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¿Cuándo introducir los frutos secos en los niños? Conoce su riesgo alto de alergia

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Quirónsalud

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La introducción de alimentos en los bebés es un tema que genera controversia porque muchas veces los padres nos encontramos con que dentro de los propios profesionales no existe un criterio unificado al respecto. No obstante, hay temas sobre los que sí parece existir un consenso, como es el caso de la introducción de los frutos secos, ya que se trata de una de las alergias alimentarias más extendidas, y que suele manifestarse a partir de los 3 años de vida.

En concreto, entendemos por ‘fruto seco’ a aquellos alimentos que provienen de plantas que no tienen relación botánica entre sí, siendo su característica común el contener menos de un 50% de agua en su composición. La mayor parte son frutos (almendra, avellana, nuez, pistacho, anacardo, castaña, nuez de Brasil, o nuez de macadamia, por ejemplo), algunos son semillas (pipa de girasol, pipa de calabaza, o piñón ), y por último, uno de los más importantes, el cacahuete, es una legumbre.

Así, los frutos secos que más frecuentemente producen alergia son aquellos mas consumidos. En España es muy frecuente la alergia a la nuez, a la avellana y también a la almendra.

Desde la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex señalan que las reacciones alérgicas a los frutos secos son aquellas debidas a un mecanismo inmunológico de hipersensibilidad inmediata frente a los frutos secos, mediada por anticuerpos ‘IgE’ específicos, y advierte en este sentido de que existe una “larga lista de asociaciones” entre frutos secos y otros alimentos de origen vegetal. “Los frutos secos, como cualquier alimento, poseen alérgenos propios y otros compartidos con especies de la misma familia o de familias”, según sostiene.

Generalmente, la reacción inicial se produce con un fruto seco en concreto, pero ocurre con bastante frecuencia que al realizar las pruebas en consulta se encuentra más de una prueba cutánea positiva a otros frutos secos diferentes al de la reacción inicial, afirma la especialista Ana Novalbos, alergóloga del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

“Puede que aún no los haya ingerido nunca, o incluso que los esté tomando y tolerando. Esto ocurre por la presencia de alérgenos (proteínas que producen la alergia) comunes o con mucha similitud en los diferentes alimentos. Habrá que evaluar cada caso. En algunos, se indicará una dieta exenta para todos los frutos secos que resulten positivos, y en otros se permitirá la ingesta de algunos de ellos”, precisa la especialista.

Introducir los frutos secos

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) señalan aquí que durante mucho tiempo la mayor parte de los profesionales han recomendado retrasar la introducción de determinados alimentos en los bebés, como el huevo o el cacahuete, para intentar prevenir la alergia. “Se han analizado los estudios sobre este tema de los últimos 70 años, y se ha observado que la introducción, en torno a los 6 meses de edad del huevo, y antes de los 11 meses de los cacahuetes disminuye el riesgo de desarrollar alergia”, asegura.

A su juicio, la lactancia materna es el mejor alimento hasta los 6 meses de vida y es a partir de esta edad cuando considera que introducir precozmente alimentos potencialmente alergénicos puede reducir la alergia a los mismos. Eso sí, precisa que aquí hay que tener en cuenta que los frutos secos, antes de los 3 años de edad, “no se deben administrar enteros, sino molidos, por el riesgo de atragantamiento”.

Cómo saber qué dan alergia

Desde el Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, la especialista Ana Novalbos reseña que, como en cualquier otra alergia, es necesario un contacto previo con el alimento antes de desarrollar los síntomas de alergia. “A veces, los padres refieren que la reacción ha tenido lugar tras el primer contacto del niño con un fruto seco. Esto puede parecer así, pero realmente el niño habrá estado expuesto inadvertidamente en ocasiones anteriores, normalmente a través de la ingesta de otros productos que lo contenían (cereales, postres, bollería, salsas u alimentos procesados)”, agrega.

Los anticuerpos ‘IgE’ antes mencionados generalmente conducen a reacciones muy inmediatas, en ocasiones entre unos segundos y pocos minutos, aunque también pueden transcurrir hasta 2 horas desde la ingestión del alimento. “Las reacciones pueden ser muy variables, desde un cuadro leve, como enrojecimiento alrededor de la boca o algunos habones aislados, pasando por angioedema (inflamación) de labios o de los párpados, una urticaria más extensa, rinoconjuntivitis, asma, síntomas digestivos, hasta cuadros muy graves de anafilaxia”, alerta la alergóloga.

También puede ser muy variable la cantidad de alimento necesaria para inducir a una reacción. En los niños alerta de que es frecuente que una pequeña cantidad (una unidad o incluso si lo han tenido en la boca sin ingerirlo) pueda provocar síntomas. “En algunos casos, con un contacto indirecto se puede producir alguna reacción, generalmente leve, por ejemplo, si tras comer frutos secos se besa al niño”, llama la atención Novalbos.

¿Cómo descubrir entonces que los menores tienen alergia a los frutos secos? La doctora explica que el diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica y por pruebas cutáneas, o prick test, con extractos de los distintos frutos secos, y la medición en sangre de los niveles de anticuerpos ‘IgE’ específicos para cada uno de ellos.

Eso sí, la especialista del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid destaca que en los niños, sobre todo en los más pequeños, es común que la alergia a alimentos desaparezca espontáneamente con la edad, y que lleguen a tolerar el alimento que les produjo la reacción. Esto también puede ocurrir en el caso de la alergia a frutos secos, aunque es menos frecuente que con la leche o el huevo.

Ante un diagnóstico confirmado de alergia, hoy por hoy no existe otro tratamiento más que evitar la ingesta del fruto seco responsable. Para ello, la experta recalca que es necesario siempre conocer la composición de los alimentos, ya que muchos pueden contener o haber sido cocinados con frutos secos, como puede ser el caso de las salsas, arroces caldosos, purés, guisos de carne, dulces y productos de pastelería.

Así, precisa que, en general, se deben evitar los productos que en su etiquetado indique que ‘puede contener trazas de frutos secos’, sobre todo aquellos niños que hayan tenido reacciones previas extensas o severas, los que estén sensibilizados a varios frutos secos, o aquellos en los que se haya detectado niveles muy elevados de anticuerpos en las pruebas.

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