Consejos para gestionar el miedo al coronavirus

Psicólogos avisan de que el temor, “aunque no es ningún virus, puede resultar muy contagioso" y dan una serie de recomendaciones

España entra en estado de alarma
Imagen de un hombre con mascarillaEnric FontcubertaEFE

En un momento en el que Andalucía, como España, está en modo alerta por el coronavirus, es fácil caer en el pantano del miedo. Dicen los expertos que el temor es una emoción de defensa con la que los seres humanos reaccionan ante situaciones de amenaza como la que puede constituir ahora el Covid-19, aunque es conveniente que no ahogue. En la página web del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (Copao) se puede acceder a un manifiesto que contiene una serie de reflexiones sobre las reacciones psicológicas esperables ante este tipo de situaciones en las que parece que todo está a punto de saltar por los aires, y una hilera de recomendaciones en torno al coronavirus.

En relación a los que no estén afectados por la enfermedad, estos expertos sostienen que se puede considerar “normal” en estos días el sentirse “preocupados” e incluso “con un cierto grado de temor”, pero avisan de que, si “nos centramos demasiado en él”, esto no ayudará a “prevenir”. “No debemos olvidar que el miedo, aunque no es ningún virus, puede resultar muy contagioso”, se asevera en el documento, consultado por LA RAZÓN.

A los que están incluidos dentro de lo que las autoridades sanitarias han determinado como población de riesgo, entre ellos las personas de edad avanzada o con patologías previas, estos psicólogos les recomiendan seguir las indicaciones y las “medidas de prevención” que aquéllas marquen. “Confíe en sus indicaciones porque saben lo que tienen que hacer; tienen los conocimientos y los medios”, les transmiten en el texto, en el que se alude como fuente al COP Álava.

Los invitan a informarse “de forma realista”, a no trivializar el riesgo “para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad”; pero les avisan de que tampoco deben magnificarlo. Los llaman a tener “precaución y prudencia”, pero “sin alarmarse”.

Si llega el caso de que han de afrontar el aislamiento, indican que se trata de un escenario en el que puede aparecer el estrés, la ansiedad, la soledad, la frustración, el aburrimiento o el enfado, “junto con sentimientos de miedo y desesperanza, cuyos efectos pueden durar o aparecer incluso posteriormente al confinamiento”. En ese punto, aconsejan intentar “mantener ocupaciones”, “la conexión con sus personas queridas”, generar cierta “rutina diaria” y aprovechar para hacer lo que habitualmente no se puede por falta de tiempo como leer o ver películas.

A esas pautas, los que ya padecen los efectos del coronavirus tendrán que sumar otras como el procurar manejar los “pensamientos intrusivos” y no ponerse “en lo peor anticipadamente”, ya que “la inmensa mayoría de las personas se están curando”.

“Cuando sienta miedo, apóyese en la experiencia que tiene en situaciones similares. Puede que ahora no lo asocie por tener percepción de mayor gravedad. Piense cuántas enfermedades ha superado en su vida con éxito”, se apunta en el texto accesible en el sitio de internet del colegio, para añadir: “Entienda que su malestar físico es parecido al de una gripe común, acepte la toma de contacto con los síntomas y céntrese en la recuperación”.

Esos consejos van acompañados de un decálogo para la gestión del miedo y la ansiedad al contagio. El primer punto pasa por “informarse bien” a través de la consulta de canales oficiales como OMS, o el Ministerio de Sanidad, a lo que hilvanan “evitar la sobreinformación” y el hablar “continuamente” del asunto, ya que esto “puede aumentar los temores innecesariamente”; y el no mover datos que no se hayan contrastado por redes sociales, por ejemplo.

Mantienen que “es importante prestar atención” a las dudas y preocupaciones que puedan tener los menores. “Recomendamos seguir su ritmo y responder sólo a lo que pregunten, sin sobrecargarlos de información si no la piden”, además de “usar explicaciones comprensibles y adaptadas a su nivel”, y, “sobre todo, no mentirles”, aseveran. Para recordar después que los niños “observan los comportamientos y emociones de las personas adultas en busca de señales sobre cómo manejar sus propios sentimientos”.

Insisten también en el decálogo en que hay que hacer caso a lo que establezcan las autoridades del ámbito de la sanidad, “confiar en la ciencia y en la experiencia” del sistema sanitario con el que contamos y hacer “vida normal en la medida de lo posible”. Y es que, tomar más precauciones de las necesarias, podría “alimentar” el miedo.

Animan a no llamar a los teléfonos de emergencias “simplemente para pedir información”, porque podrían colapsarse. En la comunidad andaluza se ha fijado el 900 400 061 para quienes tienen síntomas, han estado en contacto con personas con coronavirus o lleguen de una zona que sea foco de la enfermedad. En el 955 545 060, Salud Responde proporciona cualquier otro tipo de información sobre el Covid-19.

Entienden, por último, que “el humor es una buena estrategia para tomar distancia respecto a la emoción del miedo” y abogan por la calma y por “reconocer las emociones y aceptarlas”. “Si es necesario”, concluyen, “compartirlas con las personas más cercanas”.