Primer paso de PSC y ERC para aprobar los Presupuestos de la Generalitat

Socialistas y republicanos aprueban las cuentas del Parlament de Cataluña

El presidente del grupo parlamentario de Socialistes - Units per Avançar, Salvador Illa (d) saluda al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) tras la sesión de control en el Parlament, celebrada este miércoles en plena negociación con PSC y JxCat para aprobar los presupuestos para 2022. EFE/Enric Fontcuberta
El presidente del grupo parlamentario de Socialistes - Units per Avançar, Salvador Illa (d) saluda al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) tras la sesión de control en el Parlament, celebrada este miércoles en plena negociación con PSC y JxCat para aprobar los presupuestos para 2022. EFE/Enric Fontcuberta FOTO: Enric Fontcuberta EFE

El pacto de los presupuestos de la Generalitat entre ERC y PSC avanza de la manera esperada. Ambas partes niegan de cara a la galería que se aviste el acuerdo, mientras los hechos demuestran que hay tierra a la vista. No hay acuerdo inminente, insisten ambas partes, y entretanto ayer aprobaron el presupuesto del Parlament de 2023. Salió adelante con los votos de PSC y ERC y con las abstenciones de Junts per Catalunya, PP y Ciudadanos. Comunes, Vox y CUP votaron en contra.

Reclama el guion entre PSC y ERC ralentizar el acuerdo de presupuestos de la Generalitat porque hay bastantes pactos que cerrar antes y nadie quiere firmar antes de tiempo. El primero, el de las cuentas del Parlament se cerró ayer. Pero faltan más y en más lugares. Falta, por ejemplo, que se resuelvan los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona, que también implican a socialistas y a republicanos. Y falta, por supuesto, dar salida en el Congreso al atasco en la renovación del Tribunal Constitucional.

Entretanto, los dirigentes de PSC y ERC hacen su papel mezclando las promesas de fiabilidad con las advertencias de que no están las cosas cerradas. Así que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, hizo ayer de todo en la sesión de control que protagonizó en el Parlament.

Aragonès: “No miraremos para otro lado”

Por una parte, aseguró a los socialistas que «no mirará hacia otro lado» en todo lo relacionado con el atasco del TC. «No nos aliaremos con aquellos que están atacando las decisiones del Congreso y el Senado ni miraremos para otro lado», dijo Aragonès. Comprometió así los votos de Esquerra para desencallar la renovación del alto tribunal.

Sin embargo, el presidente de la Generalitat evitó luego echarse en brazos del PSC y, por el contrario, tendió la mano a Junts per Catalunya y a la CUP para reconstruir «espacios de colaboración y alianza». Fue, en realidad, un llamamiento hueco porque Junts volvió a dejar muestra de su malestar con Aragonès, a quien ve en actitud de renuncia respecto a la estrategia independentista.

Lamentó el líder de Junts en el Parlament, Albert Batet, que el presidente de la Generalitat viva permanentemente pendiente de la mesa de diálogo con el Gobierno mientras en Cataluña las fuerzas independentistas no se reúnen ni una sola vez. Así es, puesto que a la ruptura entre ERC y Junts hay que sumar la vida al margen que lleva la CUP. Han optado los antisistema por poner en cuestión la «desjudialización» que está impulsando por hacer sarcasmo con el asunto.

La evidente ruptura del mundo independentista sirvió al líder del PSC, Salvador Illa, para recordar a Aragonès que no tiene precisamente la sartén por el mango, puesto que está en una situación de «debilidad». No es Illa un dirigente de palabras gruesas, pero dedicó un tiempo en la tribuna a recrearse en la pérdida de apoyos del presidente de la Generalitat durante los últimos tiempos. «De 74 diputados a 33 en los últimos 19 meses», dijo.

Hay solución, no obstante, a tantísima debilidad. Y no es otra que el propio PSC, interesado en realzar su responsabilidad y en escenificarla a cámara lenta.