Vacaciones en un barco, un lujo al alcance de todos

Si sueña con unas vacaciones en el mar, sin playas abarrotadas, la solución es alquilar un barco. La manera más divertida (y segura) de recorrer la costa de la Comunidad Valenciana

Marina de Denia
Marina de Denia FOTO: Julio Castro Archivo

Hace justo un año, las nubes más oscuras que podríamos imaginar se cernían sobre el cielo del sector turístico español y todos nos temimos lo peor. La crisis sanitaria originada por la Covid-19 y las fuertes medidas adoptadas para frenarla hicieron que muchos negocios relacionados con el turismo tuvieran que echar el cierre y gran parte de la población comenzó a asimilar que ese verano sería para quedarse en casa, sin poder disfrutar de sus tan ansiadas vacaciones. En medio de esa terrible tormenta un pequeño rayo de sol apareció para darnos nuevas esperanzas: muchos españolitos de a pie descubrieron, con enorme sorpresa, que unas vacaciones a bordo de un barco, además de ser una fórmula vacacional perfectamente al alcance de su bolsillo, era la alternativa ideal (y, sobre todo, segura) para sustituir su habitual destino playero. Pensándolo bien, un barco no es más que otro hogar acogedor, tan seguro como su misma casa, con su propio grupo-burbuja y alejados de cualquier masificación.

Los datos no mienten y han demostrado que las reservas de barcos de recreo realizadas por turistas españoles durante los meses de julio y agosto del año pasado crecieron una media del 55% respecto a esos mismos meses del año anterior. En puertos de la Comunidad Valenciana como Denia o Alicante, el aumento de las reservas nacionales respecto al 2019 fueron del 187% y 107% respectivamente.

Ahora, este nuevo verano, ya sin las restricciones obligadas por el estado de alarma (pero manteniendo todas las precauciones necesarias para no provocar una nueva ola), la navegación de recreo volverá a ser una magnífica opción para poder disfrutar, con total seguridad, de las costas españolas, con un precio asequible muy alejado de la etiqueta elitista e inalcanzable que siempre le habíamos colgado. El grupo-burbuja lo configuramos nosotros; ya sea en pareja, con amigos o en familia estaremos apartados de los riesgos de posibles contagios, además de tener a nuestro alcance la posibilidad de vivir una experiencia única, inmersos en plena naturaleza y con el mar como gran protagonista: podremos nadar, hacer inmersiones de buceo o snorkel, remar en kayak, practicar el paddle surf, sentir la adrenalina al surcar olas con motos de agua o disfrutar de una inolvidable puesta de sol mientras hacemos yoga en cubierta antes de cenar….y todo sin tener que desplazarnos!

La Comunidad Valenciana se ha convertido, en los últimos años, en uno de los destinos de turismo náutico más importantes y atractivos de todo el Mediterráneo. No en vano, en esta comunidad se concentra el mayor número de playas (137) con bandera azul de toda España y posee tres Reservas Marinas, dos de ellas archipiélagos donde está permitido navegar. La Agrupación de Puertos Deportivos y Turísticos de la Comunidad Valenciana nació en 2004 gracias al esfuerzo de Marina de Denia, Marina de Greenwich y Marina de Alicante, por aquel entonces las únicas marinas con gestión de puertos deportivos de toda la comunidad. En la actualidad, esta asociación agrupa un total de 14 puertos (la casi totalidad de las marinas valencianas) que están dando empleo a más de 2.000 personas a través de las 400 empresas ubicadas en sus instalaciones, todas ellas implicadas en el desarrollo turístico náutico desde el más comprometido respeto al medioambiente.

Kayak en el mar Mediterráneo
Kayak en el mar Mediterráneo FOTO: Julio Castro Archivo

La Marina de Denia, una de las fundadoras, es el enlace marítimo por excelencia entre la península y Baleares, al estar separada tan solo 60 millas de las islas pitiusas (Ibiza y Formentera). Esta pequeña población alicantina (con apenas 42.000 habitantes) demuestra su fuerte espíritu marinero siendo la ciudad con el ratio más alto de amarres por habitante de todo el levante español. A la bondad de su clima durante todo el año y a sus aguas cristalinas hay que añadir el privilegio de poseer una de las pocas reservas marinas costeras, la Reserva Marina del Cabo San Antonio; aquí, para bucear hay que pedir permiso, no se puede pescar ni echar el ancla, hay que navegar a menos de 3 nudos de velocidad y las motos de agua están prohibidas. Todo un paraíso.

Con la comodidad que supone estar situada en pleno centro de la ciudad, la Marina de Alicante, con sus 748 amarres (con capacidad para esloras de hasta 60 metros) es la más grande de toda la Comunidad Valenciana. Además, es uno de los puertos más usados para realizar la travesía que lleva hasta Tabarca, la única isla habitada de toda la comunidad, situada a unas once millas náuticas de la costa. Fue un pequeño refugio de piratas berberiscos, con apenas dos kilómetros de largo por unos 400 metros de ancho. En el siglo XVIII Carlos III ordenó fortificarla para dar cobijo a varias familias procedentes de Génova. Aunque en la isla existen varios hostales y hoteles boutique donde poder pernoctar, lo típico es ir y volver en el día con las famosas “Tabarkeras” que salen de Alicante o Santa Pola con mayor o menor frecuencia, dependiendo de la altura de la temporada.

A las afueras de Altea, apenas a 3 kilómetros de sus pintorescas casitas encaladas, encontramos la Marina de Greenwich, un moderno puerto deportivo en medio de un entorno natural de gran belleza protegido por fuertes acantilados. Esta marina cuenta con la peculiaridad de estar situada en el meridiano 0º siendo el único puerto del mundo que se encuentra en ese punto. Las cenas en el restaurante de su Club Náutico, aparte de deliciosas, tienen un componente romántico que las hace inolvidables, sobre todo si coinciden con la luna llena.