La conexión germana

“El 3 de mayo comenzará el rodaje de la versión cinematográfica de ‘La maniobra de la tortuga’”

Portada de "La maniobra de la tortuga"
Portada de "La maniobra de la tortuga"La RazónLa Razón

El mes que viene hará 5 años de la primera edición de una estupenda novela negra, «La maniobra de la tortuga», del gaditano Benito Olmo. Las andanzas del expeditivo inspector Manuel Bianquetti por la ciudad natal del autor tuvieron una segunda entrega dos años después, «La tragedia del girasol», tan intrigante como la anterior. Tras 4 años de desarrollo del proyecto y búsqueda de financiación, el 3 de mayo comenzará el rodaje de la versión cinematográfica de la primera, con el jerezano Juan Miguel del Castillo de director, la sevillana Marta Velasco de productora y la actriz linarense Natalia de Molina en un reparto encabezado por Fred Adenis, que dará vida a Bianquetti, personaje descrito en la novela con unas características físicas muy específicas. Esta película, que reactivaría lógicamente las ventas de la novela, viene precedida por la publicación del último libro de Benito Olmo, «El gran rojo», en el que ha sustituido a Bianquetti por Ramón Mascarell y su ciudad natal por Frankfurt, donde reside desde hace un par de años. Aunque pueda sorprender este cambio de escenario, no es el único caso en el que se puede encontrar una estrecha relación entre Alemania y creadores andaluces.

En los tiempos en los que los españoles se clasificaban entre anglófilos y germanófilos, el periodista, escritor y cineasta ubetense Adelardo Fernández Arias se identificaba, sin ningún género de dudas, con los últimos. Su estancia en Berlín, donde estudió ingeniería y donde años después ejercería de corresponsal para el diario argentino Crónica, resultó trascendental para sus simpatías por el país germano, que llevaría a su extremo con la publicación, en 1935, «Hitler, el salvador de Alemania», inmejorable ejemplo de una bien limitada clarividencia. En la capital alemana también estudió Sebastián Talavera, sólo que mucho después, a principios de los 90, y otra disciplina bien diferente, cine, que le resultó de gran utilidad para sus documentales, como el aclamado «Dueños de nada». Otra cineasta, la también sevillana Amparo Mejías, optó por estudiar dirección de documentales en Munich y a diferencia de Talavera, decidió quedarse en Alemania, concretamente en la capital bávara, donde reside desde entonces. No obstante, rodó en la provincia de Sevilla «A quien conmigo va», demoledor documental sobre los desahucios, que contó con apoyo alemán, y en la actualidad prepara, con la productora Araceli Carrero, su siguiente trabajo, sobre el artista Ocaña. Tras estudiar en el instituto de arte dramático de Westfalia y en París, el veterano actor onubense José Luis Gómez regresó a Alemania donde dio sus primeros pasos profesionales como actor, mimo y, más tarde, director en los más destacados teatros. En Hamburgo nació el también actor y director Gregor Acuña-Pohl, que abandonó su país natal a los 14 años. Formado en Londres, Madrid y Sevilla, ciudad en la que reside, ha dirigido musicales y cuenta con varias películas en su filmografía, que alterna con trabajos como dramaturgo para coreógrafos nacionales y extranjeros.

Esta conexión entre Alemania y Andalucía estaría incompleta si no se incluyera el nombre de Friedhelm Grube, más conocido como «Fli». Profesor del Instituto de Teatro de Sevilla, creó a finales de los 80 junto a algunos de sus alumnos más destacados, Pepe Quero, Paco Tous, Maite Sandoval y Pepa Díaz-Meco la compañía «Ulen Spigel Teatro», para la que tomaron prestado el nombre flamenco de uno de los bufones durante el reinado de Carlos V y el mandato del Duque de Alba, en el siglo XVII. Grube falleció en 1993 en un accidente de tráfico durante una gira, pero su apodo cariñoso quedó inmortalizado en la sala propia que llegó a tener el grupo, «La Fli»; desgraciadamente, su apertura coincidió con la crisis económica y acabó cerrando.