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Medusa, las nuevas mascotas de moda llegan del mar

Temidas en las playas e indispensables para la conservación de los océanos, su número no para de crecer con el cambio climático y la sobrepesca. Ahora le hacen también la competencia a perros y gatos

  • Las peceras son de 23 litros como mínimo y albergan entre tres y cinco ejemplares
    Las peceras son de 23 litros como mínimo y albergan entre tres y cinco ejemplares

Tiempo de lectura 4 min.

10 de septiembre de 2018. 19:46h

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Eva Martínez Rull Madrid. 10/9/2018

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Es bióloga y ex trabajadora del Oceanogràfic de Valencia. Ana Gordillo se convirtió en empresaria tras quedar fascinada por las medusas durante sus años de experiencia laboral. Al final decidió aprovechar una baja maternal para iniciar una original actividad comercial: vender medusarios. «Percibimos a estos animales con cierto rechazo en el medio natural porque nos pican y son molestas», dice. Sin embargo, Gordillo se dio cuenta de que los visitantes quedaban atontados ante estos animales siempre que se montaba una exposición en la institución valenciana, algo que cada vez se producía de forma más habitual.

Durante su investigación sobre las posibilidades de lanzar al mercado este producto se dio cuenta del «boom» que la comercialización de medusarios estaba viviendo en Estados Unidos y en Reino Unido y que en España no existía nada parecido. Lo curioso es que los acuarios individuales para medusas salieron al mercado allá por el año 2000 cuando un inventor americano dio con el mejor diseño para garantizar la integridad de estos celentéreos. «Un acuario normal de peces no sirve porque la entrada y la salida del agua debe ser diferente. El tejido que compone las medusas es delicado y si la salida de agua no está protegida con una pantalla pueden ser succionadas. Antes de este invento sólo se podían tener en acuarios públicos», explica Gordillo.

La empresa que los comercializa en España, Medusea (fundada por ella y otro socio), pone a disposición del público varios tamaños de medusario, aunque los más pequeños son de 23 litros y contienen entre tres y cinco medusas del tipo Aurelia aurita. Como muchos animales, las medusas crecen en función del espacio que tengan y de la comida que haya a disposición. Sólo es necesario alimentarlas una vez al día, cambiarles el agua cada semana y poco más, aparte de la preparación previa del agua salada artificialmente y madurar el filtro biológico antes de introducir a los animales. Si en el medio natural viven menos de un año, en uno de estos acuarios pueden sobrevivir hasta cuatro. «De momento, trabajamos con Aurelia aurita porque es la más fácil de criar y desarrollar pero vamos a ir añadiendo especies, por ejemplo, de medusa moteada o de la llamada huevo frito», dice Gordillo.

Desde que empezaron su actividad en 2017 han visto crecer el número de pedidos y creen que cada vez hay más interés por parte de particulares enamorados del mar o de las peceras, pero también de restaurantes e incluso de la televisión que reclama estos acuarios como elemento para sus montajes. Las medusas están viviendo un «boom» como mascotas y eso, dice Gordillo, se debe a la fascinación que causan estos animales únicos y al mismo tiempo frágiles y tan importantes para determinar el estado de salud de los mares. Por eso desde Medusea aprovechan el impulso de ventas para hacer también divulgación sobre ellas y sobre la importancia de la conservación de los océanos o el cambio climático. «Realizamos talleres de educación en colegios, porque las medusas son un elemento de divulgación en dos sentidos. Por un lado, por su complejo sistema reproductivo. Tienen un doble ciclo: uno en el que van nadando y que es más o menos de un año y otro en el que están pegadas como sustrato en los corales, en el lecho marino o incluso en los plásticos del fondo. También son interesantes por su adaptabilidad y sirven para enseñar lo que está ocurriendo en los océanos y por qué se están multiplicando, debido al calentamiento global y a la sobrepesca que elimina a sus competidores y depredadores naturales. Por otra parte, el aumento de los plásticos hace que se confundan muchas veces con medusas, lo que provoca innumerables daños a las tortugas bobas, que se alimentan de ellas. Colaboramos con la asociación Xaloc, que trabaja para la conservación del medio marino; hemos montado dos acuarios en varios eventos: uno con plásticos y el otro con medusas para que la gente se de cuenta de lo grave que es la presencia de plásticos en el mar», dice Gordillo.

La empresa Medusea asegura que cría sus ejemplares en cautividad, nunca las sacan del medio natural, y lo hace en función de la demanda. Oceana, la mayor organización internacional dedicada a proteger los océanos, recuerda su posición frente a los acuarios: «Mientras no salgan del medio natural y las especies que se comercializan no están en peligro de extinción no debería haber mayor problema».

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