Conoce el origen de las máscaras africanas y su uso tradicional

Fieras y silenciosas, decoran museos y restaurantes, siempre con los ojos entrecerrados y cargadas de misterio.

Máscara africana en un museo.
Máscara africana en un museo.Gaimardpixabay

África es un continente cubierto por centenares de máscaras. Cada pedazo de tierra, lo cubre una máscara. Bajo estas máscaras de adobe, marfil o tierra, se esconde una tribu, un espíritu, una compleja cultura reducida en la base de una montaña de nombre impronunciable. No te fíes de quien dijo: “Yo viajé a África”. Si acaso levantó una de esas máscaras, levemente, para destapar detalles de este entramado de tribus y tradiciones que recorren el enorme continente, levantó el pedazo de máscara que le permitieron, en el lugar exacto que decidió visitar. El resto permanece oculto porque incluso hoy, el entramado de máscaras africanas es un misterio para el mundo.

Pero existen otro tipo de máscaras, más pequeñas que estos enormes territorios, más tangibles a nuestros ojos, que son las que pueden decorar exóticos restaurantes de nuestra ciudad, museos, o quizás alguna casa. Aprendiendo sobre este tipo de máscaras podremos comprender mejor el continente dorado. Al cruzarnos con una máscara africana nos topamos inevitablemente con un objeto que no logramos comprender. ¿Por qué muestran los ojos rasgados y cargados de amenazas? ¿Por qué enseñan los dientes y parece que fuesen a saltar sobre nosotros? ¿Qué uso tuvieron estas máscaras? Los haces de las luces evitan ciertas esquinas de las mismas, allí la oscuridad parece que fue anclada por algún hechizo antiguo, y sentimos cierta incomodidad, o una curiosidad infantil, por descubrir qué ocultan estas sombras y estas máscaras.

Los espíritus africanos en el día a día

Están relacionadas con los espíritus, de eso estamos seguros. Pero, ¿qué significan estos espíritus? ¿Dónde podemos encontrarlos? El animismo africano trata de la convivencia perpetua entre el mundo de los vivos y los espíritus que rodean su rutina. Estos últimos no son pocos. Podría haber un espíritu vago durmiendo en el árbol más grande del poblado, u oculto en la espesura de la selva. Es probable que un leopardo especialmente violento sea un espíritu vengativo. Ciertos espíritus moldean la fertilidad de la tierra y es importante realizar los sacrificios adecuados para mantenerlos contentos, el agua de los ríos depende de sus espíritus. No solo su caudal, sino también su flujo. Un poblado enemistado con el espíritu de cierto río podría comprobar con terror como el río se desvía un año cualquiera de su curso habitual, abandonándolos, para luego retomar su ruta hasta regar el poblado vecino.

Los espíritus africanos pueden tratarse de héroes mitológicos, antepasados, la combinación de héroe y antepasado, y los espíritus animales.
Los espíritus africanos pueden tratarse de héroes mitológicos, antepasados, la combinación de héroe y antepasado, y los espíritus animales.desconocidoflipkart

Un espíritu puede ser bondadoso o cruel. Los espíritus de los ancestros son los más fiables para cada familia pero, si el ancestro fue malvado en vida, también lo será en su plano espiritual y provocará duras desgracias a sus descendientes. Es por esto que ciertas tribus africanas entierran a sus muertos bajo sus casas, para garantizarse la proximidad con el plano espiritual de sus ancestros. Pero el cuerpo de un ancestro malvado en vida, por otro lado, se abandonará en la selva.

Los espíritus se hacen fuerte durante la noche. Tan solo los brujos, o los hombres más descerebrados, se atreverían a pasear la selva en solitario lo que dure la noche. Para salir de la cabaña en las horas nocturnas tendría que haber luna llena, que es cuando su brillo protege el mundo físico. En determinadas tribus, las noches de luna llena son motivo de celebración. El resto de ellas se refugian en sus casas y esperan a que ningún espíritu decida importunarlos. Porque ellos son sagaces y caprichosos, es preciso tenerles contentos, cuidando de la familia y de la tribu, ofreciendo los sacrificios adecuados en los momentos adecuados y escuchando atentamente lo que especifiquen los oráculos.

Leyendo cómo los espíritus se mueven por favores y caprichos, extrañará saber que la religión animista es perfectamente compatible con la musulmana o la cristiana. Aunque estas dos religiones monoteístas solo aceptan la existencia de un único Dios, es habitual encontrar en el continente a pueblos enteros que llevan a cabo una doble adoración, a sus espíritus tradicionales y al único Dios. Y si se piensa con la mentalidad puesta en el modelo africano, tiene sentido. Podría ser que el dios de los europeos sea el único, pero esto no quita necesariamente que el espíritu del árbol vaya a desaparecer, o cualquiera de los poderes que llevan siglos rodeando sus vidas, al menos para ellos, sino que el dios europeo ha aparecido también en su tierra, hay un nuevo espíritu mucho más poderoso que cualquier otro - en determinadas zonas - que puede facilitarles estos regalos o desgracias que tengan a bien otorgarles los espíritus viejos.

