'Sueños' cumplidos
Novedad Guía Repsol 2025: cuánto cuesta comer en Casa Rubén, el restaurante con un Sol de Aragón
"Llamaban los clientes de siempre y no entendían" su oferta gastronómica. La perseverancia de su chef les ayudó en la dura transición
En el idílico rincón de Hospital de Tella (Huesca), la historia de Rubén Coronas desafía la norma culinaria. Mientras la mayoría de los chefs se labran su camino a través de una peregrinación por diversas cocinas, Rubén ha permanecido fiel a sus raíces. Desde los 16 años, ha estado al frente del negocio familiar, primero en la recordada 'Casa Quino' y ahora, con un nuevo propósito y nombre, en 'Casa Rubén'. Junto a su pareja, Cristina Romero, quien se encarga de la sala, han logrado crear un universo culinario íntimo y personal que refleja el paisaje que los rodea.
El menú degustación, que han bautizado con el poético nombre de 'Sueños', es la máxima expresión de su visión. Su singularidad empieza con un aceite de oliva llamado Koroneiki Shio, una fusión de la variedad griega Koroneiki con la palabra japonesa para sal, shio, un guiño al suelo salino del olivar de Alcolea de Cinca de donde proviene. Pero este breve coqueteo con el exterior es una excepción, ya que la filosofía de Rubén y Cristina se centra firmemente en su entorno. “En cada plato intentamos reflejar un poquito de nuestra tradición”, explica Rubén en Guía Repsol, un cocinero autodidacta cuya formación se ha cimentado en la lectura, la experimentación y, sobre todo, en la sabiduría de su hogar.
El compromiso de la pareja con su herencia es palpable en cada bocado. Platos como la 'pannacotta' de judías verdes, patata y jamón, o la tarta de sobrasada de latón, son un homenaje a los sabores de la infancia y a los productos locales. Cristina relata con orgullo cómo un plato de anguila rinde tributo a las antiguas costumbres de pesca en el río Cinca. "Que no se pierdan la memoria ni el producto, es otro de sus mantras", afirma en el mismo 'site'. Este respeto por el legado familiar es la base de su cocina, una técnica al servicio de la tradición sin elaboraciones rebuscadas.
De bocatas y migas a una cocina de excepción
El cambio no fue fácil. Hace cinco años, en plena pandemia, decidieron dejar atrás los bocadillos y el menú simple de migas y carnes a la brasa para apostar por una propuesta gastronómica más ambiciosa. La transición fue difícil, y como recuerda Cristina, "Llamaban los clientes de siempre y no lo entendían". Pero su perseverancia y su fe en el proyecto de 'Sueños' les permitió superar las adversidades.
Ahora, el comedor, una antigua cuadra con 250 años de historia, acoge a los comensales que se sumergen en un viaje de dos horas y media. El guiso de ternera, un plato que Rubén aprendió de su madre y abuela, cierra un intachable menú de degustación que por 75 euros incluye cóctel de bienvenida, siete entrantes, dos carnes, dos postres y 'petit fours' que ha emocionado hasta las lágrimas a algunos clientes, demostrando que la cocina de 'Casa Rubén' no es solo alimento, sino un vehículo para el recuerdo y la emoción. Es la prueba de que un sueño, forjado con paciencia y arraigo, puede convertirse en una realidad que nutre tanto el alma como el paladar.