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Beatriz Montañez cuenta el calvario que vive desde su reaparición pública: “Me he sentido vigilada”

La expresentadora de ‘El Intermedio’ ha afirmado que muchos “intrusos” han querido conocer el lugar de Niadela, haciéndola sentir con miedo

Beatriz Montáñez, durante su etapa en "El intermedio"
Beatriz Montáñez, durante su etapa en "El intermedio"La SextaArchivo

La expresentadora de ‘El Intermedio’, Beatriz Montañez, reapareció el pasado mes de marzo para contar el cambio drástico que dio a su vida hace cinco años. La periodista dejó los platós de televisión y se marchó al bosque,donde ha vivido en soledad, aislada del mundo, en una casa sin agua, ni corriente eléctrica.

La periodista tomó aquella decisión porque le faltaba “la necesidad de silencio, de parar” y de ver hacia dónde iba y hacía dónde quería ir: “Necesitaba parar para pensar. Ahora, siento muchísima paz”. Su ejercicio de introspección lo plasmó en un libro, Niadela, en el que habla sobre su estilo de vida, alejada y aislada de la sociedad.

Su reaparición pública ocurrió en marzo y, desde entonces, la expresentadora ha vivido un calvario por el acoso de numerosas personas que le siguen y le esperan en su casa: “He tenido intrusos, no los llamo fans, los llamo intrusos, en los cuales ha tenido que intervenir la Guardia Civil, porque se han dedicado a revolotear por mi casa, a dejarme notas, a observarme con prismáticos al sentirme enclaustrada en mi propia libertad”, afirmó en el programa ‘A vivir’, de la Cadena Ser.

La expresentadora ha pedido a todos aquellos “que tengan la intención o que estén buscando dónde está Niadela”, que no lo hagan y que respeten su decisión: “Ha sido muy frustrante sentirme vigilada en mi propia casa y por primera vez en cinco años, donde no he sentido miedo de la naturaleza, sí lo he sentido con las personas que me observaban y me vigilaban, y se convertían en intrusos dentro de mi propio hogar”.

Ella se lamentó de la poca empatía de los “fans” que la siguen hasta su casa, quienes no respetan su aislamiento: “Creo que cuesta entender al otro en general. Es cada vez mucho más difícil ponernos en la situación del otro. Creo que ser capaces de entender al otro requiere una vez más, pararse, ponerse en la piel del otro, pensar como el otro piensa, salir de nosotros mismos y el hecho de salir de nosotros mismos simplemente por hacerlo”. Además, afirmó que su historia ha provocado que algunos la insulten: “Los ecos que me han llegado es que estoy loca, que seguramente esté enferma mental, que tenga una seria depresión”.

No obstante, su decisión le ha hecho sentirse segura de si misma por primera vez en la vida: “He sentido sentido seguridad en lo que hago, en lo que digo y en las decisiones que tomo, porque las reflexiono y las recapacito y pienso en los pros y los contras. Me doy ese tiempo que es un tiempo que nunca me he dado. Antes estaba, siempre lo he dicho, lo diré y creo que es algo que nos cuesta mucho trabajo reconocer, estaba perdida, estaba perdidísima. Y no, no creo que soy la única, creo que un porcentaje muy alto de la población sigue estando perdida. Creo que en algún momento más vale pronto que tarde, es importante tomar una decisión de examinar parándonos”.