Sabino Méndez

Seriedad

La crónica política de esta última semana pareció algo más propio de la prensa rosa y de la revista del mismo nombre que de la deseable gestión administrativa correcta que todos los españoles estamos esperando. Resulta que un dirigente político se ofendió con otro y se enfurruñó de tal manera que dijo que no pensaba dirigirle la palabra hasta que le pidiera perdón. El problema de infantilismo de tal situación no sería más que una anécdota ridícula, si no contempláramos que los protagonistas de estos morros eran nada menos que el accidental presidente del actual Gobierno y el líder de la oposición. Sánchez se enfadó con Casado porque dijo que le había llamado «golpista». En rigor, repasando las afirmaciones de Casado, éste no usa esa palabra en ningún momento sino que le reprocha a Sánchez colaborar con los autores de un intento de golpe de estado encubierto. Eso al presidente le pone muy nervioso (él sabrá por qué) e intenta negar la mayor.

Yo no sé si a la población nos toman por tontos o piensan que somos tan fáciles de convencer de una cosa y de la contraria. Pero pediría un poco de seriedad política, porque todo resulta mucho más evidente de lo que ahora nos quieren contar. El público estamos mucho más al cabo de la calle de lo que parece, principalmente porque lo vimos todo en directo por televisión. Para entender con qué tipo de socios se está jugando los cuartos, Sánchez debería leer dos libros recientes fundamentales como son «El naufragio» de Lola García (Península, 2018) y «El golpe posmoderno» de Daniel Gascón (Debate, 2018). Los datos, los sucesos, los hechos que se recogen en esos libros son fácilmente comprobables; están ahí en la calle al alcance de todos. Para informarse, Sánchez debería leerlos personalmente, por supuesto. No caer en la cómoda tentación de pedirle a sus asesores un resumen precocinado.

Quizá así nuestro presidente se daría cuenta de que, de haberle llamado de verdad golpista, Casado en realidad le estaría haciendo un favor. Porque, debido a su tesis doctoral, lo que hoy nos inquieta verdaderamente a los españoles es la sospecha de que Pedro Sánchez se haya pasado la vida sin dar golpe.