Un verano... ¿Para olvidar?

El nadador David Meca, la diseñadora de moda e influencer Vicky Martín Berrocal, los escritores Boris Izaguirre y Nieves Herrero y el cantante Francisco cuentan a LA RAZÓN cómo han vivido el verano en el que la Covid-19 lo cambió todo

Frágil, tenue, volátil, irreal y, sobre todo, extraño. Así pasará el verano de 2020 a nuestra memoria. Sin demasiadas estampas idílicas y engullendo las cifras indigestas de contagios, pérdidas de empleo y cierre de negocios. Por una vez, la imagen veraniega de las celebridades no es mucho más dichosa, como dejan ver nuestros cinco protagonistas: Nieves Herrero, Vicky Martín Berrocal, David Meca, Boris Izaguirre y Francisco. Uno por uno, cuentan a LA RAZÓN cómo han tomado el testigo de la sensatez que exige una pandemia sin control. El resultado es común: «no ha habido comparsas, pero sí momentos extraordinarios que en otras circunstancias habríamos dejado pasar desapercibidos».

A la periodista Nieves Herrero la sorprendemos recogiendo los últimos bártulos de su casa en Huelva y, a punto de emprender el viaje de vuelta a Madrid, hace balance de su particular rareza veraniega: «Me he refugiado con la familia en esta casa, mi destino favorito desde hace más de 25 años. No era momento de brujulear por ningún lado ni de hacer planes con nadie más». Y sin quererlo, ha sacado mucho más provecho de estas semanas de lo que podría haber imaginado. Por una parte, ha intensificado sus lazos familiares y, por otra, ha vivido la alegría de su nuevo libro, una novela histórica de principios de siglo XX con protagonista femenina. «La escritura -confiesa- ha sido mi gran evasión, una ventana a otras realidades que me ha liberado de infinidad de obsesiones. Me he levantado cada día a las 7 aprovechando el silencio de la mañana para concentrarme. Reconozco que ha sido un verano muy inspirador, con largos paseos por la playa y muchas charlas con mis hijas que se salen de lo cotidiano».

Puede que al final este verano inusual nos haya servido para dar un sentido nuevo a nuestras vidas y aprender a disfrutar con alegría y serenidad. Para Herrero es un momento de introspección y de repensar el mundo. «Caminas a velocidad del rayo y, de repente, un virus te doblega. Solo entonces te detienes en el privilegio de la vida, la extraordinaria madurez de unas hijas y ese sosiego que llega cuando menos lo esperas». Sus palabras encuentran eco en la diseñadora Vicky Martín Berrocal. Al ver la mala evolución de la pandemia, se planteó el verano como una etapa de trabajo y de disfrute en familia. «Cenas y pequeñas reuniones en nuestras casas, nada más. No he pisado un bar, ni una discoteca». La situación ha cambiado su orden de prioridades y también su percepción de la idea de la libertad: «Con una pandemia, no puedes ser libre. Libertad era lo que teníamos antes».

Como influencer, Instagram ha sido su única cita ineludible y multitudinaria. Ahí se ha permitido lucir sus looks más veraniegos de terraza y playa, aunque realmente su verano está resultando tan atípico como para los demás. La pandemia ha sido al menos el empuje definitivo para reinventarse profesionalmente. «Nadie nos enseñó a vivir con esto y ha habido que partir de cero. Mis nuevos proyectos para la marca se focalizan en la venta digital y grandes cosas en las redes sociales y en la web. Hasta ahora este tipo de venta era tranquilo, pero los nuevos tiempos exigen una presencia mayor y hay que acostumbrar al cliente a esta modalidad».

También en lo personal estos meses han dado la vuelta a sus esquemas vitales. «Te das cuenta -dice- de que el mundo cambia y no somos nada. He aprendido a priorizar, a tener aún más en cuenta que la familia es lo más grande. Hay que compartir muchos momentos con los tuyos porque en un segundo la vida te pone del revés. Mi mayor descubrimiento ha sido saber que se puede ser feliz con poca cosa. Un buen libro, una copa de vino o una charla con amigos. Es todo lo que está necesitando este verano para desconectar».

Reconocen que nuestra gran fortaleza este verano está siendo la mente. Sobre todo porque, como indica Boris Izaguirre, es imposible continuar como si no pasara nada. También él se ha quedado en Madrid para emitir en directo `Lazos de sangre`, el programa que conduce en TVE. «Es difícil adaptarse, pero hay que poner la vista en el futuro inmediato. Lo importante cuando esto acabe será si hemos aprendido a cuidar la vida y la naturaleza o si hemos afianzados nuestros valores. Esta nueva normalidad cuesta y asusta, pero hay que asumirla».

