Compromís trata de recomponerse sin Oltra: “Somos el Gobierno, pero no el poder”

De histórico Pacte del Botànic, que llevó a la izquierda al poder tras 20 años de PP, solo Ximo Puig se mantiene en el cargo

Ximo Puig,  Mònica Oltra y  Antonio Montiel, el día en el que confirmó el primer Consell de coalición de izquierdas, en 2015
Ximo Puig, Mònica Oltra y Antonio Montiel, el día en el que confirmó el primer Consell de coalición de izquierdas, en 2015

En Compromís todavía están en estado de «shock». La dimisión de su líder más carismática, la que marcó una nueva manera de hacer política, la vicepresidenta, la consellera de Igualdad, la portavoz del Consell, es decir, Mónica Oltra, ha sido un trago muy difícil de gestionar.

En esta formación están aún de duelo y aunque la marcha de Oltra se «vendió» como una cuestión temporal, lo cierto es que nadie puede asegurar que su travesía por los tribunales le permita repetir como candidata a la Generalitat.

Las elecciones de 2023 están a la vuelta de la esquina y a pesar de que el partido está en fase de «duelo», comienza a marcar sus propias estrategias para mantener a su electorado y, todavía más, ampliarlo a costa de aquellos votantes de izquierda desencantados con las políticas del PSPV.

El coportavoz de Compromís, Alberto Ibañez, asegura que la «dimisión de Oltra ha dejado una lección interna muy potente» y ahora hay que trabajar para salir de esta situación de «rabia».

Para empezar, apunta a que es necesario cambiar la manera de relacionarse con su principal socio, el PSPV. Insiste en que debe acabarse con las acusaciones de deslealtad al Consell cuando se producen diferencias de opinión sobre una cuestión. «Compromís y Unides Podem somos la mitad del Consell. No puede ser que hagamos lo que dice el PSPV y que, además nos callemos porque haya que ser leal a Puig. La lealtad es con el Consell». Si calla, asegura Ibañez, siempre sale favorecido el partido grande.

Precisamente en este punto está el reto que se marca Compromís para el año que queda de legislatura. «Debemos volver a 2014. Nosotros somos el Gobierno, pero no somos el poder».

Ibañez argumenta que su principal objetivo es demostrar a los ciudadanos que la gestión no les ha hecho estar de lado de aquellos colectivos que les apoyaron para entrar en el gobierno. No se trata de presentarse como la oposición, pero sí como el partido que se preocupa por cambiar las cosas. «Hay que hablar de lo que le importa a la gente, de si puede acceder a una vivienda, de si tiene un hospital público, de si recibe la ley de Dependencia...» y acaba haciendo un llamamiento claro a todos los que están preocupados por estas cuestiones. «Si quieren que vayamos más rápido tendrán que votarnos».

Mientras, en la otra ala del Gobierno valenciano, plantean su estrategia electoral en una sola palabra: «gestión».

Desde el Palau de la Generalitat, los socialistas escuchan atónitos las declaraciones de deslealtad que ha hecho Compromís en los últimos días y remarcan que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, jamás ha cuestionado una acción realizada por una Conselleria de la formación nacionalista.

A por el tercero

En cualquier caso, confían en que un tercer Botànic es posible y que siempre que den los números, habrá otro Consell de izquierdas y, lo que es seguro, es que Puig seguirá ahí.

El socialista se ha convertido en el único candidato a la Generalitat que ha resistido estos siete años. Es el único superviviente.

El primero en salir fue Antonio Montiel, de Unides Podem. En la legislatura de 2015 los morados no entraron en el Consell, pero fueron necesarios para constituirlo. En 2019 el candidato fue Rubén Martínez Dalmau, que dejó la vicepresidencia segunda hace casi un año tras disputas en su partido y fue reemplazado por Héctor Illueca.