemos que andar a tientas. La gente no se da cuenta de la importancia de expresarse y de obtener información veraz. Los periodistas deben afiliarse a la APM porque así unimos fuerzas.

–¿Qué hay de los adultos?

–Se sienten desaprovechados. Tienen una gran experiencia laboral y podrían facilitarla a los más jóvenes. Vamos a tratar de canalizar eso a través del «mentoring»: que los jóvenes puedan acudir a un mentor experimentado que les ayude en los primeros pasos de una profesión. Además, seguimos dando ayudas: se mantienen las de función y las de maternidad.

–No descartáis nada, no debe ser fácil.

–Hay muchos frentes abiertos, pero vamos con muchísimas ganas y somos un gran equipo, compuesto por un total de 23 profesionales. El año que viene se cumplen 125 años de la fundación de la APM: queremos hacer una gran exposición en el centro de Madrid, que revele lo que el periodismo ha aportado a la historia de España y la importancia que ha tenido.

–¿Y la que ha perdido?

–También, por supuesto.

–¿Se están vetando cosas en pleno 2019?

–Estamos atravesando una época realmente mala. Se ha perdido confianza en los periodistas porque, con la avalancha de «fake news», no se ha respetado la verdad. Es importante volver a una profesión digna. Al mismo tiempo, se está produciendo un grave deterioro laboral. Es muy difícil luchar contra ambas cosas, pero vamos a hacer todo lo posible.

–La invasión digital, ¿podría ser una oportunidad para que la Prensa en papel se luzca?

–En el futuro van a convivir extraordinariamente bien el papel y el digital. El primero se va a convertir en la alta costura del periodismo y lo digital en el «prêt-à-porter». Habrá empresas que van a perder dinero con su alta costura pero que después van a compensar esas pérdidas con el «prêt-à-porter».