¿Ha mejorado la conciliación familiar tras la pandemia?

El teletrabajo, la reducción de la jornada laboral, la corresponsabilidad o la situación de la mujer centran el debate de colectivos sociales, empresarios y entes público

Al acto, moderado por la periodista Marta Maldonado, acudieron Daniel Salvatierra, Luis Picón, Carmen Núñez, y María José Andrade
Al acto, moderado por la periodista Marta Maldonado, acudieron Daniel Salvatierra, Luis Picón, Carmen Núñez, y María José Andrade FOTO: Kiko Hurtado

La crisis provocada por la Covid-19 obligó a millones de trabajadores a permanecer en sus viviendas durante los meses más duros de pandemia. El teletrabajo, esa tarea pendiente en España, floreció forzosamente y se aceleró la digitalización de las empresas. Sin embargo, ¿ayudó esta situación a la conciliación familiar? Aunque se pasó más tiempo en casa, la realidad constata que la hiperconectividad y el estrés laboral no afectaron positivamente a la conciliación de los empleados con sus seres queridos y el aprovechamiento del tiempo de ocio. Además, varios estudios alertan de que la situación que viven las mujeres sigue siendo peor –con una mayor carga de trabajo en el cuidado de los hijos y el hogar– que la de los hombres. En materia de igualdad y trabajo, la conciliación familiar sigue siendo una tarea pendiente en la que las empresas, los trabajadores y las administraciones públicas deben actuar para buscar una solución.

En este contexto, el 28 de junio tuvo lugar en el restaurante Abades Triana de Sevilla la mesa redonda organizado por LA RAZÓN “Conciliar, un reto frente a la pandemia”. La jornada laboral de cuatro días, el marco jurídico, la transformación de la sociedad, la especial situación de la mujer o la desconexión digital, entre otros asuntos, fueron los temas que trataron los ponentes con el fin de vislumbrar en qué momento se encuentra la sociedad andaluza tras la transformación propiciada por la irrupción de la Covid-19 y hacía dónde deberían ir los cambios para hacer realidad el concepto de conciliación laboral. Al acto, moderado por la jefa de sección en Andalucía, la periodista Marta Maldonado, acudieron Daniel Salvatierra, secretario general de Políticas Sociales, Conciliación y Voluntariado de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía; Luis Picón, director de Relaciones Institucionales de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA); Carmen Núñez, empresaria miembro del comité ejecutivo de la Cámara de Comercio de Sevilla; y María José Andrade, fundadora de Mujeres Valientes.

La conciliación familiar es un término que, dependiendo del prisma desde el que se mire, puede adquirir diferentes significados. No obstante, la suma de todas las interpretaciones –procedentes del ámbito empresarial, público o de los colectivos sociales– ofrecen una visión bastante amplia acerca del modelo que debería imponerse para facilitar la vida de los trabajadores. Núñez explicó que la conciliación es “el equilibrio entre la vida laboral, personal y familiar”. Además, añadió que durante la pandemia ha habido “problemas” como la desconexión digital o el reparto no igualitario entre hombres y mujeres de las tareas del hogar. Por su parte, Picón opinó que “conciliar es encontrar el punto de equilibrio entre dos cuestiones que son contrapuestas entre sí, pero que se deben aunar”. El director de Relaciones Institucionales de la CEA aseguró que por parte de la empresa, la conciliación es “una aspiración porque le reporta aspectos muy positivos”, pero insistió en “diferenciar la conciliación y la corresponsabilidad personal”. Andrade matizó que “las distintas administraciones tienen que fomentar la inclusión total de la mujer”, se mostró de acuerdo con la opinión de sus compañeros en lo que se refiere a la corresponsabilidad dentro del ámbito familiar como “el reparto de tareas” y afirmó que “conciliar es poner orden entre la vida personal, profesional y familiar”. Bajo estas premisas, Salvatierra opinó que el Covid-19 “ha revolucionado la sociedad”, hizo hincapié en la importancia de los fondos de recuperación de la Unión Europea y manifestó que “hay que cambiar la filosofía de trabajo focalizándola en los resultados y objetivos”.

Respecto a la decisión de reducir la jornada laboral y, a consecuencia, el salario, Picón declaró que si la conciliación “solo pasa por medidas invasivas de la jornada de trabajo” se penaliza al trabajador, que “pierde capacidad de desarrollo profesional”. Asimismo, explicó que también se perjudica “al conjunto de la empresa porque el resto de trabajadores pasan a estar en una situación de desequilibrio”. Igualmente, apostó por “buscar medidas alternativas que no solo pasen por perder horas de trabajo”. Núñez lamentó que “la mujer solicita el cambio de turnos o excedencias en un porcentaje más elevado que los hombres” y abogó por la puesta en marcha de “medidas de accesibilidad” como las que se llevan a cabo en la Cámara de Comercio de Sevilla con el “Plan concilia”. Por su parte, Salvatierra explicó que “la empresa tiene un papel fundamental” y que hay que poner el foco sobre los colectivos de las personas con discapacidad, familias monoparentales, personas mayores y los autónomos para abordar una estrategia que sea favorable para todos.

