¿Y si José Antonio Primo de Rivera no está en el Valle de los Caídos?

Muchos sostienen que en realidad quien está en la basílica es un mendigo fallecido en 1936

JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA. DOCUMENTOS Y FOTOGRAFIAS DE SU FICHA POLICIAL.
JESUS G. FERIA.
19-12-2011.
JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA. DOCUMENTOS Y FOTOGRAFIAS DE SU FICHA POLICIAL. JESUS G. FERIA. 19-12-2011. FOTO: JESUS G. FERIA La Razón

Carlos Rojas es uno de esos escritores que merecen ser reivindicados insistentemente, aunque sus libros no tengan prácticamente ninguna presencia en las librerías hoy. Escribió sobre algunos de los grandes nombres de la historia y la cultura española del XX, como Picasso o Lorca. En su producción destaca una novela realmente singular con la que se alzó en 1977 con el Premio Ateneo de Sevilla. “Memorias de José Antonio Primo de Rivera” especulaba con la posibilidad de que el fundador de Falange no hubiera acabado enterrado en el Valle de los Caídos sino que se habían convertido en el huésped de Stalin en Moscú. Se trata, evidentemente, de una fábula porque el responsable del fascismo español murió ejecutado el 20 de noviembre de 1936 en la prisión de Alicante. Sus restos están en el altar mayor de la cripta del Valle de los Caídos, muy cerca de donde reposaron los de Franco. Pero ¿seguro que está allí José Antonio? ¿Y si en realidad se trata de la tumba de John Moore, un personaje conocido como el Negro Yoma?

El Negro Yoma fue un personaje popular en la ciudad de Alicante durante los años treinta, especialmente por la zona del puerto. Se cree que precisamente llegó a la zona de Levante por mar, aunque no se ha podido fijar una fecha concreta. Se dice que era el ayudante de cocina de la tripulación de un barco petrolero llamado Tiflis que se habría quemado en 1914. Los supervivientes de aquel incendio pudieron regresar a su país de origen, pero nuestro protagonista se quedó vagando por tierras alicantinas. Había decidido no volver a embarcarse nunca más tras vivir esa tragedia en la que perecieron algunos de sus compañeros. Desde ese momento se ganó la vida como pudo, pidiendo limosna y pernoctando en algún rincón del muelle.

Las leyendas y la tradición han construido de él una imagen de un tipo muy gandul. Fue siendo conocido con varios nombres como John Moore, John Black, Seneque, John Bull o Juan Mallol, aunque el que ha pervivido con mayor fortuna es el de Negro Yoma o Negre Lloma, sobrenombre con el que se hacía referencia al color de la piel del personaje.

El 31 de octubre de 1936 Negro Yoma murió en Alicante. El frío, el hambre o el alcoholismo se encargaron de precipitar su final en tiempos de guerra apareciendo su cadáver en las afueras de la ciudad. Sus restos acabaron en el cementerio de la ciudad. Veinte días más tarde tenía lugar en la cárcel alicantina, tras haber sido juzgado y condenado, la ejecución de José Antonio Primo de Rivera, una noticia que Franco se encargó de ocultar entre los suyos. La casi coincidencia de fechas y el hecho que los dos acabaran en el camposanto alicantino ha hecho que se extendiera una leyenda urbana.

Tras el final de la contienda, se abrió la fosa común en la que estarían los restos de José Antonio Primo de Rivera, pero también los de otros como el Negro Yoma. Las crónicas del momento aseguran que no se dudó al desenterrar al líder falangista y fue este el que se llevó en catafalco y entre antorchas en una fúnebre procesión hasta ser inhumado en el monasterio del Escorial. Años después, esos mismos huesos fueron llevados a la ya concluida basílica del Valle de los Caídos. En Alicante son muchos los que siguen creyendo que las cosas no se hicieron tan bien como se creían y que se cogieron los restos más grandes, los que serían en realidad del Negro Yoma. El llamado “Ausente” se habría quedado en Alicante mientras que el Negro Yoma fue velado por los falangistas como un mártir, según rumores que perviven.