Historia

Chernóbil, 34 años después

En los últimos años se habían multiplicado las visitas a la central. La serie de HBO ha despertado la curiosidad por el accidente de la central nuclear, cuya explosión fue comosi detonasen 500 bombas de Hiroshima

Central nuclear de Chernóbil después de la explosión
Central nuclear de Chernóbil después de la explosión

Después de 34 años del accidente nuclear más grave de la historia, el nombre de Chernóbil continúa asociado al desastre. Al principio de abril se declaró un incendio en un bosque de la zona de exclusión y tuvieron que desplazarse hasta la zona más de mil bomberos y doscientos vehículos para sofocar las llamas. Las vistas aéreas eran bastante elocuentes. Las dotaciones tardaron por lo menos tres semanas en apaciguar las llamas. Aún así han tenido que perimetrar la zona para evitar que el fuego vuelva a avivarse.

El 26 de abril de 1986, el mundo quedó conmocionado. Como consecuencia de una cadena de errores y negligencias, el reactor de la planta nuclear explotó y saltó por los aires ante el desconcierto de los vecinos que vivían en las urbes que había a su alrededor. Enseguida se intentó atajar el problema y se mandaron a los bomberos, pero poco a poco los responsables de la central, y más tarde Moscú, fueron conscientes de la trascendencia de lo que pasaba.

Al principio se quiso ocultar a la sociedad el suceso, pero los rumores se difundieron enseguida y la nube de contaminación radioactiva se extendió hacia el norte de Europa y fue detectada por los países bálticos. Comenzaron las preguntas de la comunidad internacional y la URSS, con Gorbachov al frente en este momento, tuvo que admitir lo que había ocurrido y lo dramático de la situación. De hecho, hubo suerte, porque podía haber sido todavía más grave y la radioactividad podía haberse extendido a más distancia.

Una escuela abandonada en Orevichi, dentro de la zona de exclusión a 30 kilómetros del reactor nuclear de Chernóbil
Una escuela abandonada en Orevichi, dentro de la zona de exclusión a 30 kilómetros del reactor nuclear de Chernóbil

Según aparece en la web de la Organización Mundial de la Salud, «el número total de defunciones ya atribuidas a Chernóbil, más las muertes de trabajadores de servicios de emergencia y residentes de las zonas más contaminadas que se producirán en el futuro como consecuencia del accidente, se estima en 4. 000 aproximadamente. Esta cifra comprende los 50 agentes de servicios de emergencia que sucumbieron al síndrome de irradiación aguda y los nueve niños que murieron de cáncer de tiroides, así como un total estimado en 3.940 defunciones por cáncer y leucemia provocados por la radiación entre los 200.000 trabajadores de servicios de emergencia que intervinieron en los años 1986 y 1987, los 116.000 evacuados y los 270.000 residentes en las zonas más contaminadas (un total de aproximadamente 600.000 personas). Estas tres principales cohortes recibieron dosis más altas de radiación que el resto de las personas que estuvieron expuestas a la radiación de Chernóbil».

Visitas turísticas

De todas maneras, a pesar de estos datos, todo el mundo considera que los fallecidos han sido mucho mayores, sobre todo si se compara con el dato que aportó Rusia: 54 personas. En la actualidad es muy difícil cuantificar el daño, porque a las muertes directas hay que sumar las que se producirán en el futuro y las que ya se han producido por causas que se han considerado naturales y sobres las cuales ya resulta difícil emitir un dictado solvente.

A lo largo de estos años, los científicos han podido observar cómo la naturaleza se ha reproducido con rapidez en la zona, a pesar de que algunos mamíferos han presentado malformaciones. Pero la recuperación ha sorprendido a más de uno. Lo impresionante es que desde hace diez años comenzó a ofrecerse la posibilidad de que se visitara la zona de exclusión. De hecho se ofrecen hasta treinta tipos diferentes de ruta que abarcan desde la posibilidad de recorrer por tierra algunos de los lugares más icónicos hasta la posibilidad de volar sobre el área. El incremento de visitantes en los últimos años ha sorprendido y el éxito de la serie de televisión de HBO no ha hecho más que estimular aún más la curiosidad de los visitantes, que se acercan hasta allí con una mezcla de interés y cierto estímulo de aventura. De hecho existe la posibilidad de visitar las ciudades de Chernóbil y Prípiat, unos escenarios fantasmas que han sido fotografiados hasta la saciedad y que se han convertido en iconos de la tragedia. También se puede ver, desde la distancia, el sarcófago que cubre el reactor 4, donde se produjo la explosión.

Parque de atracciones en la ciudad de Chernóbil, que se ha convertido en un icono de la tragedia
Parque de atracciones en la ciudad de Chernóbil, que se ha convertido en un icono de la tragedia

La Organización Mundial de la Salud estableció que «la mayor parte de los isótopos del estroncio y el plutonio quedaron depositados dentro de un radio de 100 km del reactor dañado. El yodo radiactivo, que fue causa de gran preocupación después del accidente, tiene un período de semidesintegración breve y ya se ha desintegrado del todo. El estroncio y el cesio, con su período de semidesintegración más largo, de 30 años, aún persisten y seguirán siendo motivo de preocupación en los próximos decenios. En cuanto a los isótopos del plutonio y al americio 241, que persistirán tal vez por miles de años, su contribución a la exposición humana es baja». Una explicación no deja de inquietar y de alentar temores. A esta tragedia se sumaría más tarde otra igual de dramática: la de Fukushima, en Japón. Como consecuencia de un terremoto, sus reactores fueron destruidos y se produjo un desastre también de envergadura.