Una lupa sobre la comida

Los expertos hablan sobre las aplicaciones de móviles que escanean los ingredientes. ¿Simple moda o cambio de tendencia nutricional?

Cuanto menos elaborado esté un producto, mejor
Cuanto menos elaborado esté un producto, mejor

En España, la industria de alimentación y bebidas es la primera rama del sector industrial, según la última Estadística Estructural de Empresas del INE, con más de 113.000 millones de valor de la producción. También en España hay 44,3 millones de líneas de móviles (más que habitantes). Estas dos circunstancias crean el perfecto caldo de cultivo para una nueva tendencia, el «Realfooding».

La tecnología está presente en las aulas, en el trabajo, en nuestro ocio y hasta en nuestra cesta de la compra. Movimientos como el creado por el nutricionista Carlos Ríos, iniciativas como «El Comidista» (web de referencia «capitaneada» por Mikel López Iturriaga) o la proliferación de «instagramers» y «influencers» que comparten en las redes sociales consejos y pautas alimentarias han puesto en el punto de mira los alimentos ultraprocesados y evidencian que la nutrición saludable cada vez despierta más interés social.

Raquel Herrera, profesora colaboradora de los estudios de Ciencias de la Salud en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) señala que «es difícil hablar en términos absolutos», ya que las «App» escaneadoras de ingredientes no son buenas ni malas en sí - actualmente, las más conocidas son Yuka, El CoCo y My Real Food-. «Pueden llegar a ser nocivas si nos obsesionamos por controlar todo aquello que comemos o los pasos que damos o deberíamos dar cada día».

También sugiere informarse acerca de las mejores cuentas a las que seguir e informarse sobre la formación de los nuevos «influencers». Explica que los comunicadores o divulgadores deben se expertos reconocidos y estar cualificados de manera oficial; «que sean lo más fiables posible».

Alerta también de la importancia de distinguir la parte divulgativa de la comercial. «Hay que huir de aquellos que tratan de venderte algo. Ojo que las marcas están muy presentes».

Cifras alarmantes

En España, el 62 por ciento de la población tiene sobrepeso y casi dos de cada diez españoles es obeso.

También hay que estar atentos a los que apelan al miedo. El único objetivo de estos prescriptores debería ser el de compartir conocimiento.

Luis Cabañas, secretario del Colegio Oficial de dietistas-nutricionistas de la Comunitat Valenciana, se pregunta si es necesario una aplicación para saber si un producto es saludable o no. «Los más saludables son los que no llevan etiquetas, como una manzana, un pepino o un calabacín».

Por ello considera que se puede hacer una buena compra con o sin aplicaciones, aunque a largo plazo es más útil el conocimiento. Las mejores, apunta, son las «App» que empoderan, es decir, que enseñan al consumidor para que en un futuro puedan prescindir de esta muleta tecnológica. A su juicio, este tipo de herramientas lo que hacen es parchear la situación, ya que «nadie nos ha enseñado a leer las etiquetas».

Un problema que viene de lejos. «El origen de todo es que no hay protección al consumidor. No hay nutricionistas y dietistas en el sistema nacional de salud que les enseñen y ayuden» y es ahí donde la industria alimentaria toma ventaja.

«La industria se está poniendo las pilas; se han dado cuenta de que el consumidor medio está cada vez más preocupado por lo que come y que, además, cada vez le preocupa más el aspecto medioambiental, no solo lo que come, sino cómo se presenta», apunta al respecto la experta de la UOC.

«Al final -resume- se trata de simplificar. Cuanto más fresco sea un producto, mejor, cuanto menos preparado esté mejor; cuantos menos ingredientes contenga, mejor», recuerda Herrera.

Algo en lo que coincide también Luis Cabañas, quien insiste en marcar la diferencia entre alimentos (sanos de por sí) y productos (elaborados).

«Vivimos en una sociedad obsesionada con la comida; es algo que forma parte de nuestra cultura, tanto para bien (la gastronomía) como para mal (los trastornos o malas prácticas derivados de la alimentación inadecuada)», afirma Raquel Herrera.

En España la obesidad afecta ya al 17,4 por ciento de la población adulta. De hecho, en los últimos 30 años la prevalencia de obesidad en adultos se ha multiplicado por 2,4 y la alimentación es uno de los principales factores relacionados con ella. Si las «App» ayudan o dificultan el aprendizaje nutricional se verá en los próximos años. Las cifras de sobrepeso nos darán la respuesta.