¿Cómo nacieron las lenguas de signos?

Mañana se celebra el Día Mundial de las Lenguas de Señas, un sistema de comunicación cuyo precursor en España fue Pedro Ponce de León

La comunicación es una maravilla inevitable que permite vivir y sobrevivir hasta al más tímido y al menos pudiente. Es una herramienta imprescindible cuya carencia produce impotencia, de tal manera que ningún obstáculo ha sido suficiente para que el ser humano prescinda de ella. Y uno de los mejores ejemplos del carácter camaleónico de la comunicación y, por ello, del lenguaje, es la lengua de signos. Gracias a ella, las personas sordas son capaces de establecer un canal comunicativo con su entorno social, evitando el aislamiento y potenciando la versatilidad de nuestras capacidades como personas.

Sin embargo, aunque hoy día la práctica de este tipo de lenguas proviene en su mayoría de las personas con sordera, el uso de las lenguas de señas es tan antiguo como la historia de la humanidad. Mucho antes de la conquista europea, los indígenas americanos utilizaban una lengua de signos para entenderse entre etnias, ya que cada una hablaba un idioma diferente. De hecho, hubo una tribu en la que, la mayoría de sus integrantes, se comunicaban únicamente a través de gestos.

Si bien no existen referencias documentales de estas lenguas antes del siglo XVII, sí se poseen evidencias de sistemas y métodos educativos que se han utilizado a lo largo de la historia para personas sordas. En 1620, Juan de Pablo Bonet publicó “Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos”, obra considerada como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia.

En esta obra, se propuso un alfabeto en el que, más tarde, Charles-Michel de l’Épée se basaría para realizar un alfabeto que ha llegado hasta la actualidad. Se conoce mundialmente como el alfabeto manual español. Por su parte, en 1817, se fundó la primera escuela para personas sordas, que serviría de precedente para la posterior creación de centros enfocados a este tipo de enseñanzas.

Actualmente existen, según la Federación Mundial de Sordos, 72 millones de personas sordas en el mundo. Más del 80% de éstas viven en países en desarrollo y utilizan más de 300 diferentes lenguas de signos. Este lenguaje, por tanto, es un idioma a todos sus efectos, de tal manera que en cada zona lingüística se utiliza de una manera diferente.

En el caso español, hablamos hoy día de la Lengua de Signos Españolas, que cuenta ya con más de 100.000 personas signantes. Su origen data del siglo XVI, cuando un monje benedictino decidió enseñar a niños con sordera para comunicarse entre ellos. Se trataba de Pedro Ponce de León, quien se dio cuenta de que, si era capaz de expresarse sin usar la voz, los niños sordos también podrían hacerlo.

Gracias a el fomento de este tipo de comunicación, hoy las personas con sordera pueden dialogar con sus familiares y amigos, así como este lenguaje cada vez se utiliza en más ámbitos, como es en el político e incluso el musical. Ejemplo de ello es Rozalen, artista española que siempre va acompañada de Beatriz Romero, quien interpreta las canciones en lengua de señas. Con esto, mañana se celebra el Día Mundial de las Lenguas de Señas, fecha fijada principalmente con el mismo motivo de promover el uso del lenguaje tanto por la sociedad como por líderes nacionales e internacionales.