Andalucía

La hucha de Bruselas, un maná por explotar

El presidente andaluz está convencido de que hay que tener presencia en las instituciones de la UE para ser escuchado y «rascar» fondos

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha viajado esta semana por segunda vez en su primer año de mandato a Bruselas y con la excusa de la constitución del Comité Europeo de las Regiones, en el que Andalucía asume compartida con Galicia una Vicepresidencia para el periodo 2020-2025, se ha dedicado a lo que en realidad se va a Bruselas: a pedir dinero tratando de explorar las mayores ranuras posibles de esa gran hucha que son los fondos europeos y que el actual Gobierno andaluz cree que sus antecesores socialistas infrautilizaron durante años.

Lo cierto es que muchas de sus peticiones necesitan que sea el Gobierno central quien las negocie, como los fondos de la PAC, sobre los que se ciernen amenazas de recorte. Moreno mostró su apoyo al ministro Luis Planas para luchar contra ello pero también lanzó un mensaje a Moncloa sobre el reparto que luego haga de lo que venga entre comunidades: ojo a «mercadear» con el dinero de las «cosas del comer» para pagar favores electorales a vascos y catalanes. Otras reclamaciones sí las lidera específicamente el Ejecutivo andaluz, como el programa de cooperación Andalucía-Marruecos que Moreno pidió al nuevo vicepresidente del Comité Europeo de las Regiones, el portugués Vasco Cordeiro, recuperar tras su desaparición en 2014.

Y, sobre todo, la solicitud al BEI para que financie el 50% de las infraestructuras hidráulicas que la Junta prevé acometer esta legislatura para paliar los problemas de saneamiento y depuración de aguas que no están al nivel que exige la UE. La vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, Emma Navarro, es almeriense, una tierra con gran déficit hídrico, por lo que se le presupone una especial sensibilidad con este problema.

En Bruselas el presidente tuvo una primera reunión para plantear su petición en la Delegación de la Junta de Andalucía y en marzo una delegación del BEI viajará a Sevilla para, confía el presidente, cerrar un acuerdo que permita a la Junta asumir entre 800 y mil millones de inversión con entre 400 y 500 millones de créditos del BEI. Moreno no desaprovechó para recordar que se ve obligado a buscar financiación donde sea ante la «intervención» de las cuentas andaluzas por parte del Ministerio de Hacienda y su prohibición de salir a los mercados por el incumplimiento del déficit y la regla de gasto en el ejercicio 2018 que gestionó el PSOE.

La financiación del BEI sí es compatible con el FLA. En realidad son créditos que hay que devolver y los intereses son muy similares a los de la banca privada pero, defiende el presidente, la ventaja es que no computa como deuda y los plazos de devolución son más largos, aunque ello suponga estar más tiempo pagando intereses.

La agenda de Moreno en Bruselas, a donde por cierto hay que reconocer que viajó en low cost como todo hijo de vecino y con un equipo muy reducido, fue intensa. Tanto que muchas de las reuniones apenas pasaron del mero saludo protocolario, como el que mantuvo con el presidente del Comité Europeo de las Regiones, el griego Apostolos Txitxicostas en vísperas de su elección en el cargo. También su intervención en la reunión del grupo popular europeo en dicho Comité fue muy breve, apenas dos minutos y medio para destacar su presencia por primera vez en el grupo al gobernar «la tercera región más poblada de Europa» tras 37 años de dominio socialista y para reivindicar la preocupación por la PAC, el cambio climático ante la vulnerabilidad de las regiones periféricas del Mediterráneo como Andalucía y un fondo específico de urgencia para paliar los efectos del Brexit en la agricultura y el turismo. Una simple declaración entre las decenas de los territorios representados.

No obstante, el presidente de la Junta está convencido de que en Bruselas hay que estar permanentemente, dejarse ver y hacerse oír para que se te escuche, que algo quedará y caerá de la hucha común ahora que se avecinan nubarrones en la economía española. Una estrategia que cree el PSOE-A dejó de lado, perdiendo oportunidades y sobre todo dinero, y que el nuevo Gobierno está decidido a explotar. Y no es el único.

Moreno coincidió en la capital de la UE con otro presidente autonómico, el socialista Ximo Puig, que también fue a reivindicar lo suyo (con coincidencias con Andalucía respecto a la PAC) aunque no hay constancia de que se vieran en privado más allá de en el pleno del Comité Europeo de las Regiones. Y eso que ambos mantienen posturas similares en la reivindicación al Gobierno de Pedro Sánchez de la liquidación atrasada del IVA aunque la última propuesta de la ministra Montero parece haber calmado al valenciano, no así a la Junta.