Entre Tennesse Williams y Frida Khalo

La argentina Romina Paula presenta en Canal «El tiempo todo entero», una versión libre de «El zoo de cristal»

De izda. a dcha., Susana Pampín, Esteban Bigliardi y María Villar
De izda. a dcha., Susana Pampín, Esteban Bigliardi y María VillarSebastian Arpesella

Dice la argentina Romina Paula que le gustaba mucho Tennessee Williams y, particularmente, «El zoo de cristal», pero no podía hacerla porque los derechos eran muy caros. Fue entonces cuando surgió «El tiempo todo entero», una versión libre de la obra de Williams, una especie de calco que, aunque sin una sola frase del autor, contiene su obra en el fondo y mezclada además con la vida y obra de la pintora Frida Kahlo. «No es “El zoo...” y, sin embargo, lo es», explica. Se trata, pues, de un texto con un tercio de Williams, otro de Frida Khalo y una parte de ella misma, de su particular poética y concepción del arte escénico. «El tiempo todo entero» se estrenó en Buenos Aires en 2009 y once años después llega a los Teatros del Canal de Madrid con su compañía El Silencio.

En el montaje no hay diálogos del original, pero comparte el mismo conflicto familiar, la misma atmósfera, ese clima opresivo y perturbador, la tensión y la inquietud. Un personaje, el de la hija, frágil, inestable, prisionera de sus temores y que desarrolla una aversión social cada vez mayor. Una madre cuyo único objetivo es casarla, y un hijo que quiere escapar de esa casa que lo asfixia. «Los cuatro personajes remiten a los originales de Williams y a algo que sucede, aunque no con sus palabras. La mayor diferencia es que el punto de vista para mí –explica–, es el de Antonia, la hermana [Laura en la versión original]. En él, el punto de vista más rupturista era el de Tom, el hermano. Eso está aquí invertido, he querido dar voz a esa supuesta debilidad de Laura. También comparto con él la llegada del candidato, un clásico del teatro, la irrupción de un personaje que hace que todo el orden establecido se desequilibre».

Esa hija inadaptada

Y, ¿por qué Frida Khalo? En ella encuentra esa hija inadaptada, un revulsivo para sus frustraciones. «Al principio entra un poco como capricho porque yo estaba obsesionada por ella y su obra, pero luego me pareció un buen espejo para el personaje de Antonia [Laura], que es esta supuesta tullida, que de alguna manera se aprovecha de esa debilidad para no hacer lo que no tiene gana de hacer, que es salir al mundo y trabajar. Para mí –explica Paula–, Frida es lo contrario, una mujer que con un problema concreto no se detuvo a la hora de hacer lo que quería y realizarse». Porque en el fondo, «la obra va sobre la necesidad del ser humano de soñarse, de soñar como queremos ser».

Dónde: Teatros del Canal, Verde (calle de Cea Bermúdez, 1. Madrid).
Cuándo: hasta el domingo.
Cuánto: desde 10 euros.