Educación

El Programa de Cultura Marroquí pierde la mitad de su alumnado Andalucía desde 2018

El árabe retrocede en las aulas andaluzas: casi 1.600 alumnos menos que con el PSOE; en 2018 eran más de 3.400 y hoy apenas 1.800, pese a ofertarse en 95 centros escolares

Jóvenes conflictivos de la casa escuela `Santiago uno´, regresan a Salamanca tras dos meses de voluntariado en la provincia marroquí de Sidi Ifni, donde ha construido una pista deportiva, y a la vez han reconstruido su propia visión del mundo. En la imagen Sami Barba, Roberto García, Mario Manzano, Naira Vargas, Dolores Majo, y el educador Jorge Hernandez
Jóvenes conflictivos de la casa escuela `Santiago uno´, regresan a Salamanca tras dos meses de voluntariado en la provincia marroquí de Sidi Ifni, donde ha construido una pista deportiva, y a la vez han reconstruido su propia visión del mundo. En la imagen Sami Barba, Roberto García, Mario Manzano, Naira Vargas, Dolores Majo, y el educador Jorge HernandezICALAgencia ICAL

Esl Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) ha perdido casi la mitad de sus estudiantes en Andalucía en los últimos siete años. De los 3.407 alumnos registrados en el curso 2018-2019, con el PSOE aún al frente de la Junta, se ha pasado a 1.810 en 2024-2025, bajo el Gobierno del PP. El dato llama la atención porque, en paralelo, el número de colegios participantes se ha mantenido en cifras cercanas al centenar: eran 108 en 2018 y hoy son 95. La media de estudiantes por centro ha caído de 31 a 19.

La Consejería de Desarrollo Educativo precisa que esos 95 colegios suponen apenas un 1,3 % de los 7.247 centros que existen en Andalucía. Se trata, además, de una enseñanza en horario no lectivo, dirigida tanto a alumnos marroquíes como a quienes, sin serlo, desean inscribirse. Según la Junta, su finalidad es «favorecer la integración del alumnado migrante en la sociedad andaluza» y reforzar la educación intercultural.

El plan no depende de los presupuestos autonómicos. Son profesores funcionarios marroquíes, seleccionados y financiados directamente por Rabat en virtud de un convenio cultural firmado entre España y Marruecos en 1980. A la Junta le corresponde únicamente facilitar su implantación en los centros que lo soliciten. Estos docentes, además de impartir lengua y cultura, actúan como mediadores con las familias, coordinan con los tutores y colaboran con los departamentos de orientación.

El Ministerio de Educación recuerda que el programa tiene dos modalidades. La A, mayoritaria, se ofrece fuera del horario lectivo obligatorio, como actividad voluntaria. La modalidad B, minoritaria, se incluye dentro del horario escolar. Andalucía, como la mayoría de comunidades, aplica fundamentalmente la modalidad A.

Hoy el PLACM se desarrolla en 393 colegios de toda España, repartidos en doce autonomías: País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía, La Rioja, Murcia, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura, Baleares y Madrid. Cataluña concentra el mayor número, con 122 centros, cuatro de ellos con modalidad B. Madrid cuenta con 70 y Andalucía con 95. En otras regiones el programa es más limitado. Murcia, por ejemplo, lo imparte en siete colegios, con apenas 348 alumnos de un total de 320.000. Allí se ofrece los viernes por la tarde en los últimos cursos de Primaria y se percibe como una opción extraescolar sin polémica alguna, según fuentes educativas.

El objetivo oficial del programa, según recoge el propio acuerdo bilateral, es que los alumnos puedan «salvaguardar su identidad cultural respetando la del país de acogida, ganar confianza en sí mismos y fomentar valores de tolerancia y solidaridad». Es decir, que el aprendizaje de árabe y de nociones de cultura marroquí no busca sustituir a la educación española, sino complementarla. La letra del convenio subraya la idea de integración y respeto entre civilizaciones, aunque en la práctica la visión transmitida sobre la historia de Marruecos suele ser, según algunas fuentes, altamente laudatoria con el régimen alauí.

Andalucía se mantiene como una de las autonomías con mayor presencia del PLACM, aunque la evolución es negativa. En 2018, con el PSOE, el programa estaba en máximos históricos. Con el cambio de Gobierno en San Telmo y la pandemia de por medio, las cifras cayeron en picado hasta su mínimo en 2021-2022, con solo 1.312 alumnos y 76 centros. Desde entonces, el PP ha logrado recuperar parte de la red de colegios, pero sin acercarse a los niveles de alumnado de hace siete años.

La explicación está en la demografía. Andalucía ha perdido en torno a 100.000 estudiantes en la última década por la baja natalidad, y esa reducción afecta también a los hijos de inmigrantes. Además, muchas familias de origen marroquí están derivando a sus hijos hacia la enseñanza de religión islámica, una materia que se ha reforzado en los últimos años. Este curso son 191 los centros andaluces que ofrecen religión islámica, con más docentes y respaldo institucional.

El debate político no ha desaparecido. Vox cuestiona con insistencia el mantenimiento del PLACM, que considera un instrumento de influencia del Gobierno marroquí en la escuela pública.

El partido ha llevado al Parlamento autonómico preguntas sobre la celebración en los colegios de efemérides como la Marcha Verde, símbolo de la ocupación del Sáhara en 1975. «Se ensalza la invasión de un territorio entonces español», argumentan los diputados de esta formación. El PP responde que se trata de un convenio estatal vigente, que no implica gasto alguno para la Junta y que se limita a ofrecer un apoyo cultural a los hijos de inmigrantes.

En cualquier caso, la comunidad autónoma andaluza de 2025 no se parece a la de 2018. El plan sigue vivo en casi un centenar de centros, pero su peso en el conjunto del sistema educativo es cada vez más residual. Apenas el 0,25 % del alumnado escolarizado participa en él. Frente a los más de 3.400 estudiantes que llegaron a apuntarse en tiempos del PSOE, hoy son menos de 2.000. Y aunque el mapa territorial se ha mantenido estable, el programa marroquí es ya un actor secundario en un escenario donde crecen las clases de religión islámica y se desploma la natalidad.