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Marsella, fusión de tradición y vanguardia

La amalgama de atractivos históricos convive con una vibrante modernidad en esta ciudad francesa

Vista de la bahía de Auffes
Vista de la bahía de AuffesAntonio Pradofreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@663fb8ff

Vibrante, multicultural y cosmopolita, así es la ciudad más antigua de Francia. Quizá por ello, quizá por la intensa belleza que irradia la Costa Azul o quizá por todo lo que la hace única, Marsella ha fascinado a reconocidos artistas como Georges Braque, Raoul Dufy o Paul Cézanne, quien inmortalizó en su famoso cuadro LEstaque la hermosa bahía de Marsella vista desde el pueblo pesquero L’Estaque.

Capital de la maravillosa región Provenza-Alpes-Costa Azul y envuelta por la atmósfera que desprende el Mediterráneo, Marsella, la segunda metrópoli más grande de Francia, es un destino con lugares de tanta belleza que resultan casi imposible de describir, por ello, le invitamos a que sea usted mismo quien se deleite recorriendo sus calles, contemplando sus monumentos y descubriendo cómo la historia de una urbe con más de 2.600 años se fusiona con los edificios más modernos y vanguardistas.

Empezaremos nuestro recorrido de los «esenciales» de Marsella por el que es su corazón: el Puerto Viejo, el cual conserva el encanto de lo tradicional gracias, en buena parte, a los monumentos que hay alrededor. Vinculado al origen de la propia ciudad, se ha convertido en un gran atractivo al ser un lugar de gran belleza y muy instagrameable. A las puertas del puerto encontrará muchas opciones gastronómicas para luego seguir descubriendo todas las sorpresas que esta ciudad tiene preparadas para el visitante, como el Fuerte de Saint Jean, patrimonio histórico de Francia y una de sus joyas más preciadas, imprescindible para entender la importancia histórica del Puerto Viejo.

Sin movernos del puerto y sin perder las vistas del azul del mar y los barcos que completan la mágica estampa, podrá ver otros importantes monumentos, como el ayuntamiento, cuyo edificio está inspirado en los palacios genoveses; la Abadía de Saint Víctor, con un interior que alberga criptas y sarcófagos, objetos de leyendas locales; el Teatro Nacional de Marsella, más conocido como La Criée, está situado donde estuvo el antiguo mercado mayorista de pescado y es uno de los edificios más icónicos. No deje de visitar la Iglesia Saint Ferreol, la cual abre el camino a nuestra siguiente parada: La Canebière, la avenida más importante de la ciudad. A lo largo del kilómetro que recorre, hay puntos de muy recomendable visita, tales como el Grand Theatre, la Ópera de Marsella y el espectacular Hotel Louvre et Paix, considerado el hotel más bello de la ciudad.

Otro de los «esenciales», sin duda, es la espectacular Catedral de Marsella, conocida por los franceses como La Major. Se trata de un edificio del siglo XIX con un estilo arquitectónico románico-bizantino de gran belleza. De imprescindible visita también es la Notre-Dame de la Garde —Bonne Mere para los franceses—, situada en uno de los puntos más altos de la ciudad, las vistas panorámicas son, sencillamente, espectaculares. Su interior, con un estilo neobizantino y románico, deja sin palabras al espectador, la decoración, los mosaicos de colores y la propia atmósfera con la que envuelve al visitante será una de las experiencias que más recuerde de su visita a Marsella.

Detalle del viejo puerto con la silueta de la catedral al fondo
Detalle del viejo puerto con la silueta de la catedral al fondoAntonio Pradofreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@663fb8ff

La Marsella más contemporánea y el Parque Nacional de Calanques

Si todo lo anterior simboliza la tradición de una ciudad con una extensa historia, ahora le dedicaremos un espacio a algunos edificios que simbolizan justo la Marsella más vanguardista, puesen esta urbe se citan las obras de grandes arquitectos modernos, tales como Zaha Hadid, Norman Foster, Le Corbusier o Rudy Ricciotti. De este último es el Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo, el MuCEM, inaugurado en 2013, año en el que Marsella fue declarada Capital Europea de la Cultura. Visitarlo es un imprescindible, ya que es uno de los museos más bellos e interesantes de todo el sur de Francia, de hecho, contemplarlo es ya, en sí mismo, un deleite para los sentidos. No muy lejos de este, también en los muelles del puerto, se ubica otro de los símbolos más reconocibles de la Marsella contemporánea, la Villa Méditerranée, cuyo aspecto más destacado es que aquí arquitectura y mar se entrelazan, ya que sus diferentes espacios se desarrollan sobre y bajo el mar.

Iconos de la «nueva Marsella» son también el rascacielos de la Torre CMA CGM, de Zaha Hadid y L’Ombrière, de Norman Foster, pero ahora nos gustaría invitarle a pasar por el Barrio del Panier, convertido en un importante punto turístico gracias a su estrechas callejuelas y sus muestras de arte urbano. Aquí también encontrará numerosos bares y restaurantes, ideales para probar la gastronomía marsellesa, la cual destaca por su sencillez y autenticidad, le aseguramos que no le defraudará.

En un viaje a esta ciudad francesa no puede desaprovechar la oportunidad de visitar el Parque Nacional de Calanques. A una media hora de la ciudad, se trata del único parque nacional de Europa terrestre, marino y periférico al mismo tiempo, describir su belleza con palabras es prácticamente imposible, pero sí podemos decirle que es una joya muy apreciada para los amantes de la naturaleza, conformada por macizos litorales recortados por calanques —una especie de rías que se asemejan a fiordos pequeños, aunque no lo sean—, un cañón submarino y numerosas islas, una de ellas muy conocida por albergar el castillo de If, una fortaleza con origen en el siglo XVI y que saltó a la fama gracias a la novela El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Contemplar estos paisajes, disfrutar de los colores que conforman su particular belleza y envolverse de la tranquilidad que aquí se respira será el perfecto broche de oro a su estancia en la seductora Marsella.