Quinta de Albacete: Lo que no falla

Dos orejas se llevó Leonardo y una cada uno Lea Vicens y Juan Manuel Munera

Leonardo Hernández clava una banderilla
Leonardo Hernández clava una banderilla FOTO: ALCOLEA

No falló tampoco este año la cita ecuestre incluída en el abono -en realidad ya imprescindible en cualquier feria- y la gente casi ocupó todo el aforo permitido por mor de los efectos del coronavirus.

Y se lo pasó en grande con las evoluciones de los rejoneadores y sus preciosas monturas, pese a que el ganado no acabó de responder, pidiendo más y más trofeos en recompensa por lo visto sobre el albero.

La primera oreja fue para Leonardo, que cuajó una labor de entrega y dominio ante el toro que abrió plaza y que aguantó mucho rato persiguiendo sus cabalgaduras. Se lució al llevarlo a dos pistas antes de banderillear quebrando en un palmo de terreno y al clavar las farpas con el espectacular “Sol”.

Otra se llevó del cuarto, que salió como una exhalación y le templó admirablemente con la cola de “Elmo”. Dejó llegar muchísimo y llevó siempre muy toreado a un astado vivo y acometedor, dejando la impresión de estar ante un rejoneador hecho y derecho. Clavó siempre arriba y reunido, sin renunciar a sus arrebatos tremendistas que tanto llegan al tendido.

Le costó lo suyo a Lea Vicens encelar al distraído y manso segundo, desentendido de todo y buscando siempre las tablas. Le tocó a ella hacer todo el gasto para clavar como buenamente pudo y lo pasó mal para matar.

Paró con eficacia al quinto, otro toro codicioso y con fijeza, con el que se lució al banderillear con soltura y seguridad, siempre muy de cara a la galería que no le echó cuentas cuando alguna vez clavó a toro pasado.

Tampoco tuvo especial celo el tercero, más interesado en saber qué pasaba al otro lado de las tablas que en perseguir a los caballos de Munera. Atacó más tras los rejones de castigo pero no acabó de romper ni corresponder a los esfuerzos y voluntad del rejoneador manchego.

Tuvo material para desquitarse con el que cerró plaza, con el cumplió una actuación entusiasta y tan bien estructurada como resuelta, brillando especialmente al banderillear sobre “Bárbaro” y sin escatimar ganas ni recursos. Pero tardó en matar.

Albacete, 12 de septiembre. Quinta de feria. Más de tres cuartos del aforo permitido. Toros de Fermín Bohórquez para rejones, bien presentados y de buen juego, bajando segundo y tercero. El cuarto fue el mejor.

Leonardo, pinchazo y rejonazo, oreja; rejonazo, oreja y dos vueltas al ruedo.

Lea Vicens, tres pinchazos, ovación; dos pinchazos, rejonazo, oreja.

Juan Manuel Munera, rejonazo, aviso, dos descabellos pie a tierra, oreja; pinchazo, aviso, rejonazo, dos descabellos pie a tierra, aviso, silencio.