Cine

Javier Fernández Vázquez: «Me interesaba estudiar cómo Guinea había caído en el olvido»

«Anunciada tormenta», que se ha presentado en el Festival de Berlín, es un filme radical que se apoya en el relato oral y sirve para repensar la memoria del colonialismo

El director Javier Fernández Vázquez
El director Javier Fernández Vázquez

En «Anunciaron tormenta», que se presenta hoy en la sección Forum, Javier Fernández Vázquez, ex miembro del colectivo Los Hijos, utiliza la muerte de un líder de la comunidad bubi en 1904, en la antigua Guinea Ecuatorial, para repensar la memoria colectiva desde los huecos que el poder colonial ha dejado en los libros de texto. Es un experimento de lo más estimulante donde el relato oral, la materialidad de las propias imágenes y la exploración situacionista de los sucesos históricos –o su proyección en los espacios del presente– se conjuran en un ejercicio estructuralista tan didáctico como creativo que surge de la dialéctica entre distintos tiempos discursivos. No es moneda común que una película sobre el colonialismo se plantee su dimensión política desde la misma práctica de nuevos lenguajes audiovisuales, propios del cine de vanguardia.

–«Anunciaron tormenta» es, por un lado, un documental antropológico, y, por otro, un ensayo sobre la necesidad de indagar en los discursos de la Historia no oficial. ¿Cuáles son los orígenes del proyecto?

–Mi interés por Guinea Ecuatorial se remonta a hace diez años, cuando estudié Antropología y constaté que gran parte de los textos que había sobre el pasado colonial español en esta zona eran escasos y muchos de ellos provenían del franquismo. Me interesaba estudiar cómo un territorio que había llegado a ser provincia durante los años sesenta había caído en el olvido. En el transcurso de mi investigación me encontré con dos artículos que relataban la muerte, a principios de siglo, de Esaasi Eweera en circunstancias oscuras después de haber sido detenido por la Guardia Colonial española. Luego fui a los documentos originales, que informaban de crímenes en nombre del progreso, la modernización, la evangelización de unos salvajes, y que eran casi la historia de una ocultación.

–Tenía que plantearse cómo crear las imágenes que revelasen esa mentira oficial.

–No bastaba con deconstruir esos discursos escritos por los españoles, quería investigar qué había quedado de eso entre los bubis a lo largo de diversas generaciones. Descubrí que, a través de la oralidad, se había construido un relato que reaccionaba al discurso oficial. Conocí a varias personas que están recuperando historias sobre el pasado bubi y que además están reactivando el uso del idioma.

–No se trata solo de hacer un contradiscurso a la Historia oficial sino de reflexionar sobre el papel del cine, y de la materia fílmica, en su elaboración. Algo que ya habían trabajado desde el colectivo Los Hijos.

–Me preocupa que la forma fílmica se adecúe a lo que estoy contando. Por ejemplo, el velado de las imágenes de archivo. Sobreexponer una imagen es arrojar luz sobre ella, pero, en realidad, estás haciendo lo contrario, la estás haciendo ininteligible. Eso muestra mi incapacidad de encontrar una verdad sobre estos hechos. No soy un detective. Mi intención es reflexionar sobre cómo se ha construido esa historia desde el poder, desde el conflicto, y cómo se va modelando y oscureciendo. Lo mismo ocurría con la puesta en escena de los textos que escogí incluir: los españoles se leen de espaldas o de perfil, mientras que el poema final lo filmo de frente. La ocultación frente a la restauración de una historia que había quedado sepultada.

–Su película afronta el tema de la memoria histórica, tan vigente en la conversación de la actualidad política, desde otra perspectiva, la de la crítica al colonialismo.

–Cuando se habla de historia colonial en España se tiende a pensar en el siglo XVI, en Felipe II, en el descubrimiento de América y en la configuración de todo un continente. El caso de España en África es muy particular, porque en esa época ya no era una potencia de nada y asumía el control de un territorio pequeño en comparación con lo que recibieron otros países europeos. Durante mucho tiempo no supo qué hacer con Guinea Ecuatorial. No hubo tantas transacciones económicas y demográficas como en otros lugares de Europa. De la misma manera que la memoria histórica sobre el franquismo es conflictiva, no ayuda que desde posiciones ideológicas muy conservadoras se esté reivindicando los valores del imperio español. No hay ninguna intención de asumir responsabilidades en lo que ocurrió durante ese pasado colonial.