Política

Juanma Moreno: un viaje a «lo imposible» desde el centro

El líder del PP andaluz cumple una década al frente de un partido entonces sin opciones reales de gobernar y que ha pasado a dirigir la Junta y con mayoría absoluta en el Parlamento

El presidente andaluz, Juanma Moreno
El presidente andaluz, Juanma MorenoLa Razón

Las victorias, a diferencia de las derrotas que tienden a la orfandad, tienen múltiples paternidades. El pálpito ganador se explica sobre todo después de haber ganado pero cuando el 12 de febrero de 2014 Juanma Moreno –por entonces, Juan Manuel Moreno Bonilla, y eso para los muy cafeteros– llegó a las 22:16 a la Estación de Santa Justa de Sevilla como secretario de Estado para asumir la dirección del PP-A después de la hecatombe de la insuficiente victoria de Arenas en 2012, tras la salida de Griñán de la Junta acuciado por los ERE y con Susana Díaz entonces como líder nacional pujante, el diagnóstico se aproximaba más a la máxima loperiana –«Estábamos en la UVI. Nadie daba un duro por nosotros»– que a la posibilidad cierta de poder pelear la Junta. «Amo mi tierra y creo que, hoy más que nunca, el cambio que necesitamos es posible», se presentaba en una tribuna el 14 de febrero Moreno. «Todo poder es una conspiración permanente» (Balzac) y a Moreno le esperaba un partido con más similitudes con un campo de minas que con un balneario. El 2 de marzo de hace una década, Rajoy culminó la proclamación de Moreno al frente del PP-A con aquel «Tú lo has querido, Juanma». El resto es historia: Moreno gobierna Andalucía con una mayoría absoluta consolidada y es presidente desde hace un lustro, además del principal barón de su partido junto a la presidenta madrileña Díaz Ayuso.

Hace una década, el selfi en los Oscar de DeGeneres fue tendencia y Del Nido acababa de entrar en prisión. Los ERE eran noticia diaria. En el Congreso de Sevilla de 2014 comenzó la ardua tarea de sustituir a Arenas y la cuasiepopéyica de alcanzar la Presidencia de la Junta. Rajoy zanjó la crisis del PP-A: «El reto es mantener la unidad y ganar». Del cuestionamiento inicial y las miradas de reojo por el peor resultado del PP en las andaluzas, Juanma Moreno ha pasado a ser el gran referente del centro derecha en toda España. Del candidato Bonilla al presidente Moreno: la construcción del presidente andaluz. Experto en protocolo y con propensión al rito, Moreno viene estableciendo una serie de liturgias en los actos, dando solemnidad al cargo, al tiempo que ha sabido ganarse los afectos de la ciudadanía. El líder popular se ha integrado en el rumor de la calle: de la Semana Santa al Rocío. Entre medias, ha condenado a la irrelevancia a Vox y ha fagocitado también por la vía de los hechos a Cs, que en su día rozó el «sorpasso». En lo institucional, Moreno se ha labrado una imagen también moderada alejada del tópico del «señorito» que lastraba a la derecha en Andalucía más allá de las capitales de provincia, donde el PP hace décadas que alcanzó el poder. En este tiempo, Moreno ha adoptado numerosas banderas que, en parte, explicaban la hegemonía socialista en la comunidad durante casi 40 años. Entre ellas, el andalucismo que este 28-F se celebró con el Día de Andalucía y antes con el 4-D. El mandato de Moreno se viene caracterizando por las formas templadas y la aplicación del ideario liberal en la medida de lo posible –con diversas bajadas de impuestos– y con la sanidad como caballo de batalla. Una reciente encuesta del Centra resaltaba que casi el 70% de los andaluces cree que la imagen de la región ha mejorado en cinco años de mandato.

En lo orgánico, Juanma Moreno ha pasado de apuesta de Rajoy, con la mediación de Soraya Sáenz de Santamaría, a una de las alternativas que aparecieron en las quinielas como posible presidente del PP nacional, una aspiración que Moreno no tiene, «centrado en Andalucía». Sin embargo, el papel jugado por el presidente andaluz fue determinante a la hora de suturar la crisis popular con la salida de Casado. La hoja de ruta que se siguió fue la vía de «la generosidad» de la que habló Moreno, que fue el primer barón en pronunciarse aquella madrugada previa a los «idus de marzo». Fue Moreno quien apeló a Feijóo como solución de la crisis popular. Moreno ha ganado peso en el nuevo PP. «Vivo en una comunidad con un sesgo más de centroizquierda y eso me impregna», ha reconocido el presidente andaluz, quien cuenta sin tapujos que una parte de su familia «es de izquierda», que sus padres, inmigrantes malagueños en Cataluña que regresaron a Andalucía y abrieron una tienda de ultramarinos, votaban a la UCD o que ha mostrado reconocimiento por Felipe González.

El PSOE-A ganó las elecciones del 2-D de 2018 con una Susana Díaz en declive. Su equipo publicó una imagen titulada: «Lo imposible». Después vino la arrolladora mayoría absoluta del 19 de junio de 2022. «Andalucía será el Messi o el Ronaldo de Europa cuando se quite la mochila del PSOE», señalaba Moreno en 2014. Una década después, apenas Pedro Sánchez y Moreno continúan en primera línea. El primero tras una turné en Peugeot y sobreviviendo desde los extremos y el presidente andaluz después de llegar en AVE desde el centro, también político.