En lo que se refiere a la confrontación que se produce entre el trabajador y la empresa cuando el empleado negocia alternativas para la conciliación, Picón negó que exista dicha situación y explicó que lo que se produce es “una alteración del modelo habitual de la empresa”. A este respecto, aseguró que el “mejor modelo de adaptación” es el que se puede realizar a través del convenio colectivo, fruto del dialogo entre la parte empresarial y los sindicatos. Por su parte, la fundadora de Mujeres Valientes explicó que hay ocasiones que “cuando el trabajador apela al convenio colectivo, la empresa se lo toma como algo personal”. En relación con este asunto, el secretario general de Políticas Sociales, Conciliación y Voluntariado de la Consejería de Igualdad aseveró que el convenio colectivo debe existir, pero insistió en que la clave se encuentra en “la autogestión del tiempo por parte del trabajador respetando la estructura organizativa de la empresa” y recordó que la solución, sobre todo en las mujeres, no puede pasar por “pedir excedencias”, que merman su capacidad de avanzar en el entorno laboral.

Las mujeres siguen siendo las únicas que se ven obligadas a conciliar en el seno familiar. ¿Es la conciliación solo una cosa de mujeres? La respuesta más evidente es que no. Aquí entran en juego los términos de “corresponsabilidad” e igualdad que se manejaron al principio del encuentro. Para contextualizar esta situación, la encuesta “Los cuidados y la conciliación de la vida laboral y familiar en Andalucía” publicada esta semana y realizada por la Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA) concluye que en términos generales sigue siendo la mujer la encargada principal del ámbito doméstico. En el grupo de 46 a 65 años, el 66,5 por ciento de mujeres prepara la comida y el 60,1 por ciento hace la limpieza “siempre o habitualmente”. Igualmente, las mujeres se acogen más a las medidas de conciliación que los hombres. Un 79 por ciento ha hecho uso del permiso de maternidad, frente al 46 por ciento de hombres que ha hecho uso del permiso de paternidad; un 22,5 por ciento de mujeres se ha acogido a la reducción de jornada, frente al 3,4 por ciento de hombres; y un 10 por ciento de mujeres ha optado por una excedencia, frente al 1,7 por ciento de hombres. Además, también es importante destacar que, aunque haya perdido peso la ideología tradicional de género en el cuidado de los hijos, las mujeres siguen siendo las que se ocupan principalmente. En el 73,6 por ciento de los casos, la madre es la que se ocupa de los hijos menores de tres años. Bajo el paraguas de estas cifras, Andrade se mostró de acuerdo con los planteamientos de Salvatierra y apeló al “sentido de la corresponsabilidad” en el seno de la pareja. Por su parte, Picón también se mostró a favor de la opinión de los otros ponentes e insistió en que “hay que buscar mecanismos de corresponsabilidad que están al margen de la empresa”. Al respecto, insistió en que, según un estudio, “el 98 por ciento de las mujeres que disfrutaron de un permiso de maternidad no lo compartieron con el otro progenitor”. Por parte de la administración pública, Salvatierra confirmó que se está elaborando una estrategia transversal en la que tienen cabida todos los agentes implicados para llegar a soluciones consensuadas. Entre los planes que se podrían llevar a cabo, explicó que “es una cuestión fundamental la sensibilización que haya a nivel de sociedad” y opinó que “la transformación hacia la igualdad real de la sociedad tiene que comenzar con la educación”.

En lo que respecta a la reducción de la jornada laboral a 32 horas sin reducción del salario, Picón dijo que “se puede hacer”, pero se preguntó si sería sostenible en España con la economía actual. Por su parte, Salvatierra reflexionó sobre esta medida y se mostró dubitativo sobre la viabilidad de esa medida en relación con la conciliación. El secretario general de Políticas Sociales, Conciliación y Voluntariado apostó por “tener un marco jurídico moderno” y opinó que la empresa debe “confiar más en sus trabajadores” para que “el presencialismo” no sea siempre necesario y los empleados se puedan organizar mejor “en base a la planificación y objetivos” de las empresas. Por otro lado, sostuvo que en los sectores que no sea posible realizar este tipo de conciliación se tendrían que alcanzar acuerdos bilaterales. Picón proclamó que “tiene que haber un entorno normativo que de respuesta a esas necesidades personales” como la educación de 0 a 3 años, la atención a la dependencia o una mejor red de transportes.

Por último, todos los asistentes coincidieron en que la pandemia ha acelerado la transición digital y ha favorecido la implantación del teletrabajo, herramientas esenciales para la conciliación. Núñez expuso que es necesario la formación digital para optimizar e innovar en el trabajo y manifestó que la desconexión digital es necesaria para poder conciliar la vida laboral, familiar y personal. Por otro lado, Picón explicó que “la pandemia ha acelerado exponencialmente el teletrabajo y la digitalización” y apostó por “consolidar” ambas cuestiones. Andrade aseguró que antes de la pandemia “estaban todas las herramientas, pero a todo el mundo le costaba mucho utilizarlas” e insistió en la necesidad de que, en todos los ámbitos, haya más organización. Por su parte, Salvatierra aseguró que “el Covid-19 ha evidenciado problemas estructurales de la sociedad” y señaló que “hay que actualizar la normativa”. “El teletrabajo ha sido un arma de doble filo y puede pervertir el término de conciliación”, sentenció, para luego advertir de la importancia de “regularlo y establecer los límites”. Finalmente, incidió en trabajar sobre “la educación y la conciliación general de la sociedad” para afrontar la conciliación familiar desde la igualdad.