Sociedad

Los volcanes no son una amenaza en Andalucía, pero los grandes tsunamis sí

El CSIC advierte del riesgo real de que ocurra «cualquier día» tras analizar la falla de Averroes. Las olas tardarían 30 minutos en engullir la costa andaluza

Fotograma del documental "La gran ola"
Fotograma del documental "La gran ola"La Razón

«En Andalucía no hay volcanes», contesta Mercedes Ceviche, responsable del área de prevención del Instituto Andaluz de Geofísica, cuando se le pregunta si alguno de los que hay en Almería puede llegar a erupcionar, como ha sucedido con el de Cumbre Vieja en La Palma. «No, nunca, el riesgo es cero», incide. Cabo de Gata es la única zona volcánica en la comunidad andaluza, pero sus volcanes están extintos. La última vez que tuvieron actividad fue hace un millón de años y de ellos tan solo quedan vestigios, un paisaje de dunas oolíticas, lenguas de lava fosilizadas, domos y chimeneas volcánicas, la más impresionante la del arrecife de las Sirenas.

La directriz básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo volcánico en España, aprobada en Consejo de Ministros en el año 1996, delimita que la única zona del territorio nacional expuesta al riesgo es Canarias. «Pero eso no quiere decir que en Andalucía no tengamos que estar alerta», apostilla Ceviche y apunta hacia otros dos fenómenos: los terremotos y los tsunamis.

¿Por qué? El Sur de la Península Ibérica está ubicado, precisamente, en una zona de contacto entre dos placas tectónicas: la Euroasiática y la Africana. Por esta convergencia, es un terreno de gran sismicidad, aunque moderada. «Afortunadamente no es una zona muy fracturada con grandes fallas como en Australia, Japón o Estados Unidos», recalca la experta del Instituto Andaluz de Geofísica. La zona oriental de la comunidad –Granada, Málaga y Almería–es la de mayor peligrosidad sísmica de toda la Península. Solo en lo que va de año se han registrado en las tres provincias más de 3.000 terremotos, según los datos del Instituto Geográfico Nacional. Sin duda, los más recordados son los acontecidos en Granada a principios de año porque alcanzaron magnitudes por encima de los 4 grados.

«La probabilidad de que ocurra un terremoto es siempre la misma», explica Ceviche, si bien diferencia entre los escenarios probables y desfavorables. El más desfavorable es uno como el de Arenas del Rey de 1884, al que se le ha calculado una magnitud de entre 6,5 grados y 7. Destruyó el 90% de las casas del pueblo y provocó 135 muertos. Más probables, aunque eso no quiere decir que vayan ocurrir ni mañana ni pasado, es uno como el de Olvera en 2019 de 4,7 grados o el de Albolote del 1956, de 5». En este sentido, la experta en Geofísica de Andalucía recuerda que «los terremotos destructores siempre vuelven a la misma zona». Y avisa que cuando se produzca alguno no debe achacarse al cambio climático.

El calentamiento global, aclara Ceviche, no afecta a los fenómenos sísmicos ni a su frecuencia. «Pero prácticas como el ‘’fracking’' sí pueden desencadenar enjambres sísmicos y también el llenado de embalses».

Como consecuencia de los terremotos, Andalucía debe también mantenerse alerta ante el riesgo de tsunami. La falla marina de Averroes en el Mar de Alborán, por su geología, tiene más capacidad de generar tsunamis de lo que se creía hasta ahora, según un estudio del CSIC de este mismo verano y publicado en la revista «Scientific Report»

La falla, según el experto del Instituto de Ciencias del Mar Ferran Estrada, «presenta, en su extremo noroeste, un salto vertical de hasta 5,4 metros, lo que podría generar un terremoto de magnitud 7». En ese caso, se podrían generar olas de hasta seis metros de altura, que inundarían las costas andaluzas en menos de 30 minutos . «Mirando los eventos que ha habido en la historia de esta falla, calculamos un periodo de recurrencia de unos 20.000 años, pero no podemos decir cuándo puede volver a suceder. Existe el riesgo real de que ocurra cualquier día, pero no podemos afinar más», advierte el investigador del CSIC.

Un plan para evitar el desastre de 1775

No hay las mismas posibilidades que en Japón, Indonesia o Chile, los países que han sufrido esta catástrofe en los últimos años, pero sí existe cierto peligro de tsunami en Andalucía. El riesgo es moderado y por eso la Junta prepara un plan de contingencia para evitar las miles de muertes que se produjeron en 1775. Entonces un gran tsunami que se desencadenó en Lisboa barrió las costas de Cádiz y Huelva. La geografía del área, con un litoral llano y sin apenas altura, permitió a las olas penetrar más lejos tierra adentro provocando más de 2.000 muertos solo en Andalucía. Por aquel entonces, –época del reinado de Fernando VII– no había sismógrafos, pero se estima que el terremoto que lo originó tuvo una intensaidad de entre 7,5 y 8 grados y se considera el más potente de la historia de España.