Sociedad

¿Y si se detiene el núcleo de la Tierra?

No hay nada de qué temer, el núcleo no se ha parado ni invertirá su giro

Planeta Tierra, fotografía de archivo
Planeta Tierra, fotografía de archivo FOTO: La Razón

Es posible que hayas escuchado que estamos en peligro porque el interior de nuestro planeta se ha detenido y ha empezado a girar en sentido contrario. Dicen que esto acortará los días y que podría tener consecuencias graves para la vida en la Tierra. En fin… dicen muchas cosas y ninguna de ellas parece ser del todo cierta. Si apartamos por un momento los datos y nos quedamos solo con las afirmaciones anteriores veremos que no son coherentes ni consigo mismas.

¿Cómo puede algo haberse detenido y, a la vez, estar girando en un sentido? Cuando una noticia científica se pervierte en los medios no siempre es con mala fe, normalmente se debe a algún fallo de concepto o incluso a malas notas de prensa. En cualquier caso, la realidad es muy distinta a lo que se ha contado en la mayoría de lugares, pero ¿y si fuera verdad? ¿Y si realmente se detuviera el interior de la Tierra?

La estructura de la Tierra

Para comprenderlo tenemos que entender, en primer lugar, qué decía realmente el estudio del que la prensa se ha hecho eco (como ha podido). En primer lugar: nuestro planeta no es una esfera homogénea en toda su profundidad, está dividida en capas que se formaron por la diferencia de densidades de los materiales de la Tierra primigenia, cuando todavía estaba fundida y los más densos podían deslizarse hasta el fondo, como ocurre cuando mezclamos agua y aceite. La capa más externa se llama corteza y apenas cuenta con 30 o 40 kilómetros de grosor. Bajo ella se extiende el manto, cuyos primeros 60 kilómetros son rígidos y, junto con la corteza, forman la litosfera.

Los otros 2785 kilómetros del manto tienen una consistencia más plástica y sobre ellos se mueven los continentes. Finalmente, encontramos el núcleo, hecho mayormente de hierro y níquel y dividido en dos capas. La más externa tiene 2270 kilómetros de profundidad y se encuentra fundida, mientras que, en el centro mismo del planeta, se encuentra el núcleo interno, que mide 1216 kilómetros y está en estado sólido. Puede parecer extraño que, el núcleo interno, donde la temperatura es mucho mayor que en el externo, los metales estén en estado sólido, pero hay un buen motivo. Si bien la temperatura es mayor, también lo es la presión que soporta, ejercida por todos los kilómetros de planeta que pesan sobre él. Y, de hecho, es esta diferencia de estados entre el núcleo interno y el externo lo que nos preocupa hoy.

El núcleo de La Tierra en su estado superiónico
El núcleo de La Tierra en su estado superiónico FOTO: IGCAS Creative Commons

Toda la verdad

Si colocamos una pelota de ping pong en una taza llena de agua y rotamos la taza sobre una mesa, veremos que la cerámica, el líquido y la pelota giran cada una a su ritmo. En la Tierra, sin embargo, todas las capas van bastante acompasadas gracias a que, en un primer momento, la Tierra primigenia, fundida como estaba, no estaba diferenciada en esas capas, y esto permitió homogeneizar el giro de cada una de ellas cunado se formaron. Por supuesto, la realidad es mucho más compleja, pero así podemos hacernos una idea aproximada. Ahora bien, por mucho que giren más o menos a la vez, no podemos esperar que lo hagan en perfecta sincronía. Habrá momentos en que el núcleo gire un poco más lento que el resto del planeta y viceversa.

De hecho, eso es lo que dice el nuevo estudio publicado en Nature Geoscience: que la velocidad del núcleo interno sigue ciclos de 70 años en los que a veces va más rápido que la corteza terrestre y otras más lento. Y eso es todo. Cuando la prensa dice que “se ha detenido” o “se ha frenado”, se refieren a que, ahora mismo, parece estar pasando por uno de esos periodos en que se ralentiza y, cuando dicen que “ha cambiado su dirección de giro”, pretenden decir que, como va más lento que la corteza, si pudiéramos ver el núcleo desde la superficie terrestre, nos parecería que va hacia atrás, al igual que cuando vamos en un coche a 120 kilómetros por hora y pasamos al lado de una furgoneta a 100. La furgoneta avanza hacia adelante y bastante rápido, al igual que el núcleo, pero desde nuestro punto de vista no lo percibimos así.

Entre esto y lo que sugieren algunos titulares hay un mundo. Las consecuencias de estas fluctuaciones se limitan a pequeños cambios en el campo magnético terrestre y que los días se acortarán de forma absolutamente imperceptibles, del orden de una millonésima de segundo. Por supuesto, si se detuviera del todo o invirtiera su giro, viviríamos cambios mucho más extremos en la duración de los días y en la magnetosfera terrestre.

La Tierra está formada por diversas capas con composiciones y propiedades diferentes, desde el núcleo interno, metálico y sólido, hasta la atmósfera. formada por gases ligeros y fríos.
La Tierra está formada por diversas capas con composiciones y propiedades diferentes, desde el núcleo interno, metálico y sólido, hasta la atmósfera. formada por gases ligeros y fríos. FOTO: Kelvinsong (Wikimedia)

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Como hemos dicho, el núcleo interno está a más temperatura que el externo, esto genera corrientes de hierro caliente en las zonas más profundas del núcleo externo que ascienden hasta el límite con el manto, que las enfría de nuevo, hundiéndose una vez más. A medida que descienden, el calor del núcleo interno vuelve a calentarlas y comienzan un otro viaje hacia arriba volviendo a empezar el ciclo. Este movimiento circular se llama “corriente convectiva” y ocurre en cualquier fluido donde haya una diferencia de temperatura, como un café al que viertes leche fría. Así pues, aunque el giro de la Tierra contribuye a generar corrientes en el núcleo externo que producen parte del campo magnético, son las principales responsables son corrientes convectivas. Por lo tanto, aunque el núcleo se detuviera, el campo magnético no desaparecería por completo (a no ser que se enfriara el núcleo, como sucedió con Marte).

REFERENCIAS (MLA):