Al nadador David Meca le encontramos en un momento de reinvención de sí mismo volviendo a su oficio como arquitecto. Por responsabilidad y respeto a su gente, ha decidido no salir de su casa próxima a la Gran Vía madrileña y lejos de esas costas que tanto extraña. A cambio, está disfrutando de su verano más creativo con obras en casa y reformando una residencia de estudiantes y un hotelito que espera poner en marcha en breve. «Sin la adrenalina ni las emociones que me aporta el mar, pero ilusionado», explica. Acostumbrado a nadar contracorriente y en aguas infestadas de pirañas, medusas y tiburones, tiene claro que ahora el bicho más peligroso está en nuestras cabezas. «Hay que disfrutar de lo que tienes y con lo que haces, independientemente de que sea verano o no. Lo último que podemos perder es la ilusión».

Más por obligación que por devoción, el cantante Francisco se ha rendido a la relajación, la tranquilidad y la belleza de Altea y Montanejos, dos municipios de la Comunidad Valenciana. «El coronavirus -relata- se ha llevado por delante una gira de cien conciertos. Los artistas estamos acostumbrados a la incertidumbre, pero nunca habíamos vivido un verano tan dramático. A la incertidumbre hemos sumado miedo y ansiedad. A pesar de todo, sería injusto despreciar esta maravilla terrenal que cualquiera podría escoger como destino soñado».

Si les pidiésemos que cerrasen los ojos para pedir un deseo, todos al unísono querrían pasar páginas en el calendario hasta llegar a ese día en el que todo esto por fin se diluyó. Pedir, además, que la Covid-19 no hubiese sido más que un mal sueño resultaría demasiado ingenuo.

David Meca

Nadador campeón del mundo

“Siento que sin agua me asfixio y, sin embargo, sobrevivo a este verano de secano. ¡Incluso he acabado encontrándole el punto! Lo prudente ha sido esperar en casa por mucho que necesite nadar, disfrutar del mar y de la libertad. Tiempo habrá de volver a vivir con la misma intensidad todo aquello que amamos. Mientras, hago otras cosas que también me apetecen, como reformas y proyectos empresariales. Pongo en ello la misma pasión que pondría en el mar y trato de superarme siendo más fuerte mentalmente. El deporte me ha enseñado a amar lo que tengo y que lo último que podemos es perder la ilusión”.

Vicky Martín Berrocal

Diseñadora de moda e influencer

“No he pisado ni una terraza, ni una discoteca. He decidido quedarme en casa trabajando, reforzando la venta on line y sacando adelante la nueva colección de Victoria. Entiendo que mi responsabilidad individual contribuye a que podamos salir de esta y me gustaría pensar que la pandemia nos ha condicionado a todos nuestro modo de plantear este verano. Es verdad que unas vacaciones en un lugar idílico sería algo magnífico, pero al final descubres que para desconectar y saborear bien la vida no necesitas más que un buen libro, una copa de vino o una charla con un amigo”.

Nieves Herrero

Periodista y escritora

“Nuestro mayor deber en este momento es protegernos y proteger a quienes nos rodean para frenar el coronavirus. Tantos meses informando sin descanso y viviendo en directo la pandemia me dejaron bastante tocada, como a cualquier persona que trabaja con empatía y sensibilidad. Necesitaba volver a Huelva para encontrar reposo, pero sin olvidar las cautelas que exige esta crisis. Cualquier plan este verano ha tenido como prioridad seguir las directrices sanitarias: cenas en familia, paseos por la playa, lectura. Simplemente quería desconectar y bajar el ritmo, pero además me estoy dando cuenta de que nos estábamos perdiendo lo esencial”.

Boris Izaguirre

Escritor y presentador de televisión

“Generalmente, mis veranos no son nada convencionales. Muchas veces tomo vacaciones a contracorriente o disfruto de escapadas breves. Este año, los motivos para renunciar a viajes con grandes expectativas se acumulan. Por una parte, mi programa ‘Lazos de sangre’ me exige presencia en el plató porque el debate se hace en directo. Por otra, más importante aún, desde la perspectiva de un mundo que atraviesa una crisis sanitaria como esta, sería impensable pensar en un verano habitual. Esta situación debería suponer un magnífico aprendizaje. Personalmente, me considero afortunado puesto que la televisión me ocupa mentalmente y me permite afrontar la situación