JxCat frena a la CUP: rechaza la disolución de los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra

Los anticapitalistas han hecho esta exigencia y el conseller de Interior reclama que se deje de lado a la policía catalana en medio de unas negociaciones para formar Govern

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La negociación de la investidura de Pere Aragonès se va a hacer larga y muy compleja. Todavía más teniendo en cuenta el contexto: participa la CUP (con sus dinámicas internas) y Barcelona lleva dos semanas bajo una tormenta de disturbios. Así, los cuperos habían hecho varias exigencias relacionadas con los Mossos d’Esquadra, algunas de ellas de máximos, como la disolución de la unidad de antidisturbios. Y hoy, el conseller de Interior (JxCat), Miquel Sàmper, ha salido a responder y rechazarlo.

“No se puede suprimir la Brimo. Un país no se puede permitir no tener una unidad de orden público”, ha afirmado en una entrevista en “Catalunya Ràdio”, tras abrirse también a revisar el modelo policial catalán. Lo cierto es que estas palabras chocan con la voluntad de la CUP que, durante las negociaciones para poner en marcha la próxima legislatura, se está mostrando muy exigente con los cambios en los Mossos d’Esquadra.

De hecho, en las conversaciones abiertas con Esquerra, han matizado que necesitan cambios previos en la policía catalana para poder empezar a abordar la investidura y la próxima legislatura. Esos cambios a corto plazo son la supresión/moratoria del uso de balas de foam, el veto a las unidades antidisturbios en los desahucios y que la Generalitat deje de ejercer de acusación particular en defensa de los Mossos d’Esquadra contra determinados activistas. Más a largo plazo, plantean la disolución de la Brimo (unidad antidisturbios) y un cambio en el modelo policial catalán.

“El sistema de orden público es revisable y cuestionable”, ha reconocido Sàmper, aunque ha querido dejar esta cuestión en manos del Parlament y ha advertido de que el alcance de esa modificación debe tener en cuenta el “criterio de los expertos”. “Orden público, obviamente, debe haber”, ha avisado. No obstante, ha pedido que, de debatirse cambios, se haga en la propia cámara catalana y no en medio de unas negociaciones. “Pido un debate sereno, tranquilo y reposado. No puede ser, evidentemente, en el marco de unas negociaciones para formar Govern”, ha planteado.

El conseller de Interior, que ha mostrado su disconformidad con que los Mossos d’Esquadra estén en el centro de las negociaciones, ha pedido que se deje trabajar. “Más que yo repetir como conseller, que es totalmente secundario, sí que pediría que se permita que Interior pueda trabajar con tranquilidad y paz”, ha afirmado Sàmper, en una referencia a las presiones de la CUP para formar Gobierno. El departamento se ha convertido en un área muy delicada, que ha tenido que convivir desde que se inició el “procés” bajo una vigilancia y presión permanente por el papel de la policía catalana.

“La seguridad de un país es una de las columnas de cualquier país”, ha dicho y ha reivindicado que los Mossos d’Esquadra son uno de los cuerpos policiales más escrutados de Europa. “Aquí tenemos el debate de si lo tenemos que suprimir”, ha comparado. Lo cierto es que desde JxCat también hay discordancia de voces. Porque hay quien ha cuestionado las actuaciones de los Mossos d’Esquadra desde que se iniciaron las protestas -como Aurora Madaula, un perfil mucho más afín a la órbita de la CUP-, mientras que el propio conseller trata de hacer equilibrios y contener los ataques a la policía catalana.

La CUP

Lo cierto es que después de los graves disturbios de anoche, que se saldaron con la quema de varios locales (entre ellos, entidades bancarias) y un furgón de la Guardia Urbana, la CUP ha continuado hoy ensalzando el papel de los manifestantes. Su candidata, Dolors Sabater, ha asegurado que “es hipócrita y una simplificación que seguramente tranquiliza a muchas conciencias pero que no resuelve el problema”.

Si bien, también es cierto que ha lamentado la quema de la furgoneta de la Guardia Urbana, con un agente dentro, que pudo salir sin daños: “Que haya una persona dentro del coche y que pueda haber el riesgo para la vida marca un límite”.