Crítica de “Ema”: Teoría de lo “millenial” ★★★★✩

El chileno Pablo Larraín dirige "Ema", una impactante y sociológica visión sobre los límites del reguetón
El chileno Pablo Larraín dirige "Ema", una impactante y sociológica visión sobre los límites del reguetónImdb

Dirección: Pablo Larraín. Guión: P. Larraín, Guillermo Calderón y Alejandro Moreno. Intérpretes: Mariana Di Girolamo, Gael García Bernal. Chile, 2020. Duración: 102 minutos. Drama.

Hasta los espíritus libres tienen derecho a equivocarse. Ema quiere volver atrás, pero sus impulsos van hacia adelante. De ahí que las complicadas estrategias que teje para recuperar a su hijo adoptivo, al que devolvió en un gesto egoísta, sean fruto de esa tensión áspera que Larraín tarda en definir desde lo narrativo, centrándose en la captación de la energía de un personaje (arrolladora Mariana di Girolamo) que parece tener tanta necesidad de expresarse con su cuerpo como con palabras lanzadas como dagas. A través de Ema y de su relación con lo femenino, Larraín explora la expresividad de la generación «millenial» en una fascinante reflexión sobre la cultura del reggeaton, la sexualidad polimorfa y la performance vandálica, en este caso en clave pirómana, para entender una visión de la realidad que, a medio camino entre la anarquía y la responsabilidad moral, no teme a reinterpretar temas y emociones universales, como el amor o la familia, para proponer nuevos modelos de estar en el mundo. En la crueldad implícita a la mirada escéptica pero fascinada de Larraín hay un sentido del humor, una empatía que resultan novedosas y refrescantes en su filmografía.

Lo mejor: Deslumbrante Mariana di Girolamo, y el desarrollo de una visión singular sobre la cultura de los bailes urbanos

Lo peor: El final es demasiado sensato, clausura en exceso las rimas asonantes del resto del filme