Cómo actuar en caso de un atentado terrorista

Existen una serie de protocolos básicos para actuar con la mayor precisión posible en caso de un ataque

El terrorismo continúa siendo una amenaza para nuestra sociedad. A lo largo de las últimas semanas se han reanudado los ataques de corte islámico en ciudades europeas y hace cuatro días, los Mossos alertaron de un aumento del riesgo terrorista en Barcelona. Pero el peligro de sufrir un atentado no se da solo en Europa, y la amenaza yihadista no es la única a tener en cuenta. Hasta una treintena de grupos en todo el mundo son considerados terroristas según los criterios de la Unión Europea, desde la amenaza global del Estado Islámico hasta grupos menos conocidos como podrían ser Babbar Khalsa en India o los Halcones de la Libertad del Kurdistán.

Dentro de los requisitos que considero indispensables en cualquier viaje a cualquier ciudad, es el de conocer el método de actuación más efectivo en cado de un atentado terrorista. Si bien no es una situación en la que nadie vaya a encontrarse de forma habitual, sí que se trata de un riesgo real donde nuestra actuación individual puede suponer la diferencia entre salir indemne o resultar herido. Para ello, habría que seguir diez sencillos puntos.

Cómo actuar en un atentado terrorista

Mantenerse alerta en lugares públicos que suelan presentar concurrencia de extranjeros. Los lugares públicos visitados de forma frecuente por turistas suelen ser los focos de atención de los terroristas. Atacando localizaciones como Las Ramblas en Barcelona, El paseo de los ingleses en Niza o la sala Bataclan en París, aseguran causarán el máximo impacto internacional posible, así como emocional. Sinagogas e iglesias, en ocasiones incluso mezquitas, también son objetivos comunes. En zonas de este estilo resulta importante saber hasta qué punto se podría escapar entre la multitud y elaborar diferentes rutas de huida.

Localizar las salidas de emergencia en los lugares cerrados. Se trata de una acción muy útil que no requiere más que unos minutos. Basta con localizar las salidas de emergencia más cercanas cuando se entre en una zona concurrida, en un supermercado o un templo, para saber hacia donde dirigirse si llega a ocurrir un ataque.

Conocer las fechas religiosas más importantes. Y, en su defecto, fechas nacionales. El atentado perpetrado en Niza en el año 2016 ocurrió el Día Nacional de Francia, y este mismo año se detuvo en Sevilla a un yihadista que pretendía actuar durante la Semana Santa. De la misma manera, en lo que respecta a la religión musulmana, conviene conocer que el Corán no permite hacer la guerra si no es por necesidad, ni quitar la vida a un hombre, durante los meses siguientes: Muharram, Dhu al-Qadah, Rajab y Dhu al-Hijjah. Aunque los yihadistas no siempre cumplen este precepto.

En caso de encontrar cualquier objeto sospechoso, contactar inmediatamente con la policía. Nunca debe manipularse una mochila o una maleta sospechosa por cuenta propia. Siempre se deberá avisar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para que sean ellos quienes solucionen el problema.

Informar de nuestra localización. Ya sea a la familia o amigos en un viaje de bajo riesgo, o a la Embajada española en el país que se visite si ha sido calificado de alto riesgo. En el caso de las Embajadas, cuentan con formularios para rellenar con los datos personales y teléfonos de contacto en caso de emergencia.

Si ocurre un atentado, no es recomendable tirarse al suelo fingiendo haber sido abatido. Ni detenerse a recoger objetos. Todos los protocolos de seguridad antiterrorista, ya sean del Ministerio del Interior o de compañías de seguridad, instan a huir sin dudarlo en caso de darse un ataque. Tendido en el suelo aumentan las posibilidades de ser herido por un segundo artilugio explosivo o de ser atacado nuevamente por terroristas situados sobre el terreno.

En el momento de la huida, ayudar si es necesario a terceras personas pero nunca retroceder. Si bien existe cierto grado de implicación ciudadana en situaciones de este estilo, y ayudar a niños o heridos a escapar supone un deber no escrito, bajo ninguna circunstancia debería regresarse al lugar del atentado. Correr en dirección contraria al atentado, haciendo señas y avisando del peligro, se trata sin duda alguna de la mejor estrategia posible.

Evitar ascensores y habitaciones sin salida. Al igual que se haría en cualquier caso de emergencia, los ascensores o cualquier recinto que pueda dejarnos atrapados deben evitarse. En el caso de vernos encerrados y no encontrar salida, la mejor opción es bloquear la puerta, poner el móvil en silencio y no hacer ningún ruido, hasta que sea seguro llamar a las fuerzas de seguridad para alertarlas. En esta situación habría que tenerse en cuenta que las balas atraviesan con facilidad la mayoría de muebles y puertas.

Colaborar con las fuerzas de seguridad. En el caso de hallarse presentes miembros de las fuerzas de seguridad, debe atenderse a sus indicaciones para cumplirlas sin dilación. Ellos han sido adiestrados para solucionar este tipo de situaciones y siempre reconocerán la mejor forma de actuar en función de los condicionantes que se den en cada atentado.

Evitar movimientos bruscos. En el momento en que lleguen al lugar las fuerzas de seguridad, deben levantarse las manos de forma que sean visibles y sin sujetar ningún objeto que pueda resultar sospechoso. Mantener la calma a lo largo de toda la situación, y en especial llegado este momento, resulta clave para facilitar la actuación de la policía y para evitar ser heridos sin necesidad. No debe olvidarse que en esta situación, nadie sabe todavía quién es inocente y quién no.