La comarca del Baix Empordà

Las rutas para descubrir su parte más medieval nos llevan a pueblos como Pals, Calonge, Verges, Ullastret, Cruïlles o La Bisbal d´Empordà.

Situada en la provincia de Girona, y bañada por las aguas del mar Mediterráneo de la Costa Brava, la comarca del Baix Empordà abarca un conjunto de pueblos —tanto de interior como costeros— que dibujan un paisaje bucólico que ha seducido a incontables viajeros.

La atmósfera medieval, un atractivo de los pueblos del Baix Empordà

Ya durante el siglo VIII, la comarca del Baix Empordà formaba parte de la «Marca Hispánica» del Imperio Carolingio frente a los musulmanes, en la llamada Cataluña Vieja. Las construcciones medievales, por tanto, tienen un peso muy destacado y se han convertido en uno de los principales reclamos turísticos de la citada comarca.

Las rutas para descubrir su parte más medieval nos llevan a pueblos como Pals, Calonge, Verges, Ullastret, Cruïlles o La Bisbal d’Empordà. Sus calles nos transportan a épocas pasadas de batallas y caballeros, a un tiempo en el que había que guarecerse tras murallas y castillos, cuyos vestigios se han conservado hasta nuestros días. Prueba de ello es la arquitectura medieval que predomina y embellece estos pueblos, con fortificaciones tan emblemáticas como la Torre del Homenaje, en Peratallada, la Torre de las Horas, en Palau-Sator, y los imponentes castillos de Torroella de Montgrí, de Benedormiens, en Castell d´Aro, o el Castell de Púbol, en La Pera, que fue residencia del pintor Salvador Dalí y lugar de sepelio de su musa y cónyuge, Gala.

Una mirada a los campos de la comarca

Además de los monumentos medievales, en Baix Empordà también podemos encontrar vastos campos de girasoles, cultivos de arroz y grandes plantaciones de manzanos, habiendo conseguido, con la Poma de Girona, la IGP — Indicaciones Geográficas Protegidas—. Esta fruta es tan importante en la zona que han surgido en los últimos años muchas iniciativas innovadoras, turísticas y lúdicas, de forma que han hecho de la manzana uno de los productos más distintivos del Baix Empordà. De hecho, fue en el pueblo de Palau-sator donde se creó la primera sidra catalana, elaborada por la compañía Mooma, la cual lleva tres generaciones dedicándose al cultivo de las manzanas. Dicha empresa, ofrecía visitas guiadas que mostraban sus campos y el proceso de elaboración de sus productos, finalizando con una cata de los mismos. Hace cuatro años, ante la demanda de las personas que realizaban esos tours, se embarcaron en el proyecto de la apertura de un restaurante. Más tarde, prepararon un apacible jardín donde pueden degustarse sus bebidas de fabricación propia. El resultado del proyecto de Mooma es, por un lado, una experiencia amena e interesante, por sus visitas guiadas y, por otro lado, sensorial, gracias a la variada carta de su restaurante, que incluye excelentes carnes, al igual que platos vegetarianos y veganos, todo ello con la manzana como ingrediente especial.

La comarca del Baix Empordà es, en definitiva, un tranquilo paraje para perderse entre vestigios medievales, así como una abrupta costa de belleza indescriptible para disfrutar del mar. Pero, también, un lugar para acercarnos a cultivos milenarios, como el de la manzana, y degustar las elaboraciones más singulares.

Fuente: Consell Comarcal Baix Empordà