Los agricultores, ahogados por el parón del transporte

Alertan de que los productos perecederos acumulan un retraso en su salida de dos semanas

Cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes
Cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes FOTO: La Razón La Razón

Frutas y verduras siguen saliendo a cuentagotas de una de las grandes cooperativas de la provincia de Cádiz, la Sociedad Andaluza Nuestra Señora de las Virtudes, colectivo agrario que agrupa a 500 socios de las localidades de Conil de la Frontera, Barbate, Chiclana de la Frontera, Medina Sidonia, Vejer de la Frontera y Puerto Real. Pese a que, poco a poco, parece que cada vez son más los transportistas que, muchos escoltados por Guardia Civil, van retomando la actividad, lo cierto es que en un sector tan sensible como este, con la mayor parte de sus productos perecederos, cada minuto cuenta para no seguir engordando una cuenta de números rojos que, en el caso de esta cooperativa, superan el millón de euros.

«La situación es lamentable. Ya sumamos más de un millón de pérdidas y, si no se normaliza rápido la situación del transporte, mucho nos tememos que esta cuenta de pérdidas va a seguir creciendo y, con ella, la desesperación de quienes ven cómo se va a la basura el esfuerzo de tanto tiempo en los cultivos», señala Bartolomé Ramírez, presidente de la cooperativa.

«Es cierto que, poco a poco, los transportistas van retomando la actividad con el blindaje de cuerpos de seguridad como la Guardia Civil, pero aún hay muchos que no lo han hecho y que imposibilitan que se vuelva a una normalidad que ya es más que urgente para un sector tan necesario y, entiendo, tan cercano a ellos como el de la agricultura». «Nuestros productos más perecederos», Ramírez, «acumulan un retraso de salida de la cooperativa cercano a las dos semanas y, por tanto, si no se recupera la normalidad seguiremos trabajando a pérdidas». «Dinero que, a diferencia de lo que sucede en otros sectores», subraya, «ya no se recupera, porque nadie se va a comer las lechugas o los tomates que no consumió hace dos semanas».

«Creo que se tendrían que poner en la piel de los agricultores, porque muchos de los que parecen no tenernos en cuenta son los mismos que protestan cuando van a comprar y ven que no hay lechugas, tomates o pimientos en los mercados, fruterías y supermercados».

A estas pérdidas se unen las de los cultivos que, fruto de la huelga, no han sido o no están siendo recolectados. «En estas fechas –apunta– uno de nuestros cultivos más destacados es el puerro. Producto que, en este ambiente de incertidumbre, no se ha recolectado en su momento óptimo, perdiendo calidad».