Aunque los espíritus viejos pueden disgustarse ante este nuevo dios invasor. Como castigo a los hombres que no les prestan en la actualidad la atención necesaria, secan los ríos y los árboles, cortan la lluvia, empobrecen las cosechas. Ellos siguen allí, quizás más debilitados que en el pasado, pero aún tienen el poder suficiente para moldear los destinos de los hombres a su antojo.

Los brujos y los hechiceros

Hechicero ataviado con una máscara y hojas de palma, en una ceremonia.
Hechicero ataviado con una máscara y hojas de palma, en una ceremonia.Dominio Público

Solo los brujos y los hechiceros pueden entrar en contacto con los espíritus y, a su vez, multiplicar o mitigar su ira. El brujo es por norma general la personificación de un demonio, nacido con poderes sobrenaturales que no dependen de práctica alguna y con un poder devastador. Ellos son el mal. Basta una mirada suya para lanzarte cualquier enfermedad, o secar tus campos durante los años siguientes. No disfrutan provocando los males, sin embargo, es solo que ellos son así, nacieron con estas habilidades y su naturaleza se inclina hacia el mal con la misma sencillez que tomamos aire para respirar. Van por libre, equilibrando el bien con el mal, utilizando nada más que su mente como herramienta. Parte del peligro de un brujo es que no existe ningún rasgo que los diferencie de cualquier otra persona, sus ropas son las habituales y sus costumbres diarias también. Nadie sabe quién es la brujo. Él nos persigue y es el único que sale durante la noche, pero si nadie se atreve a salir durante la noche, tampoco pueden descubrirlo.

El hechicero, por otro lado, ha debido de aprender su magia y sí es reconocido por el resto de la tribu. Se sirve de utensilios para elaborar sus hechizos y es a ellos a quienes a acuden los hombres y mujeres necesitados de congraciarse con los espíritus, o pedir su favor para cualquier empresa. Si, por ejemplo, deseamos que nuestro vecino caiga enfermo, acudiremos al hechicero en busca de ayuda. Él conoce ciertos ritos antiguos para manipular ciertos objetos, una ramita, una pluma, una figurita de barro, y los utiliza a su favor para conseguir la mediación de los espíritus.

Si una mujer joven y fuerte cae enferma sin explicación aparente, la medicina europea diagnosticaría cualquier enfermedad, motivo de cualquier razón, para luego dar a la mujer las medicinas pertinentes hasta su recuperación. Pero, ¿por qué se puso enferma? La medicina europea culpará a un mosquito, quizás, diciendo que la enfermedad es la malaria. Sí, sí, pero, ¿por qué el mosquito con malaria le picó a ella y no a cualquier otra? Aquí entra la labor del hechicero. Es probable que un hechicero colocase una pluma en el camino que recorre la mujer para recoger agua del río, y ella no la vio pero la pisó, y con pisarla desató la cadena de acontecimientos que derivó en que ese mosquito le picara.

El uso de las máscaras para la guerra y la siembra

Entre las herramientas que los hechiceros utilizan para sus colaboraciones con los espíritus, entran las famosas máscaras africanas. Mediante una serie de ritos desconocidos para las personas normales, el hechicero unge la máscara con un espíritu, siendo la máscara una especie de recipiente para albergar estas fuerzas intangibles tan necesarias para la supervivencia. Dependiendo de la tarea que vaya a practicarse con la máscara, será un espíritu u otro. No sería el mismo que se unge para una batalla, este sería violento y destructor, que para facilitar la plantación de los campos, suave y creador. Y la máscara sería de uso individual, para una sola persona en cada caso, que suele ser quien pidió al hechicero que se la embrujase.

La mayoría de los países africanos no permiten la exportación de máscaras auténticas, y la Unesco colabora con ellos desde los años 90 para evitar su expolio.
La mayoría de los países africanos no permiten la exportación de máscaras auténticas, y la Unesco colabora con ellos desde los años 90 para evitar su expolio.The Ujulalapixabay

Claro que el espíritu no va a quedarse toda la eternidad anclado a esa máscara, el hechizo solo será útil lo que dure la tarea para la que ha sido creado. Una batalla, la siembra de un campo, el nacimiento de un niño sano. Y cuando esta labor termina, el espíritu se libera de la máscara, quedando esta como un simple pedazo de madera tallado.

Las máscaras vacías corren tres tipos de suerte: se venden y se cuelgan en los restaurantes que visitamos - aunque la mayoría suelen ser imitaciones -, se exponen en museos o se regalan tras su uso a un hombre respetable de la tribu. Pocas veces es el dueño original quien la guarda porque ya ha cumplido su función, y si la ha cumplido correctamente, recibir como regalo una máscara es un honor casi inigualable.

África es una tierra cubierta por centenares de máscaras, cada rito que guardan contiene las diferencias propias de cada tribu, y las habrá más cercanas a los espíritus malvados o a los bondadosos. Más o menos influenciadas por las religiones monoteístas. Con las máscaras diseñadas de una forma u otra en función de su etnia. Pero cuando veas una máscara, si esta es real, ahora sabrás que guardó un poderoso espíritu y labró los campos o arrancó las vidas de los hombres, pero ahora no tienes por que temerla demasiado. Es poco probable que el espíritu se sintiera cómodo en esa máscara y, sin que nadie se haya percatado, siga allí, siempre atento, todavía vigilando.