Biodiversidad

El descenso en el oxígeno marino fue fundamental para que ocurriera la cuarta extinción masiva

El estudio muestra que la extensión global de la desoxigenación de las aguas era similar a la que está generando el cambio climático actual

Océano azul bajo cielo azul
El descenso en el oxígeno marino fue fundamental para que ocurriera la cuarta extinción masivaHazy MokhlasPexels

La vida en La Tierra ha sido moldeada por eventos catastróficos en los que la destrucción del equilibrio natural supuso la extinción de un alto porcentaje de las especies. Entre estas extinciones destaca la del Triásico-Jurásico, un evento que acabó con los grandes anfibios y permitió que evolucionaran los reptiles y dinosaurios. Existe cierta controversia sobre por qué ocurrió, pero entre las hipótesis más aceptadas, se cree que la disgregación del supercontinente Pangea fue el detonante de la extinción.

Cómo cargarse el ecosistema

El movimiento de los continentes abrió enormes fisuras en el terreno que favorecieron el surgimiento de volcanes . Estos volcanes emitieron enormes cantidades de gases como el SO₂, así como humo y cenizas que enfriarían La Tierra durante varios años. Además, la consecuente emisión de CO₂ a la atmósfera provocó una posterior subida de las temperaturas y la acidificación de los océanos, lo que acabó de destruir a gran parte de la debilitada fauna y flora.

Tras la extinción, nuevas especies de animales ocuparon los nichos que habían dejado los anteriores reyes del planeta. Entre estos nuevos animales encontramos los dinosaurios, que dominarían el cielo, la tierra y los océanos durante los 135 millones de años siguientes. Sin embargo, un reciente estudio cree que el verdadero responsable de la pérdida de biodiversidad marina no fue tanto la acidificación de los océanos, si no con su desoxigenación.

Líquidos y disoluciones

De forma muy simplificada, cuando observamos agua lo que en realidad vemos son innumerables moléculas de H₂O que se desplazande forma desordenada en un recipiente. Cada molécula de agua tiene una cierta energía, que se traduce en una vibración propia que puede aumentar o disminuir según su temperatura. Cuando se calienta un líquido la vibración de las moléculas aumenta y su movimiento se acelera hasta que no pueden aguantar cohesionadas y salen despedidas a la atmósfera. Es decir, se evaporan.

Cuando hay gases disueltos en el agua y esta se calienta, la vibración de las moléculas permite que escapen del líquido. En definitiva, cuanto mayor es la temperatura del agua, menos oxígeno puede haber disuelto en ella. Cuando la temperatura aumenta lo suficiente, el agua no puede mantener gas y se produce la anoxia, que puede ser fatal para los animales que toman el oxígeno directamente del agua.

El estudio de la anoxia antigua

Perforando en depósitos de fangos fósiles en Irlanda del Norte y Alemania, un equipo de investigación liderado por el Royal Holloway y con colaboradores del Trinity College de Dublin y de la Universidad de Utrech, ha podido averiguar la composición química de los océanos de hace 200 millones de años. Mediante el análisis de las fangolitas han relacionado dos aspectos clave asociados a la extinción masiva del Triásico-Jurásico.

El equipo descubrió que los pulsos de desoxigenación en ambientes marinos poco profundos a lo largo de los márgenes del continente europeo en aquella época coincidieron directamente con el aumento de los niveles de extinción en esos lugares. Pero lo sorprendente fue que la extensión de la desoxigenación no fue global, si no que era bastante limitada a las zonas costeras y similar a la actual.

La extinción de los océanos

Como comenta Micha Ruhl, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Naturales de Trinity, los científicos sospechan desde hace tiempo que la desoxigenación de los océanos altera los ecosistemas marinos y puede ser el principal causante de la extinción de especies. Las nuevas pistas que aporta la paleobiología muestran que, efectivamente, los cambios medioambientales relacionados con la anoxia fueron puntos de inflexión en ecosistemas locales y globales.

Además, se demuestra que el aumento de la temperatura y los niveles de desoxigenación similares a los actuales son suficientes producir condiciones anóxicas y extinguir especies incluso en zonas donde no se esté produciendo directamente la pérdida de oxígeno. Esto lleva a replantear la fragilidad de los exosistemas marinos en su conjunto. Aunque los cambios más graves se produzcan mayoritariamente a nivel costero, pueden llegar a afectar a las especies que habitan aguas profundas. Por tanto, comprender los procesos por los que se relacionan regiones aparentemente tan distantes es vital para entender los ecosistemas marinos en su globalidad.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • El estudio de fenómenos de cambio global pasados, como el que ocurrió en la extinción masiva del Triásico-Jurásico, permite a los científicos tratar de encontrar similitudes con el cambio climático antropogénico que sucede en la actualidad. Esto ayuda a desentrañar las consecuencias del nuevo clima y del ambiente global, y así comprender mejor los procesos del sistema terrestre que controlan los puntos clave en los ecosistemas de la Tierra.

Referencias (MLA):