El último acusado del crimen de Carmona admite que robó la joyería y pide cumplir la condena en Rumanía

Ionut A. achaca el asesinato al compinche que ya fue condenado en 2020 y se ofrece a pagar a la familia de la víctima “lo que pueda”. “Estoy muy arrepentido, en mi vida he matado a nadie”, señala

Ionut A., en el centro de la imagen, este lunes por la mañana al principio del juicio
Ionut A., en el centro de la imagen, este lunes por la mañana al principio del juicio FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

El tercer y último acusado del asesinato de un joyero de Carmona (Sevilla) durante el robo de su establecimiento, en el verano de 2018, ha reconocido este lunes su participación en los hechos, aunque ha aclarado que él no golpeó en ningún momento a la víctima. El procesado, de nacionalidad rumana, estaba huido de la Justicia en su país cuando fueron juzgados los otros dos implicados, ambos condenados a finales de 2020. Por eso, aunque sólo ha admitido que entró en la tienda y que intervino en el robo, ha pedido “perdón” y ha suplicado al tribunal que le permita cumplir la condena en Rumanía.

“Mis padres tienen 70 años y en Sevilla ya no volvería a verlos. Además, tengo una hija con discapacidad”, ha explicado Ionut A. al jurado que ha empezado a enjuiciarlo en la Audiencia Provincial de Sevilla por un delito de asesinato y otro de detención ilegal como medio para cometer un robo con violencia. La Fiscalía pide para él un total de 33 años de cárcel (25 por el asesinato y 8 por el resto), mientras que la familia de la víctima solicita 38. La defensa, por su parte, ha interesado 3 años de prisión sólo por el robo.

“Reconozco que robé. Pido perdón por todo lo que ocurrió, pero en mi vida he matado a nadie. Quería robar, pero no quería matar a nadie”, ha asegurado el encausado, quien ha explicado que en efecto ideó el robo junto a sus dos compañeros y que ayudó al autor material de la muerte a “amarrar” al joyero y a recoger cuantos objetos de valor pudieron sustraer, pero no más. “Yo no le pegué. Georghe (el único condenado hasta ahora por un delito de asesinato, ya que el tercer compinche esperó en un coche fuera de la tienda) tenía que inmovilizarlo, no pegarle. No sé por qué le pegó”, ha indicado.

Ionut A. también ha afirmado que no recuerda si se sentó sobre el pecho de la víctima para que no se moviera, que el plan no incluía “matar a alguien si el robo salía mal” y que no podía imaginarse que el joyero fallecería como consecuencia de los golpes que recibió. “Estoy muy arrepentido, me da vergüenza, yo también tengo padre y madre y tres niñas, una con autismo. Nunca he pensado en matar a nadie”, ha repetido.

El acusado, en un gesto infrecuente en este tipo de juicios, también ha recalcado que no es insolvente. “Pagaré a esa familia lo que pueda”, ha anunciado en relación a la indemnización. Y luego ha pedido: “Quiero pagar por esto, pero en Rumanía”.