Algunos gorriones han cambiado su canto, y nadie sabe por qué

El gorrión gorgiblanco tiene una nueva melodia que se ha vuelto viral a lo largo de todo Canadá. Y cada vez más gorriones se unen a ella.

Muchos piensan que la Columbia Británica, una provincia canadiense situada al oeste del país, es un lugar árido y frio. Pero es todo lo contrario. Está llena de parques naturales y frondosos bosques que invitan a perderse. En ellos, podemos escuchar el murmullo de los pájaros, la brisa del viento agitando los árboles y las esporádicas pisadas de algún animal asustadizo.

Pero no todo el bosque suena igual. En 1990, dentro del Parque Nacional del Glaciar existía un pequeño bosque especial. El ruido de su interior era diferente. En él, el trino de algunas aves había cambiado.

La canción que se contagió

Mientras realizaba tareas de campo en este parque, el ornitólogo e investigador Ken Otter se dio cuenta de este cambio de tonalidad. Conocía el canto de las diferentes aves, así que supo distinguir al responsable: el gorrión gorgiblanco o Zonotrichia albicolis, un ave muy frecuente en Norteamérica.

El canto de este gorrión es muy característico y fácil de identificar. Comienza con una o dos notas largas iniciales, seguidas de varias repeticiones rápidas de tres notas, con un ritmo similar a pi-pi-pi pi-pi-pi. Para recordarla, los ornitólogos lo asemejan a la frase “Ohhh, sweet Ca-na-da, Ca-na-da, Ca-na-da”.

Otter comprobó que los gorriones de ese bosque no seguían este canto. La repetición triple del final ahora se había vuelto una repetición doble, sonando semejante a “Ohhh, sweet Ca-na, Ca-na, Ca-na”. Es un cambio sutil, ya que el resto de su melodía era idéntica.

Cuando Otter hizo el descubrimiento en 1990, decidió seguir el caso de cerca. En las últimas décadas, visitó año tras año el bosque para comprobar si la población de gorriones cambiaba de canción más veces. Pero con el paso de los años, notó algo sorprendente y preocupante: a medida que se acercaba a su sección del bosque, se cruzaba otros gorriones gorgiblancos que cantaban la nueva canción. Y cada año más. En dos décadas, todos los gorriones del parque nacional cantaban la canción breve, y la canción original prácticamente se había extinguido.

Otter había subestimado la propagación de la canción, así que lo primero que hizo fue recopilar grabaciones del canto de los gorriones gorgiblancos a lo largo de todo Canadá. Gracias a otros compañeros ornitologos, pudo reunir y clasificar los cantos de los últimos diez años, lo que le permitió comprobar la evolución de la melodía a través del país.

Al comienzo, el canto solo se escuchaba de manera aislada en el oeste de Canadá, cerca del parque nacional donde lo encontró. Pero a lo largo de los años el canto se extendía gradualmente al este, invadiendo rápidamente todo el país. Sus últimos datos proceden de 2020, y muestran que el canto original prácticamente ha desaparecido en Canadá, quedando algunas zonas aisladas en el este. Todos los demás gorriones canadienses se han pasado al nuevo canto.

Se barajan diferentes explicaciones para este fenómeno, pero la más probable es que estemos ante un nuevo dialecto que se ha puesto de moda entre los gorriones, contagiándose de manera viral como lo hacen las canciones de verano.

Dialectos que vienen y van

Una lengua se define como una serie de normas concretas para combinar imágenes o sonidos y asignarles un significado. Por ejemplo, este texto está escrito en español, por lo que los símbolos (o letras) que se usan deben combinarse en palabras con significados concretos para poder ser interpretadas. Estas relaciones entre señas y significados están acordados previamente, de manera que el texto solo pueda ser leído por alguien con la misma lengua.

Los humanos tenemos lenguaje escrito y hablado, basados en normas gramaticales y palabras con múltiples significados. Pero eso no significa que otros animales puedan tener su propia versión del lenguaje. Un silbido, un baile o un ladrido tienen significados diferentes según su entonación y contexto, dando a las especies que lo usan la capacidad para transmitir información a sus congéneres. Y sólo aquellos que reconozcan estas asociaciones, serán capaces de traducirlas y revelar su significado.

Algunas lenguas tienen la peculiaridad de no estar escritas en piedra, y pueden cambiar con el tiempo. La asociación entre sonidos y significados que usamos en el lenguaje hablado humano cambia constantemente, y cada año nos inventamos palabras nuevas mientras se olvidan otras. Esta evolución es lo que la RAE intenta ir indicando a duras penas en sus diccionarios.

El cambio es lento y progresivo, y sucede especialmente en comunidades aisladas con poca comunicación entre ellas. Si pasa poco tiempo o hay mucho intercambio lingüístico entre dos comunidades, las dos lenguas que usen se parecerán mucho, y solo habrá dejes extraños de pronunciación y alguna palabra nueva. Algo que denominamos acentos y dialectos.

Pero a medida que pasa el tiempo, se van acumulando más cambios, y las lenguas divergen hasta ser irreconocibles, generando idiomas diferentes. Es lo que sucedió en el caso del latín, que acabó derivando al italiano, español y portugués entre otros.

Esta evolución de las lenguas también está presente entre otros animales, especialmente aquellos con lenguajes complejos. Por ejemplo, los delfines y ballenas se comunican mediante un código de chasquidos y silbidos de alta frecuencia. Este código tiene dialectos geográficos, por lo que los delfines de la costa estadounidense y la costa europea utilizan tonos diferentes. Aun así, estas variaciones son pequeñas y pueden seguir entendiéndose entre ellos.

Aunque el canto de las aves es complejo, se consideraba que, salvo alguna excepción, era bastante estable, sin muchos dialectos regionales ni modificaciones. Por eso los manuales de ornitología suelen incluir patrones de canto para identificar las diferentes especies de aves.

Pero esto puede cambiar con el descubrimiento de Otter. La rápida evolución en el canto de los gorriones gorgiblancos puede ser una prueba de que su lengua es mucho más dinámica y sujeta a cambios y modas. El nuevo canto podría ser un dialecto regional, que surgió en el oeste de Canadá y se propaga rápidamente entre aquellos gorriones que lo escuchan.

No se conoce, a día de hoy, el motivo por el cual este nuevo canto les resulta tan atractivo. Puede que la originalidad de la canción haga a los gorriones que lo cantan más atractivos en el cortejo, pero no hay ninguna prueba al respecto y Otter está planteando nuevos experimentos para comprobarlo.

Mientras se busca una explicación al origen de la nueva melodía o el motivo de contagio, lo mejor que podemos hacer es escuchar en silencio el canto de las aves. Puede que sus cantos estén cambiando lentamente, casi sin darnos cuenta, y tengan canción del verano.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • A veces la comunicación entre seres vivos no sigue un lenguaje basado en combinaciones de señas, sino que se rigen por otras estrategias. Por ejemplo, algunas plantas son capaces de emitir sonidos y secretar sustancias químicas al ser dañadas, activando mecanismos de defensa en las plantas cercanas.
  • El gorrión gorgiblanco (Zonotrichia albicollis) es una especie diferente al gorrión común (Passer domesticus). Esto hace que tengan cantos muy diferentes, por lo que no es probable que el nuevo canto tenga el mismo efecto en ellos. Del mismo modo que la manera de ladrar de nuestro perro provoque un efecto en nuestra manera de hablar español.

REFERENCIAS: