Javier Menéndez: «El teatro digital deja de ser teatro, debe ser en vivo»

El director gerente del Teatro de la Maestranza confía en retomar la actividad en noviembre

A las entrañas del Teatro de la Maestranza de Sevilla tardará en llegar la normalidad de una temporada que se cerró en falso –como un fragmento de la vida de todos– el pasado 14 de marzo. Los telones de todos los teatros españoles cayeron ese día pensando que se levantarían dos semanas después con un leve rasguño –como cada ciudadano pensó de sí mismo–, pero el paréntesis se fue prorrogando hasta hacer tambalearse el mundo de la cultura que tanta compañía ha procurado durante el confinamiento. Para el emblemático escenario, vecino de la plaza de toros de la que toma su nombre, el parón oficial será de siete meses –exceptuando el concierto benéfico celebrado el jueves pasado–. El 3 de noviembre la ópera «Così Fan Tutte» dará por comenzada la tercera temporada de Javier Menéndez como director general y espera que sea la primera completa, después de incorporarse en febrero del año pasado y que la covid haya frustrado que acabara la segunda. «No ha habido final de temporada, estábamos a punto de estrenar ‘El barberillo de Lavapiés’ y se nos vino abajo», recuerda. Carmina Burana fue la última representación, dejando casi un 30% de la programación inédita. «Estamos intentando recuperar todas estas cosas» para que las cancelaciones sean solo aplazamientos, aunque tengan que posponerse a la temporada 21/22 para evitar en lo posible «la debacle monumental» que ha supuesto.

El retraso del inicio de temporada obedece a la intención de ganar aforo conforme las medidas sanitarias se relajen, lo que ha provocado que los espectáculos de la Bienal de Flamenco previstos en septiembre se caigan. Para entonces, «espero que nos vayamos por encima del 70%» como la única manera de cuadrar unos números que de otro modo comprometerían la viabilidad del teatro. El gestor del Maestranza apunta a que teatros como el Metropolitan de Nueva York han sido incluso más cautos, cancelando su temporada hasta enero.

Sobre la vía de escape que ha supuesto la cultura durante el confinamiento, considera que «puedes usar las nuevas tecnologías y los fondos que tengas para cubrir un paréntesis, pero nunca puedes pensar que eso va a ser el sustituto. El teatro digital deja de ser teatro, tiene que ser en vivo. ¿Quién va a mantener orquestas o teatros para hacer espectáculos en vivo y distribuirlos?». Por ello, descarta que el futuro «pase por un cambio en la relación del público con los artistas, creo que si eso pasa dejará de existir el teatro como tal y viviremos de otra manera. Eso es imposible, no lo concibe nadie». Para Menéndez esta no es más que otra de las situaciones «brutales» por las que ha pasado la humanidad a lo largo de su historia. «La famosa pandemia del año 18 de la gripe coincidió con la Primera Guerra Mundial encima. Imagínese lo que debió ser aquello». En su opinión, «vivimos en una sociedad en la que hay un exceso de todo, para bien y para mal. Creo que nos sentíamos verdaderamente invulnerables y esto es una cura de humildad».

Él ha aprovechado los meses de reclusión para aunar esfuerzos con otros teatros de ópera españoles, en lo que describe como «unos meses muy trepidantes. Tengo la sensación de no haber parado, a mí los días me volaban». La buena noticia es que percibe en que «la gente tiene ansias de consumir cultura como la consumía siempre, no a través de una pantalla». En ese sentido, es muy optimista sobre la respuesta que tendrá una programación donde emerge su impronta tratando de salvar las limitaciones sanitarias. «He tratado de ser bastante cauto en el último trimestre, no tanto por reducciones de aforo como por la viabilidad que esperas que pueda tener un espectáculo. Habíamos presentado en su día ‘La Jenufa’ y al final la quitamos porque iba a ser muy complicado meter una orquesta de setenta y tantos tíos en el foso, con un coro de cincuenta en el escenario». Ese criterio traerá novedades «atrevidas» como la ópera contemporánea «Je suis narcissiste», que recomienda para introducir en el género a los jóvenes o el estreno mundial de «Es lo contrario», una experiencia sensorial a ciegas. La temporada tendrá como eje «el culto a la figura de Carmen como arquetipo de la mujer libre», haciendo un recorrido por la historia del género, donde solo faltará el siglo XX. Ilusionado, no quiere ni oír hablar de posibles rebrotes del coronavirus: «Como lleguemos a eso sería tremendo para cualquier sector. No creo que nadie se lo pueda volver a permitir».