28-M

Barcelona, en manos de 150.000 indecisos

La abstención también es protagonista en la batalla más apretada de la década, con Collboni y Colau como favoritos

GRAFCAT825. BARCELONA, 27/05/2023.- (De izq. a drch.) Los candidatos a la alcaldía de Barcelona, Eva Parera (Valents), Xavier Trias (JxCat), Ada Colau (En Comú), Ernest Maragall (ERC), Jaume Collboni (PSC), Anna Grau (Ciutadans), y Daniel Sirera (PPC), posan para EFE ante el Ayuntamiento de Barcelona, en la Plaza de Sant Jaume, durante la jornada de reflexión de las elecciones municipales que se celebrarán mañana, 28 de mayo. EFE/Alberto Estevez
Los alcaldables de Barcelona posan para EFE en la jornada de reflexiónAlberto EstevezAgencia EFE

Barcelona emite hoy su veredicto a los dos mandatos de Ada Colau y decide su futuro político, un resultado que agitará el tablero de cara a las elecciones generales de final de año. Con el pronóstico más incierto de la última década, Jaume Collboni (PSC) y la misma Colau (Barcelona en Comú) son los favoritos para la victoria por delante de Xavier Trias (Junts), a tenor de las últimas encuestas publicadas. La batalla también se prevé feroz en la parte media de la tabla, con el PP de Daniel Sirera en claro crecimiento.

Máxima igualdad tras una campaña sin sobresaltos en Cataluña, con el «procés» independentista guardado en un cajón y los principales líderes –en especial, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez– pendientes de lo que ocurrirá este 28-M en Barcelona y su cinturón metropolitano.

Con una pugna apretada hasta el final, el resultado se resolverá con una «foto finish» en la que cada papeleta cuenta, y mucho. En total, están llamadas a las urnas este 28 de mayo hasta 1.108.175 personas, un 3% menos que hace cuatro años y a la inversa de lo que ocurre en el conjunto de toda Cataluña (+1,2%).

A principios de esta semana, el CIS publicó una encuesta flash que anunciaba que el 25,5 % de los ciudadanos decide el sentido de su voto durante la campaña y un 14% lo hará hoy mismo, a última hora y justo antes de acudir al colegio electoral. Por tanto, Barcelona está en manos de 150.000 indecisos, decisivos para definir el próximo rumbo de la ciudad.

Otro de los grandes enemigos de esta contienda electoral es la abstención, tradicionalmente alta en la capital catalana. Hace cuatro años, en 2019, fue del 33,8%; en 2015 se elevó hasta prácticamente el 40%; y en 2011 se situó en el 50%. Es decir, la mitad del electorado no acudió a las urnas en los comicios en los que ganó Trias. La tendencia es a la baja en la última década, aunque estas municipales son las primeras elecciones lejos del bullicio del «procés» y es una incógnita saber cómo responderán los barceloneses.

La campaña ha servido a los partidos para cuestionar la Barcelona de Colau y confirmar el rechazo a sus principales obras de gobierno: las supermanzanas, el tranvía, el servicio de limpieza, la seguridad o los carriles bici se van a ver sometidos a un profundo escrutinio dependiendo del futuro alcalde. Por ejemplo y sobre movilidad, tanto el PSC como Junts recelan de la unión del mencionado tranvía por la Diagonal, mientras que el PP –que puede tener la llave de la gobernabilidad, dependiendo del resultado– ya ha fijado como línea roja revisar los ejes verdes proyectados en el centro de la ciudad para pactar.

De hecho, el tablero poselectoral ha sido objeto de debate y disputa en los últimos días. Ada Colau se ha esforzado en alertar de una alianza entre el PSC y Junts para el Consistorio y ha pedido concentrar el voto progresista en su figura. Y Collboni se ha esmerado en marcar distancias con la actual alcaldesa, erigirse en la «izquierda de verdad» y reivindicar el legado socialista para llamar a la movilización. Trias, medio paso por detrás, ha escondido las siglas de Junts y la influencia de Puigdemont en una campaña conservadora. En cambio, el PP de Daniel Sirera ha marcado perfil y ha ido en clara expansión.

Pase lo que pase, lo cierto es que Barcelona vuelve a estar en el centro de la diana y es una plaza clave para los socialistas, con el independentismo en un segundo plano. Recuperar la capital catalana 12 años después es el «todo o nada» de Pedro Sánchez.